Acuerdo México-EU: de lo perdido, lo rescatado

Por Jorge Petrikowski

El tema del fin de semana fue, sin duda, el acuerdo al que llegaron México y Estados Unidos para evitar que el vecino del norte impusiera aranceles de cinco por ciento a los productos mexicanos, de inmediato las reacciones no se hicieron espera, algunas a favor, otras en contra, pero parece que la estrategia de Trump le sigue dando frutos, al menos con nuestro país.
Para nadie es un secreto que la manera de negociar del presidente estadounidense ha sido a garrotazos, primero impone aranceles y luego se sienta a negociar, y en el caso de México ha sido sumamente efectiva, pues ahora logró que México intervenga en el tema de la migración proveniente de Centroamérica, algo en lo que, hasta el momento, el gobierno se había lavado las manos al más puro estilo de Poncio Pilatos.
De acuerdo con lo anunciado por Trump México deberá enviar a la Guardia Nacional a la frontera sur para evitar sigan entrando a territorio nacional caravanas de inmigrantes provenientes de países centroamericanos, este sería el punto central del acuerdo, con esto México habría ganado 45 días en los que no se impondrán aranceles y en ese lapso se evaluará el desempeño de nuestro gobierno, sí, el gobierno estadounidense calificará si AMLO hizo lo suficiente para ganarse el premio.
Podría pensarse que la intromisión es inaceptable, lo es, pero también se debe pensar que la imposición de aranceles del cinco por ciento inicial y un aumento de otro cinco por ciento mensual hasta llegar a 25 por ciento sería catastrófico para México, que de inmediato comenzó a sentir los estragos de la amenaza, el dólar subiendo, la bolsa bajando y la siempre inminente amenaza de que as empresas extranjeras salgan del país para evitar pagar el impuesto.
Realmente parece no ser el mejor acuerdo, pero también era muy probable que de no llegar a un convenio el resultado fuera peor, México no tiene el poder que China tiene para ponerse a pelear con Estados Unidos, menos siendo su principal aliado comercial.
Ha quedado al descubierto la fragilidad de la economía nacional, pero también lo primitivo de las negociaciones en la actual administración estadounidense que sólo ha encontrado a un digno oponente en China y que con todo y las pérdidas que puedan tener Donald Trump no ha mostrado signos de querer mediar la guerra comercial, sino al contrario, sigue amenazando con aumentar aranceles si el país asiático no cede a sus deseos.
En las próximas semanas la delegación encabezada por Marcelo Ebrard deberá buscar un mejor acuerdo y sobre todo, no dejar que el gobierno de Trump intervenga en las políticas nacionales, se deberá mostrar que las razones están por encima de la fuerza.

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