EL OCASO DEL PERIODISMO DEPORTIVO, BIENVENIDOS LOS PAYASOS


Por Jorge Petrikowski

En fechas recientes se han dado tristes noticias para el periodismo deportivo, pues ESPN, una de las empresas que mejores analistas tenía prescindirá de gran parte de ellos, algunos con carreras de más de 20 años dentro de la cadena deportiva, pero no es el único ejemplo ya que parece que en general la tendencia es que la pantalla y los periódicos estén cubiertos por personajes que parecen más salidos de un concurso de comedia que de una escuela de periodismo.
La cadena estadounidense anunció, entre otras, la salida de Guillermo Celis, Fernando Álvarez y Carolina Guillen, tres de los mejores periodistas deportivos, enfocados, principalmente a beisbol y basquetbol, dando paso a personajes más jóvenes, con mayor carisma, pero menor conocimiento y poder de análisis.
Si bien es lógico las renovaciones, llama la atención que esto suceda en otras televisoras como Fox Sports y Televisa, donde los recortes de personal han dejado a un lado a periodistas consagrados y han dejado espacio a narradores, pues su función es narrar sin realizar mayores comentarios que lo obvio y una serie de sátiras que demuestran que la combinación entre Luis García y Christian Martinoli en TV Azteca ha dado resultados.
Los narradores que han quedado dentro de las empresas tienen como punto principal hacer amena, cuando no graciosa la transmisión, muchas veces en detrimento del deporte, que hay que aceptarlo, suele dejar qué desear, en especial si se habla de los espectáculos mexicanos.
Pero esto no es nuevo, ya en el pasado la misma cadena ESPN había dejado en libertad a Roberto Abramowitz, uno de los mejores analistas de la NFL, sin quitar de su espacio a otros periodistas como Sergi Dipp, que más de una ocasión ha hecho verdaderos ridículos al aire, pero que aportan un aire nuevo a la pantalla con su juventud, versatilidad y aparente simpatía.
El diagnóstico de esto puede ser fácil, el conocimiento no importa, un análisis profundo, con cifras y datos es prescindible, pues las generaciones más jóvenes parecen preferir el momento y una conducción fresca, con gente como Dipp, García, Martinoli, o incluso Jorge Campos que pareciera que sus conocimientos son tan valiosos que le pagan por cada comentario, cuando en tiempos pasados se tenía a un Baldano, un Menotti, etc.
Resulta triste y desalentador el cambio que ha dado este tipo de periodismo que por un momento parecía serio, incluso de investigación realizando buenos reportajes, algo que, por el momento, se tendrá que dejar atrás, sólo en el recuerdo por la entrada de una nueva oleada de periodistas que tienen como virtud principal hacer reír al público, como payaso en un circo.

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