Incendio de California, el más mortal en la historia de EU


El incendio forestal que devasta el norte de California ha ocasionado la muerte de 42 personas, convirtiéndose en el más mortal de la historia de ese estado de Estados Unidos, declaró el lunes un sheriff local.

«Este lunes fueron recuperados los restos mortales de 13 personas más, lo que lleva el número total de muertos a 42», dijo en conferencia de prensa el sheriff del condado de Butte, Kory Honea. El funcionario inicialmente había dicho que se trataba del incendio forestal más mortífero de Estados Unidos, pero luego aclaró que era solo en la historia del estado.
El fuego ha arrasado ya 45.000 hectáreas y ha destruido 6.700 construcciones, la gran mayoría viviendas. La ciudad de Paradise (26.000 habitantes) ha quedado arrasada. Decenas de miles de personas permanecen bajo orden de evacuación obligatoria. El Camp Fire es, además de los muertos, el incendio que ha provocado más destrucción material de la historia de California.
Los primeros cadáveres identificados tenían entre 48 y 77 años, según información del sheriff. El patrón que se puede intuir en la tragedia de Paradise se parece al de la tragedia de Santa Rosa, el año pasado, cuando 22 personas murieron en otro incendio de características similares en una zona urbanizada en medio de la naturaleza. En aquella ocasión la mayoría fueron personas mayores que no pudieron escapar a tiempo.
El lunes por la noche, las últimas cifras de los bomberos indicaban que está controlado en un 30% después de cuatro días ardiendo. Las labores se realizaban en medio de un pesimismo general porque el principal factor causante de estos incendios, los vientos fuertes y secos del desierto, se reavivaron el domingo y pueden durar hasta el martes. Estos vientos son un fenómeno natural habitual en octubre y noviembre en California. Se llaman vientos de Santa Ana en el sur y vientos del diablo en el norte. Secan todo a su paso y hacen que las pavesas vuelen kilómetros y expandan el fuego a toda velocidad. De los muertos en Paradise, cinco fueron hallados calcinados en sus coches.
La cifra total de muertos atribuibles a los incendios se sitúa ya en 44 personas. Las autoridades confirmaron el domingo que dos cadáveres hallados en un cañón del oeste de Los Ángeles son víctimas del llamado Woolsey Fire, el incendio que consume las montañas de Santa Mónica y ha obligado a evacuar por completo algunos de los pueblos más privilegiados de Estados Unidos, como Malibú y Calabasas. Los cadáveres fueron hallados calcinados dentro de un coche atrapado por las llamas en una pintoresca carretera de la costa.
Los vientos dieron un respiro el sábado, que permitió a los equipos de emergencia rociar con retardante zonas clave del perímetro del incendio en previsión de que las condiciones iban a empeorar en cuestión de horas. Así fue. El viento volvió el domingo y el lunes se esperaban rachas de 100 kilómetros por hora. El fuego había consumido hasta el lunes 36.000 hectáreas de montañas y cañones llenas de mansiones y ranchos.
Al menos 370 casas han sido destruidas. Es una estimación preliminar porque los bomberos no han podido aún acceder a algunas zonas. El fuego solo está controlado en un 30% y los fuertes vientos hacen que la prioridad absoluta sea contener su expansión y salvar vidas. Solo a última hora del lunes empezaron a levantarse las restricciones en algunas localidades para que la gente pudiera volver a sus casas, pero no en el centro de las montañas.

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