A YEIDCKOL, UNA SOPA DE SU PROPIO CHOCOLATE


Por Roberto Cruz

Tan aguerrida, Yeidckol Polevnsky, una fiera siempre, parece ahora acorralada, y nada menos que con una cuña del mismo palo.
Lo que se creía imposible, porque se supone que quien está arriba, o parece estarlo, tiene la sartén por el mango, está ocurriendo. Bertha Luján, presidenta del Consejo Nacional de Morena, tiene contra las cuerdas a la secretaria general, con tareas de dirigente nacional del partido.
Este domingo, una de las mejores colaboradoras del Presidente Andrés Manuel López Obrador desde su gestión al frente del gobierno de la Ciudad de México y más atrás, logró colocar un dique en el partido para cerrarle el paso a quien no sólo buscó camorra en el Morena, sino en el Congreso y con gobernadores.
El congreso nacional extraordinario, celebrado este 26 de enero, y encabezado por Luján, posicionó, sorpresivamente, a Alfonso Ramírez Cuéllar como presidente nacional interino del partido que fundó López Obrador.
Pareciera una treta fraguada en otra parte, en lo alto; ¿cómo así, de buenas a primeras, con tan poquísimo quórum, casi “derrocan” a quien creía tener la bendición del tlatoani?
Aun cuando parece un golpe de poder llegado de otras partes, no está consumado. En medio está el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que, ante el desaseo del proceso interno de Morena, desde octubre del año pasado, decidió anular todos los movimientos del partido hasta no ponerse al corriente tanto en padrón de militantes como en sus estatutos, credencialización y otros menesteres.
Para ello, desde finales del año pasado, dio un plazo de tres meses para que el partido arreglara su desbarajuste. Así, el Trife dejó sin efecto la convocatoria para un congreso nacional lanzada en noviembre y el que se realizó este 26 de enero.
Entonces, ¿está o no la moneda en el aire? En apariencia sí. Desde este lunes por la noche, Polevnsky da muestras de mover una patita.
Exhortó a los miembros del CEN del partido, incluidos los que no existían y, la semana pasada, ella misma designó, a realizar “la primera sesión ordinaria”. Ella misma reveló que Ramírez Cuéllar convocará a una reunión del Consejo Ejecutivo Nacional a la que no asistirá.
La pugna interna crece, pero, ahora, tanto Polevnsky como Luján desacreditan al Tribunal Electoral. La primera porque afirma que no ha hecho nada para evitar la imposición de Ramírez Cuéllar y la segunda porque invalidó todas las convocatorias para congreso extraordinario desde octubre pasado.
Al margen, y al parecer tratando de ver más claro, o definir si se van con melón o con sandía, están Mario Delgado y Alejandro Rojas Díaz-Durán, a quienes parece no les queda de otra que ver los toros desde la barrera, aunque no es lo mismo que estar en el ruedo, además de que de quedar fuera el primero, quien verdaderamente pierde es Marcelo Ebrard.
Así las cosas, al menos parece un hecho la ruta que está tomando la elección interna de Morena. Y quien lleva mano, lleva mano. Y la mano es la mano.
Dicen que Bertha Luján es integrante de una de las familias de hoy con más poder concentrado. Bueno, es madre de Luisa María Alcalde Luján, Secretaria del Trabajo, y de Bertha Alcalde Luján, Secretaria Técnica Adjunta del Sistema Nacional de Seguridad Pública, cercana a Alfonso Durazo.
Entonces, hay guerra, y chocolate, para rato.

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