FUEGO CRUZADO

Por Fabiola Guarneros Saavedra

Los ataques dirigidos a la comunidad mexicana en Texas (donde murieron 8 mexicanos), es el reflejo de una problemática bilateral que rebasa las fronteras del discurso de odio antiinmigrante, y que tiene que ver con el crecimiento desmedido del mercado legal e ilegal de las armas.
México está recibiendo de Estados Unidos los cadáveres y las armas.
Por eso el debate es más amplio y exige acciones bilaterales concretas y enérgicas para frenar los crímenes y evitar que las organizaciones delictivas sigan robusteciendo su arsenal.
En Estados Unidos hay más armas que ciudadanos. Tienen 329 millones de habitantes y 393 millones de armas de fuego registradas legalmente, según la administración federal para el control de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés), de esas armas, 638 mil son fusiles de asalto, como los que se utilizaron en los tiroteos del fin de semana pasado en El Paso, Texas, y Dayton, Ohio, en los que murieron 31 personas.
De acuerdo con la investigación periodística de mis compañeros Verónica Mondragón y Manuel Ocaño (Excélsior, 6/08/19), los estadunidenses poseen 40% de las armas de fuego en todo el mundo.
En la nota periodista se señala que “tan sólo en los cuatro estados que colindan con México hay registro de al menos 6,700 armerías. Lo cual equivale a tener un negocio de venta de armas cada 447 metros a lo largo de los tres mil kilómetros de frontera que une a ambos países”.
Si al crecimiento desmedido de la compra de armas sumamos el discurso de odio antiinmigrante, el resultado es fatal. Eunice Rendón, experta en migración y seguridad, afirmó que en el primer año de gobierno del presidente Donald Trump crecieron 18% los crímenes de odio con motivos de raza, etnia u origen.
Estados Unidos no hará nada por frenar el mercado de armas, es parte de su cultura y tienen permiso constitucional para portar una, y además porque ese sector tiene comprados a los políticos de ese país. En 2016, Trump recibió 11 millones 438 mil 118 dólares de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) para su campaña, pero no sólo eso, entregó, también, 19 millones 756 mil 346 dólares a grupos opositores a Hillary Clinton.
El tráfico legal e ilegal de las armas se agudizó luego de que en 2009, la ATF permitió que 2 mil 500 armas fueran compradas ilegalmente y transportadas a México, bajo la operación Rápido y Furioso.
El pasado 10 de junio, mi compañera Alejandra Escartin publicó en estas páginas que en seis años, la ATF recuperó en México 98 mil 654 armas, de las cuales 46.71% fueron pistolas; 31.46%, rifles; 13.90%, revólveres, 5.66%, escopetas, y 2.23% de otro tipo.
Esa oficina también reportó otro dato: del total de armas recuperadas entre 2012 y 2017, el 70% (69 mil 140) llegaron desde Estados Unidos.
Y aquí viene el problema que rebasa la frontera de la migración. En México, hoy es más común ver a las personas armadas y las detonan tanto para cometer un crimen, un delito, como para amenazar o terminar con un conflicto de tránsito, vecinal o pasional.
Un análisis realizado en 2018 por el Center for American Progress encontró que, desde 2011 hasta 2016, el 70% de las 106 mil armas utilizadas en delitos violentos en México y recuperadas por la policía provino de Estados Unidos. Calculó que más de 213 mil armas entran a nuestro país cada año a través del mercado negro.
Otra investigación de mi compañero Andrés Mendoza (Excélsior, 27/05/19) revela que en 2015 se iniciaron 16 mil 121 indagatorias por homicidio doloso a nivel nacional. De ese total, en 9,210 casos se usaron armas de fuego, lo que significa que 57% de los asesinatos de ese año se cometió a balazos, de acuerdo con estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
Para este año, esa proporción subió a 70%, pues hasta abril pasado había nueve mil 549 carpetas por homicidio doloso, de las cuales en 6,716 se asentó el uso de armas de fuego para matar a las víctimas.
El canciller Marcelo Ebrard admitió el pasado 22 de julio, que hay un incremento en el número de armas utilizadas en diferentes hechos delictivos: “armas pequeñas, 9%; rifles, 9%; rifles automáticos, 63% y armas de asalto, 122%”, lo dijo luego de anunciar una serie de operativos en ambos lados de la frontera, propuestos al secretario de Estado estadunidense, Mike Pompeo. ¿Para cuándo?
El presidente Trump amenaza ahora a México con negarle la certificación si no incrementa los esfuerzos en el combate al narcotráfico, le recuerdo que el poderío de las organizaciones criminales está en las armas que vienen de su país.
Aquí están las cifras de una realidad que huele a muerte. Los mexicanos y estadunidenses estamos en la mira del fuego cruzado.

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