Hallan muertos a 57 reos en cárceles de Brasil


Las autoridades brasileñas encontraron este lunes al menos 42 presos muertos en cárceles del estado de Amazonas que se suman a los 15 internos hallados sin vida el domingo en otro centro de la ciudad tras una pelea
En menos de 24 horas, 57 presos perdieron la vida en cuatro cárceles de Manaos, la capital del estado brasileño de Amazonas. La masacre empezó el domingo, cuando una pelea entre presos dejó 15 muertos en el Complejo Penitenciario Anísio Jobim, que arrastra un largo historial de violencia. Pero este lunes, cuando las autoridades revisaron celdas de ésta y otras cárceles cercanas, aparecieron otros 42 cadáveres.
Según el secretario de Administración Penitenciaria del Gobierno de Amazonas, el coronel Marcos Vinicius Almeida, todo empezó el domingo durante la visita de los familiares de los presos: “No fue una rebelión. Es una pela entre internos. Nunca había habido muertes durante las visitas. Algunos murieron dentro de la celda con las rejas cerradas a cal y canto. Los presos cometieron los crímenes delante de los familiares”, comentó el secretario, que destacó que por el momento todos los indicios apuntan a muertes por asfixia, según recoge el diario O Globo.
El modus operandi es muy diferente al de otros picos de violencia. No hubo agentes heridos, rehenes, ni fuga de presos. Algunos familiares de los detenidos aseguran que para controlar la situación, el domingo, varios helicópteros de la policía dispararon en dirección a los presos, pero las autoridades aseguran que los tiros no se dirigían a las personas y que sólo sirvieron de contención.
El Gobierno central de Brasil mandará al estado de Amazonas un equipo de intervención en las prisiones, a pesar de que la región ya cuenta con refuerzos que aparentemente no sirvieron de nada. Desde enero de 2017, agentes de la Fuerza Nacional custodian los alrededores de la cárcel Anísio Jobim, una de las más peligrosas de Brasil.
Hace dos años, esta prisión vivió una de las masacres más sangrientas de la historia reciente del país. A lo largo de una rebelión que duró 17 horas murieron 56 presos. Muchos fueron decapitados o amputados. Los presos, en su gran mayoría equipados con móviles con los que se conectan con el exterior, divulgaron las imágenes y al poco tiempo en las calles de Manaos se podían comprar CDs en el top manta con un recopilatorio de las estampas más sangrientas.
En aquella ocasión, los presos asesinados pertenecían al Primer Comando de la Capital (PCC), una de las principales facciones del narcotráfico de Brasil. Nació en São Paulo y fue extendiéndose por todo el país. La matanza sería una represalia cometida por una banda rival que históricamente dominaba el estado de Amazonas y la región norte. Después de aquel baño de sangre, los 17 líderes más peligrosos fueron trasladados a otras cárceles del país, pero la tensión no disminuyó. Por el momento, no se divulgaron las causas de las muertes de las últimas horas.

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