INFIERNO EN LA TIERRA

Por Lorena Rivera

Imposible no seguir escribiendo sobre la inestabilidad del clima. Si bien es cierto que estamos en plena canícula, el periodo más infernal del año, la ola de calor se ha vuelto alarmante.
En Europa se han registrado los primeros incendios forestales, en algunos lugares anunciaron restricciones de agua potable y se cuentan al momento ocho víctimas mortales.
Así, los termómetros en varios países han roto récords.
En Francia, el viernes pasado, el mercurio alcanzó los 45.9 grados centígrados, una temperatura a la que los galos no están habituados. De hecho, millones de personas en el mundo tampoco lo están. El temor se apoderó de esta nación, pues prevén se repita la canícula de 2003, conocida como el verano asesino, cuando alrededor de 15 mil personas murieron entre el 4 y el 18 de agosto.
En España, República Checa, Italia y Alemania, entre otros países, las temperaturas han oscilado entre los 35 y más allá de los 40 grados centígrados.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha dicho que la ola de calor experimentada en Europa, si bien aún es muy pronto para atribuirla al cambio climático, sí encaja con las condiciones extremas vinculadas al impacto de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
Otro dato de la OMM es que los cinco años de 2015 a 2019 han sido los más calientes de la historia de la Tierra.
Por si lo anterior no resulta suficiente para hacer conciencia, ayer el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA informó que entre 2014 y 2017 la extensión del hielo marino de la Antártida sufrió disminuciones anuales sin precedentes, lo cual ha desconcertado a los científicos.
Aunque la causa se desconoce, los investigadores dicen que el tiempo dirá si el hielo se recupera o continúa disminuyendo.
Resulta frustrante que los gobernantes de varias naciones siguen empecinados en subsidiar el carbón, a sabiendas de que es sumamente contaminante y generador de GEI.
Hablamos específicamente del G20. Países miembros han triplicado los subsidios a las centrales eléctricas de carbón en los últimos años, en vez de eliminarlos gradualmente como habían prometido hace 10 años. Además, este “selecto club” es responsable del 79% de todas las emisiones globales de GEI.
China e India están en el top de la lista al ser los gobiernos que mayores subsidios ofrecen al carbón, seguidos de Japón, Sudáfrica, Corea del Sur, Indonesia y Estados Unidos, de acuerdo con un reporte del Instituto de Desarrollo de Ultramar (ODI, por sus siglas en inglés).
Con estas acciones, se ve muy lejano cumplir el objetivo de reducir las emisiones globales de GEI en una década.
Y la mala noticia para nuestro país es que la CFE recién firmó un contrato para comprarle 330 mil toneladas de carbón a la Promotora para el Desarrollo Minero de Coahuila. Ojalá se reconsidere esta acción.
Los gobernantes no quieren entender el peligro que representan sequías, olas de calor extremas e inundaciones más devastadoras. Ello provocará que millones de personas se sumen a la pobreza y a las migraciones.
La última alerta de la ONU indica que la humanidad se acerca a un apartheid climático y empujará a 120 millones de personas a la pobreza para 2030.
El informe advierte que las personas más pobres del mundo se verán obligadas a “elegir entre la hambruna y la migración”.
Además, los fenómenos meteorológicos extremos incrementan las disparidades dentro de los mismos países.
La madrugada de este domingo, Guadalajara, Jalisco, fue víctima justo del clima extremo. Vivió una granizada que acumuló alrededor de 1.5 metros de hielo en las avenidas principales de la zona metropolitana. Para fortuna, no hubo pérdidas humanas, pero los daños materiales seguro sumarán varios millones de pesos entre hogares, comercios y vehículos perjudicados. Y por la noche del mismo domingo, otra granizada tomó por sorpresa a los habitantes de San Miguel de Allende, Guanajuato.
¿Cuánto tiempo y dinero les tomará a los afectados levantarse de este impacto del clima? Cuando un fenómeno extremo pega, las condiciones de vida de los que menos tienen empeoran y les es muy difícil salir de ello.
La crisis climática es real. Allá los gobiernos ciegos. Las generaciones jóvenes serán las que echen en cara sus fósiles omisiones.

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