SE VA EL ÍCONO DE LA ASQUEROSA CORRUPCIÓN EN PEMEX


Nunca un conductor de camión que se llamara Nicolás Maduro había llegado tan lejos como el poderoso líder sindical de Pemex, Carlos Romero Deschamps, quien anunció su salida de uno de los sindicatos más grandes y poderosos del continente, el STPRM. Los presidentes Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña, todos, respetaron su cacicazgo.

Luego de un cuarto de siglo bajo el manto de “complicidad” de gobiernos priistas durante 13 años y de panistas en otros 12 años más, Carlos Romero Deschamps renunció a la Secretaría General del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana que encabezaba desde 1993, con cuatro reelecciones que violaron los estatutos.
Disidentes recuerdan cómo “obedeció” los intereses presidenciales desde que “traicionó” a Joaquín Hernández Galicia “La Quina”, y luego vino el “Pemexgate”, la caída de Pemex, el huachicoleo y, finalmente, las denuncias por lo que era una acusación reiterada de disidentes: enriquecimiento ilícito del priista y de su familia.
Considerado el ícono asqueroso de la corrupción en Petróleos de México (PEMEX) por fin se va, pero deja mucho qué decir su misteriosa renuncia, luego que el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, el pasado lunes dijera que el gobierno no intervendrá en la renuncia de Carlos Romero Deschamps al sindicato petrolero, pero consideró que debería hacerlo para enfrentar las denuncias presentadas en su contra ante la Fiscalía General de la República (FGR).
Ante esto también se suma lo dicho por el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Ricardo Monreal Ávila, afirmó que no harán “leña del árbol caído” en torno a la renuncia de Carlos Romero Deschamps como secretario general del sindicato petrolero.
Con cinismos Carlos Antonio Romero Deschamps aseguró que se ha “recrudecido la antigua posición de vernos [a los dirigentes del Sindicato] como contrarios y no como complemento en la tarea de respaldar a Pemex”, por lo cual tomó la decisión de marcharse. Su posicionamiento es contrario al de funcionarios de la 4T, quienes han señalado que sí hay denuncias contra él.
“Hoy, por razones poco claras, no observamos la cooperación que debe existir entre trabajadores y administración para impulsar los proyectos que permitan el verdadero avance de Pemex hacia su consolidación”, expuso en un comunicado.
Desde su posición como líder petrolero fue cómplice de los gobiernos priistas y panistas en los desvíos de recursos para campañas, en el descuido en las operaciones que llevaron a la petrolera a producir cada vez menos, y en su última etapa de poderío apoyó reformas cuestionadas como la Energética.
En 1979, siendo diputado federal por el PRI, Romero Deschamps fue acusado por algunos disidentes de liderar una red de huachicoleros, que supuestamente operaban desde la refinería de Azcapotzalco, extrayendo el combustible en pipas de doble fondo.
Se le atribuye la autoría del “Pemexgate”, el desvío de mil 500 millones de pesos propiedad del sindicato para el financiamiento de la campaña del candidato priista a la presidencia de la República, Francisco Labastida Ochoa, en 2000.
Pese a las acusaciones sobre corrupción, Deschamps no ha pisado la cárcel como Elba Esther Gordillo, quien también llegó a lo alto del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en tiempos del Gobierno de Carlos Salinas de Gortari y quien se mantuvo al frente de su organización sindical por alrededor de 25 años.
Durante los 26 años que Carlos Antonio Romero Deschamps estuvo al frente del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), su familia fue beneficiada con cargos en el gremio y sus hijos no escaparon de las acusaciones por su estilo de vida lleno de lujos.
Nunca un conductor de camión que se llamara Nicolás Maduro había llegado tan lejos. Sólo el presidente de Venezuela le hace sombra a Carlos Romero Deschamps en su habilidad para rentabilizar sus conocimientos al volante, pues cuando tenía 26 años fue contratado como chófer de pipa… Y este miércoles, a los 76, anunció su salida de uno de los sindicatos más grandes y poderosos del continente para el que había sido elegido hasta 2024. Será sustituido por Manuel Limón, secretario interior de la organización y considerado uno de los tipos del mismo modelo de Romero Deschamps
Los presidentes Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña, todos, respetaron su cacicazgo que lo llevó al enriquecimiento ilícito.

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