En el mundo marchan mujeres por respeto a sus derechos


Mujeres de todo el mundo, convocadas por organizaciones sociales, partidos y sindicatos de más de un centenar de países, reivindican este jueves la igualdad frente a los hombres.
Para ellos realizaron caceroladas, manifestaciones, huelgas y otros actos que convirtieron este 8 de marzo en una jornada en histórica.
Estas movilizaciones suponen la mayor revolución feminista desde la petición del derecho al voto de las sufragistas hace cien años, según dijo la italiana Asia Argento, una de las abanderadas del movimiento «#MeToo» contra los abusos sexuales al hablar de este día.
Y es que mujeres de países tan distantes como Indonesia, Corea del Sur, Japón o España salieron a las calles en una movilización sin precedentes para expresar el cansancio de un colectivo que no aprecia avances en la lucha contra el machismo, la igualdad salarial, el acoso o la violencia de género.
En México miles de mujeres marcharon por el paseo de la Paseo de la Reforma, en el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora que no fue ocasión para celebrar: fue para recordar las condiciones de abuso y desigualdad con las que cientos de miles deben enfrentar cada año de sus vidas.
Son estudiantes, académicas, trabajadoras y sindicalistas; son ancianas, mujeres, jóvenes y niñas; todas integrantes de diversos contingentes. Las demandas van de la exigencia de igualdad de los derechos laborales y oportunidades de desarrollo, hasta un alto a la violencia contra las mujeres.
Unas cargaban niños; otras recordaron en pancartas que las mujeres viven en un país en crisis donde los feminicidios son noticia de todos los días y se debe vivir con desigualdad como quien carga con una loza.
Marchó la Federación Democrática de Mujeres, el Consejo Mexicano de Mujeres con Discapacidad, Colectivo de Mujeres de Ecatepec, la Red de Mujeres Educadoras, el Sindicato de Trabajadoras del Hogar, Maternidades Feministas y el Centro de Estudios de Equidad de Género de El Colegio de México.
Sobre los salarios, las mujeres perciben remuneraciones más bajas que los hombres y esa brecha es más acentuada en la población en situación de pobreza: en 2016 los datos muestran que las mujeres ganan una quinta parte menos que sus pares, aun cuando posean el mismo nivel educativo.
En la capital de Indonesia, el mayor país musulmán del mundo con grandes lagunas en protección de los derechos humanos, miembros de 69 organizaciones protestaron ante el Parlamento y el palacio presidencial para condenar la discriminación, la violencia y la intolerancia contra las mujeres y las minorías.
En el otro extremo del mundo, en Venezuela, una muestra de arte gráfico «sin género» fue la peculiar aportación del país a las conmemoraciones del Día de la Mujer, un colectivo especialmente castigado por la violencia y la pobreza que azotan el país.
Las surcoreanas tratan de crear una red de apoyo a las víctimas de abusos sexuales en un país muy marcado por la tradición confuciana que hasta ahora ha tendido a aislar y a criticar especialmente a aquellas que han osado denunciar a sus superiores.
También, cientos de japonesas marcharon en Tokio y en otras ciudades del país para reclamar mayor igualdad en uno de los países desarrollados donde las mujeres afrontan mayores obstáculos en todos los ámbitos.
Y Camboya pasó por ser el único país del Sudeste Asiático donde el Día de la Mujer está declarado festivo nacional para celebrar actos en contra de los abusos sexuales y la violencia doméstica, consecuencias de la mentalidad machista que prevalece en países como este.
En España, las movilizaciones se iniciaron en la medianoche con caceroladas protagonizadas por mujeres en distintas ciudades del país que se unen bajo el lema «Si nosotras paramos, se para el mundo».
Pero en esta jornada, la desigualdad entre hombres y mujeres es también trasladable a la que existe entre países ricos y pobres, dado que, en estos últimos, la mujer sufre doblemente su condición.
En muchas naciones del África Subsahariana o en países con regímenes totalitarios las mujeres soportan la violencia como algo cotidiano en sus entornos, agravada por la violencia propia de los conflictos bélicos.
En otras latitudes más desarrolladas, como es el caso de Rusia, donde las mujeres tienen los mismos o más problemas que sus congéneres de otras partes del mundo, el feminismo parece haber desaparecido, al menos, oficialmente.
Desde Francia, que se sumó al movimiento global feminista con protestas en diversas ciudades, llegan además iniciativas originales como la del diario Liberation, que subió su precio este día para hombres con el objetivo de denunciar la brecha salarial entre ambos sexos.

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