CONTRACORRIENTE


 Por Jorge Petrikowski

CULTURA, LA GRAN OLVIDADA EN LOS PRIMEROS 100 DÍAS DE LA 4T

A lo largo de la historia en México la cultura ha sido la gran olvidada dentro de los gobiernos, presidentes van, presidentes vienen, pero ninguno pone en los primeros planos la cultura, siempre es vista sólo como una ornamenta, algo accesorio y que, muchas veces, sirve para pagar favores políticos al instalar a amigos en cargos lucrativos.
A poco más de cien días de iniciada la administración de Andrés Manuel López Obrador una de las grandes ausentes ha sido la cultura, no sólo en el discurso, sino en los planes de acción. Las designaciones podrán gustar o no, pero en ninguno de los casos designó a funcionarios que desconocieran el tema y el entorno, sin embargo los problemas de inmediato salieron a la luz; la novatez de algunos y la poca capacidad de otros ha llevado ya, incluso, a renuncias.
En la Secretaría de Cultura AMLO tuvo a bien designar a Alejandra Frausto, quien ha desempeñado en más de una ocasión puestos de difusión cultural, siendo el primero de ellos en la Universidad del Claustro de Sor Juana, conoce los problemas que pueden existir en el entorno y las carencias que hay en éste, fue un claro acierto. La designación de Taibo II en el FCE, puede parecer polémica, pero esto no es lo preocupante, sino su falta de plan para desarrollar al instituto siempre que no sea rebajar precios.
El caso quizá más preocupante, no el único, es el del FONCA donde ya rodó la primera cabeza, la de Mario Bellatin, quien hasta el pasado martes fungía como director de dicho fondo y que “por motivos de salud” le dejó el puesto a Marina Núñez. Si bien el FONCA es la punta del iceberg en este gobierno, el problema no es reciente, sería superfluo decir que es la actual administración la que ha hecho mal las cosas, pues desde su fundación la falta de certeza jurídica y normativa ha aquejado a lo que es un mero receptor de fondos.
Tanto AMLO como Frausto tendrán una tarea monumental para rescatar lo que queda del fondo y poder dar certeza a los artistas que requieran de sus apoyos, no sólo porque sean de izquierda o derecha, paleros o críticos, sino porque en verdad sea necesario para desarrollar el arte y la cultura del país. En un inicio deberán ser claros y transparentes en los lineamientos de convocatorias y entregas de apoyos, así como exigir resultados —de la calidad ya no hablemos porque en teoría se seleccionó a lo mejor—, con esto se evitarán, en gran parte, polémicas como la que hay en la actualidad; además de darle un marco jurídico claro al FONCA, algo que se aplaudirá, no sólo en esta administración, sino en las venideras.
Para que la cultura esté en los primeros planos hace falta que los presidentes y sus secretarios se den cuenta del potencial económico que hay en el rubro y de lo necesario que es ofrecer productos culturales para hacer a los ciudadanos críticos, no una mera clientela política. Para esto, sin duda, falta mucho, pero es un buen momento para iniciar, si bien la cultura ha sido la gran olvidada en los primeros 100 días de AMLO, no sorprende, así ha sido por muchos, años, pero esta administración se encuentra con la posibilidad de cambiar el rumbo, hacer historia y ponerla en lo alto de las prioridades, tal como siempre ha merecido estar y siempre se lo han negado.

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