China ocultó a su población la magnitud de la pandemia durante días clave para evitar su propagación

El presidente de China Xi Jinping, advirtió a la población hasta el séptimo día después de haberse empezado a propagar el nuevo Coronavirus, el aviso se dio el día 20 de enero. Pero para entonces, más de 3.000 personas se habían infectado durante casi una semana de silencio de las autoridades, según documentos internos a los que tuvo acceso la agencia internacional de noticias The Associated Press y estimaciones basadas en datos retrospectivos de infecciones.
La demora entre el 14 y el 20 de enero no fue el primer error cometido en la gestión del brote por autoridades chinas de todos los niveles, ni tampoco fue el retraso más grande, ya que gobiernos de todo el mundo tardaron semanas e incluso meses en responder al virus sin dejar de mencionar al Presidente de México Andres Manuel López Obrador que sin duda el retraso en su actuar con la ciudadanía sin duda será catastrófico.
Sin embargo, ese retraso en el primer país que se enfrentó al nuevo coronavirus se produjo en un momento crítico: el inicio del brote.
El intento de Beijing de buscar una línea entre advertir al público y evitar el pánico preparó el escenario para una pandemia que ha infectado a casi dos millones de personas y se ha cobrado más de 126.000 vidas.
La demora entre el 14 y el 20 de enero no fue el primer error cometido en la gestión del brote por autoridades chinas de todos los niveles, ni tampoco fue el retraso más grande, ya que gobiernos de todo el mundo tardaron semanas e incluso meses en responder al virus.
Sin embargo, ese retraso en el primer país que se enfrentó al nuevo coronavirus se produjo en un momento crítico: el inicio del brote. El intento de Beijing de buscar una línea entre advertir al público y evitar el pánico preparó el escenario para una pandemia que ha infectado a casi dos millones de personas y se ha cobrado más de 126.000 vidas.
“Esto es tremendo”, dijo Zuo-Feng Zhang, epidemiólogo en la Universidad de California, Los Ángeles. “Si hubieran tomado medidas seis días antes, habría habido muchos menos pacientes y las instituciones médicas habrían sido suficientes”.
Sin embargo, otro epidemiólogo, Benjamin Cowley, de la Universidad de Hong Kong, señaló que podría haber sido difícil de determinar. Si las autoridades sanitarias dan la alarma demasiado pronto, explicó, pueden dañar su credibilidad al entenderse que han reaccionado de forma exagerada, mermando su capacidad de movilizar a la gente.
Los seis días de demora del gobierno chino en Beijing siguieron a casi dos semanas durante las que el centro nacional de Control de Enfermedades no registró casos nuevos, según boletines internos a los que tuvo acceso AP. Sin embargo, en ese periodo entre el 5 y el 17 de enero, cientos de pacientes llegaron a hospitales no solo en Wuhan -que salió del aislamiento la semana pasada- sino en todo el país.
Las primeras advertencias se vieron silenciadas por el estricto control de la información en China, las trabas burocráticas y los reparos en el escalafón oficial a dar malas noticias a los superiores. Sin esos reportes internos, hizo falta que apareciera el primer caso fuera de China, el 13 de enero en Tailandia, para que los líderes en Beijing reconocieran la posible pandemia antes que las autoridades tailandesas.
El gobierno chino ha insistido en que no retuvo información en los primeros días, afirmando que reportó de inmediato el brote a la Organización Mundial de la Salud.
“Las acusaciones de una ocultación o falta de transparencia en China no tienen base”, dijo el portavoz del Ministerio de Exteriores, Zhao Lijian, en una conferencia de prensa el jueves.
Los documentos muestran que el responsable de la Comisión Nacional de Salud china, Ma Xiaowei, pintó un sombrío panorama en una teleconferencia confidencial el 14 de enero con responsables de salud provinciales. Un boletín interno señala que la teleconferencia se celebró para transmitir instrucciones del presidente, Xi Jinping, el primer ministro, Li Keqiang y el viceprimer ministro, Sun Chunlan, pero no detalla en qué consistían esas instrucciones.
“La situación epidémica sigue siendo grave y compleja, el desafío más grave desde el SARS en 2003, y es probable que se convierta en un importante episodio de salud pública”, dijo Ma, según el documento.
En un comunicado enviado por fax, la Comisión Nacional de Salud dijo que China publicó información sobre el brote “de forma abierta, transparente, responsable y oportuna” de acuerdo con sucesivas “instrucciones importantes” del presidente Xi.
Los documentos procedían de una fuente anónima en el ámbito médico, que no quería ser identificada por miedo a represalias. AP confirmó el contenido de los archivos con otras dos fuentes de salud pública familiarizadas con la teleconferencia.
En una sección titulada “comprensión serena de la situación”, el boletín menciona el caso en Tailandia, señalando que la situación ha “cambiado de forma significativa” por la posible expansión del virus en el extranjero.
“Todas las nacionalidades deben prepararse para responder a una pandemia”, añadió el texto.
La Comisión Nacional de Salud distribuyó a los responsables médicos provinciales un manual de 63 páginas al que tuvo acceso AP. Las instrucciones, que incluyen una advertencia contra su publicación, ordenaban a los responsables provinciales que identificaran los posibles casos, abrir unidades para pacientes con fiebre en los hospitales y que médicos y enfermeras emplearan equipos de protección.
Sin embargo, las autoridades siguieron restando importancia a la amenaza en sus declaraciones públicas.
“El riesgo de transmisión sostenida de humano a humano es bajo”, dijo Li Qun, responsable del centro de emergencias del Centro chino de Control de Enfermedades, en declaraciones a la televisora estatal.

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