Capitalinos se blindan contra el hampa


Se auxilian con cámaras, grupos de WhatsApp y un silbato que tocan en caso de emergencia.

La colocación de rejas, vallas o plumas en las calles, no sólo es ilegal y está prohibido por la ley, sino que además viola derechos humanos, al limitar la libre circulación, genera discriminación hacia las personas, provoca conflictos entre vecinos, fragmentación social y obstaculiza la movilidad.
Sin embargo, se ha vuelto costumbre en diferentes puntos de la capital, debido a que aumenta la sensación de seguridad de quienes quedan al interior de esas rejas e incluso representa un elemento que eleva el valor de las viviendas.
En la colonia Alfonso Ortiz Tirado, en la alcaldía de Iztacalco, esta medida va en aumento, los vecinos y comerciantes de la zona se han organizado para colocar las estructuras, a pesar de no contar con el permiso de las autoridades capitalinas.
Aunque no todos estén de acuerdo con la privatización del paso, una nueva estructura se levanta en la calle Plaza del Águila esquina con Prolongación Plutarco Elías Calles.
Esta calle forma una especie de U y se interconecta con otras calles por medio de un parque público y un andador entre el parque y barda trasera de una secundaria.
Debido a que los delincuentes utilizaban el parque para asaltar y era fácil escapar gracias a la forma de las calles que complican la movilización de las patrullas, los vecinos decidieron instalar cámaras y pedir una del C5.
José Hernández lleva 30 años en su negocio instalado en la esquina de la calle de Plaza del Águila, y viviendo en la colonia medio siglo; recuerda que desde su infancia, la zona ha sido comercial y también ha sido utilizada por delincuentes de las colonias aledañas como la Agrícola Oriental, Leyes de Reforma y El Rodeo, sin embargo, las medidas de seguridad llevan menos de 10 años.
“Los vecinos son payasos, creen que estamos en una colonia como las Lomas o algo así, si tuviéramos el mismo dinero no viviríamos en esta colonia, las rejas y cámaras es más por paranoia y para joder a las demás personas, sí se han dado casos de robos a casa habitación y asaltos, pero las calles no son nuestras”, señaló José Hernández.
Las rejas son una de las tantas alternativas que los colonos han implementado para prevenir y combatir la delincuencia.
Usan desde grupos de WhatsApp y sistemas de videovigilancia, hasta una un silbato que pitan en caso de emergencia.
“Como medida de seguridad, la mayoría de los comercios tenemos cámaras y todos tenemos el teléfono de todos, si uno ve que hay alguien sospechoso, avisa y si asaltan a uno en la esquina de la otra calle, los de la siguiente lo esperan para darle en su madre, aquí no los dejamos, hemos agarrado a varios rateros y primero les damos una calentadita y después le hablamos a las patrullas, aunque también hay vecinos que nada más con ver a alguien extraño cerca del parque ya piden el rondín de la patrulla”.
La privatización de la vía pública ha sido tolerada por las autoridades, que han sido omisas en atender el fondo del problema o implementar medidas efectivas que permitan incrementar la confianza de los vecinos respecto de los mecanismos de seguridad pública.

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