LAS PROTESTAS LLEGAN A EUROPA, EN TODOS LADOS SE CUECEN HABAS


Por Jorge Petrikowski

El final de la semana anterior trajo consigo una nueva huelga general en Francia, paralizando gran parte del país, especialmente París, capital del país y el lugar al que acuden más turistas al año, dejando fuertes pérdidas; ¿el motivo? La reforma al sistema de pensiones que propone Emmanuel Macron, al menos ese es el motivo inmediato pues hay que recordar que desde hace poco más un año las protestas en contra del mandatario no han cesado.
Estas protestas y huelgas dejan ver que Latinoamérica no es un lugar único en el que los pobladores se encuentran a disgusto con la manera en la que los gobernantes llevan las riendas de las naciones, que en todos lados se cuecen habas y el hartazgo de los pueblos va en aumento.
En el caso de Francia las huelgas generales son respaldadas por los principales sindicatos ¡de transporte lo que conlleva a que las ciudades mueran, que trasladarse de un lugar a otro sea prácticamente imposible, los sitios turísticos cierra sin importar la cantidad de dinero que pierdan, esto lleva a que el presidente piense dos veces si las medidas que toma son benéficas para sus electores.
En 2018 Francia se vio paralizada y vandalizada por el movimiento de los “gilets jaunes” que salieron a las calles para exigir que el impuesto recién aplicado al “gazole”, principal combustible del país, lo que lograron y con creces pues se aumentaron cambios a los salarios que por meses dejaron los movimientos en silencio, pero ahora las cosas han cambiado.
Son importar el lugar en que se presenten estas inconformidades hay algo en común, gobiernos que lejos de ver por el bienestar de los ciudadanos ven porque su partido, ergo sus intereses, continúen en el poder y no los hagan a un lado, lo que da como resultado descontento social, protestas y paros.
Desigualdad social y corrupción son quizá los mayores problemas que viven gran parte de los países en el mundo, lo que hace que Francia, Bolivia, Ecuador, Hong Kong y muchos otros sitios se encuentren en una verdadera encrucijada, dejando ver que no son problemas aislados sino un sistema gastado que no satisface a ninguna de las partes y que cada vez se asemeja más a una olla de presión a punto de la explosión.
Falta mucho para que este problema en Francia, o en Bolivia, o en Ecuador, o en Chile, o en Hong Kong se resuelva, pero en el caso específico de Asia y Europa podría ser un buen indicador para Latinoamérica que siempre ha librado sus batallas en soledad y en esta ocasión podría ver el camino a seguir en países que han logrado cambios importantes en el pasado.
Francia tendrá que resolver sus problemas en los próximos días, pues la popularidad de Macron va en picada –al menos así lo indican la mayoría de encuestas— y podría abrir la puerta a movimientos nefastos como el ultraderechista Frente Nacional que amenaza con llegar al poder, mismo caso de América Latina donde el extremismo amenaza, algunas veces como escapatoria al régimen actual, algunas otras implantado desde más arriba, no desde el cielo, sino de Estados Unidos.

Previous AMLO urge a EU ratificar el T-MEC
Next Sin freno la obesidad en México