LOS TAXISTAS VS TODO LO ORDENADO

Por Jorge Petrikowski

Al día de ayer las marchas y bloqueos realizados por los taxistas a lo largo del país se robaron las planas de los principales diarios del país, su motivo era pedir que se saque del juego a las aplicaciones internacionales que ofrecen una alternativa a su servicio, el resultado fue el repudio de gran parte de la ciudadanía.
Si bien es un reclamo legítimo el que hacen para que el piso sea parejo entre aplicaciones y taxistas, no resulta legítimo que pidan las mismas condiciones sin que ellos ofrezcan el mismo servicio que, a grandes rasgos, sería en beneficio de la población, de sus pasajeros que en muchas ocasiones son los más perjudicados.
Si se pide que los operadores de Uber, Didi, Cabify y otras aplicaciones deban contribuir de la misma forma y tener que pasar por los mismos trámites —normalmente engorrosos— los propietarios de taxis deberán ofrecer los mismos métodos de seguridad, el mismo orden y las mismas condiciones en sus unidades, que las más de las veces dejan mucho que desear.
En los diarios se han publicado asaltos, secuestros, violaciones y otros delitos cometidos por los operadores de las aplicaciones, sin embargo no llegan a ser ni remotamente equiparables al número de ilícitos que se realizan en taxis, además de la falta de control que existe por parte de las autoridades sobre los operadores y propietarios de taxis —camino que parece el que seguirá Didi, Uber y otras—.
En diversos países se ha logrado regular de manera más dura a los operadores de las aplicaciones, pero es exigible cuando se viaja en taxis que tienen bolsas de aire, están en buenas condiciones y se encuentran debidamente ordenados y operados por conductores que recibieron capacitación y saben la manera de tratar a un pasajero que paga por sus servicios.
México deberá seguir estos pasos y regular ambas partes, no debe ceder ante el chantaje de grupos organizados que buscan exigir sin dar nada a cambio e intentan a la fuerza imponer su voluntad, no; los gobiernos estatales deberán implementar mesas de diálogo para que ambas partes queden conformes y, sobre todo, el usuario resulte beneficiado. Se deberán regular pagos de impuestos, trámites, aspectos de seguridad y precios, que en muchos casos contrastan entre un servicio y otro.
A su vez los operadores de taxi deberán entender que las aplicaciones no son las causantes de la pérdida de clientes que sufren, sus abusos, malas unidades y altos precios son los principales causantes de que la ciudadanía deje de verlos como una alternativa al transporte y piense en ellos como un peligro y un mal necesario en las ciudades mexicanas.

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