F1 Y NFL EN MÉXICO, EL TIRA Y AFLOJA ENTRE GOBIERNO E IP


Por Jorge Petrikowski

Desde la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, el esquema de inversión para la promoción del país se ha visto drásticamente modificada al grado que se ha dejado a un lado la inversión para eventos de talla mundial como la Fórmula uno y la NFL, pasando la bolita a la iniciativa privada, pero ¿es en verdad sólo ganancia para los empresarios?
De acuerdo con los datos arrojados en años anteriores, el fin de semana que se lleva a cabo la carrera de Fórmula Uno da una ganancia aproximada de 250 millones de euros, convirtiendo el evento en el tercero con mayor derrama económica, que si bien parte se queda en manos de empresarios brinda una extraordinaria publicidad a la Ciudad de México y al país en general, siendo una vitrina única en el mundo.
El evento se lleva a países que cuentan con ciertas características y con una estabilidad social y política, lo que da a México un prestigio a nivel mundial, sin contar con el turismo que atrae que no es poco y que de a poco ha llevado al Gran Premio de las Américas —en Estados Unidos— a plantearse si debería renovar el contrato, pues muchos ciudadanos estadounidenses, y de otras partes del mundo, han preferido venir a nuestro país a gastar sus dólares para ver una carrera que ha sido premiada como el mejor evento del año.
El caso de la NFL es parecido, pues con una inversión mucho menor se logra llegar a decenas de países que semana a semana siguen el futbol americano con singular alegría, una vitrina positiva que difícilmente consigue México, pese a que muchas veces no son los equipos más populares los que vienen —millones de mexicanos siguen esperando ver a Pittsburgh o a Dallas en el campo del Estadio Azteca—.
En días pasados se confirmó que el gobierno federal no otorgará un peso para estos eventos, al menos así lo dio a conocer Miguel Ángel Torruco, titular de Sectur, en contraparte la jefa de gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum declaró ayer que están interesados en que los eventos se queden, y no sólo eso, sino que, después de muchos meses de negociación, parece que la Fórmula Uno se quedaría en el país, algo completamente plausible.
El tira y afloja que han tenido empresarios y políticos de la presente administración debe terminar, no sólo puede minar las inversiones en el país al desestabilizar todavía más un país que se tambalea desde hace años, sino que quita del mapa a un país que tiene en el turismo uno de sus grandes negocios, y esta clase de eventos es lo que otorgan, visibilidad ante el mundo.
En el caso de la Fórmula Uno, NFL, Nascar es un ganar-ganar para todos, los empresarios obtienen fuertes ganancias al traer espectáculos que cualquier país desearía y el gobierno recibe más publicidad de la que podría pagar en espacio televisivo, además de ofrecer contenido de calidad para la ciudadanía, parece que ambas parte son las únicas que no entienden esto, quizá sea hora de que ambos dejen a un lado las diferencias y, aunque les cueste, se sienten a dialogar para llegar a un bien común.

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