El mundo se enfrenta a una prueba sin precedentes: ONU


Las sociedades están en crisis y las economías están en picada

El Secretario General de la ONU, António Guterres, dijo que el mundo se enfrenta a una prueba sin precedentes. Y este es el momento de la verdad.
Cientos de miles de personas están cayendo gravemente enfermas por el COVID-19, y la enfermedad se está extendiendo exponencialmente en muchos lugares, dijo el secretario.
Por otro lado, señaló que las sociedades están en crisis y las economías están en picada, el Fondo Monetario Internacional ha reevaluado las perspectivas de crecimiento para 2020 y 2021, declarando que hemos entrado en una recesión, tan grave o peor que en 2009.
Debemos responder de manera decisiva, innovadora y conjunta para suprimir la propagación del virus y hacer frente a la devastación socioeconómica que COVID-19 está causando en todas las regiones.
La magnitud de la respuesta debe estar a la altura de la escala de la crisis: a gran escala, coordinada y exhaustiva, y las respuestas nacionales e internacionales deben estar guiadas por la Organización Mundial de la Salud.
Y debe ser multilateral, con países que muestren solidaridad con las comunidades y naciones más vulnerable, afirmo Antonio Guterrez.
El mensaje del informe que publicamos es claro: responsabilidad compartida y solidaridad mundial en respuesta a los impactos de COVID-19.
El Secretario de la ONU dijo que esto es un llamado a la acción.
En primer lugar, para una respuesta sanitaria coordinada inmediata para suprimir la transmisión y poner fin a la pandemia.
Una respuesta que aumente la capacidad sanitaria para realizar pruebas, rastreo, cuarentena y tratamiento, manteniendo seguros a los primeros en responder, combinada con medidas para restringir el movimiento y el contacto.
Una respuesta que ofrezca acceso universal al tratamiento y las vacunas, cuando estén listos.
Es esencial que los países desarrollados ayuden inmediatamente a los menos desarrollados a reforzar sus sistemas de salud y su capacidad de respuesta para detener la transmisión.
De lo contrario, nos enfrentamos a la pesadilla de que la enfermedad se extienda como un incendio forestal en el Sur global con millones de muertes y la perspectiva de que la enfermedad vuelva a aparecer donde antes se suprimía.
Recordemos que sólo somos tan fuertes como el sistema de salud más débil de nuestro mundo interconectado.
Dijo que le preocupa especialmente el continente africano, y alentó firmemente al G-20 a que siga adelante con la iniciativa propuesta en la Cumbre.
En segundo lugar, debemos abordar las devastadoras dimensiones sociales y económicas de esta crisis, centrándonos en los más afectados: las mujeres, las personas de edad, los jóvenes, los trabajadores con salarios bajos, las pequeñas y medianas empresas, el sector no estructurado y los grupos vulnerables, especialmente los que se encuentran en situaciones humanitarias y de conflicto.
Debemos ver a los países no sólo unidos para combatir el virus, sino también para hacer frente a sus profundas consecuencias.
Eso significa diseñar políticas fiscales y monetarias capaces de apoyar la provisión directa de recursos para apoyar a los trabajadores y los hogares, la provisión de seguros de salud y de desempleo, el aumento de la protección social y el apoyo a las empresas para evitar las quiebras y las pérdidas masivas de puestos de trabajo.
Lo que se necesita es una respuesta multilateral en gran escala, coordinada y amplia que ascienda al menos al 10% del PIB mundial.
Puntualizó el secretario que los países desarrollados pueden hacerlo por sí mismos, y algunos lo están haciendo.
Enfatizó que lo que el mundo necesita ahora es solidaridad.
Con la solidaridad podemos derrotar el virus y construir un mundo mejor.

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