LA LUZ AL FINAL DE LA CURVA; LA CRISIS, “DOMADA”

Por Roberto Cruz

Es la fase de los festejos y las conmemoraciones. ¿Y por qué no? El 30 de abril, apenas este jueves, Día del Niño, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, emblema de la contención del Covid-19 en México, por encima de su jefe el Secretario Jorge Alcocer, dedicó su conferencia vespertina a responder preguntas de niños de todo el país sobre la pandemia.
Por cierto, algunas preguntas muy buenas, claro sembradas por adultos para ser hechas por los menores, como esa de una niña que preguntó y cerró el cuestionamiento con un gesto bastante admirable: “Doctor López-Gatell, si para evitar el contagio de coronavirus recomiendan lavarse las manos con jabón, ¿por qué no hacen vacunas con jabón?”.
Veinticuatro horas después era el Día del Trabajo. Imperdible para al 4T. Era casi obligado que el Presidente Andrés Manuel López Obrador tuviera como invitada principal en Palacio Nacional a Luisa María Alcalde. El discurso era previsible, en 17 meses de “Cuarta Transformación”, los trabajadores han visto “una nueva política salarial”.
Con el alza en diciembre del Salario Mínimo de 103 a 123 pesos, expresó, “la amenaza de la inflación es un mito”.
Alcalde resaltó también la democratización de los sindicatos y el más de millón 200 mil jóvenes que reciben una beca para capacitarse.
Pero viene el 5, el 10 y el 15 de Mayo.
Entonces, hay que ir dejando el encierro, predecirlo, agendarlo.
Y no hay nada más certero que lo que diga la mesa de científicos.
Pero vamos por partes porque esto es muy importante. No cabe duda que nuestros médicos o tienen una bola de cristal o son magos.
Porque aunque hay cosas que todavía no cuadran muy bien, ya este viernes, tanto en la conferencia matutina como en la vespertina, en Palacio Nacional, se armó todo un informe con gráficas y datos que indican que prácticamente entre el 6 de mayo y por ahí del 10, como máximo, aunque sin que deje de ser todavía una situación de riesgo, el país iniciaría, en distintos niveles, y de acuerdo a cada región, el retiro de la enfermedad.
Esto, además, de buenas noticias, como lo calificó el propio Presidente López Obrador y López-Gatell, pues trae el suspiro y hasta el descanso psicológico de muchas personas, pues significa ir dejando el agobio, también genera algunas dudas y cuestionamientos.
Primero me lleva a decir que todo indica que, en verdad, el seguimiento de la enfermedad, al menos en México, es impecable. En primer lugar porque hace dos semanas, el Presidente dijo, en un mensaje grabado desde su oficina, que le “gustaría que la epidemia se levantara el 10 de mayo, o que ahí empezara a levantarse”.
¿Y qué creen, ¡el Presidente le atinó! ¡Lo avizoró y se cumplió!
¿Profecía, fuerza moral? Científicos, ¿pero también magos?
Y es que de cumplirse lo dicho este viernes, por la mañana y por la tarde, primero de que en entidades como Cancún, Tijuana, Mexicali, Culiacán y Villahermosa, entre otras, ya existen
señales de que la curva de la epidemia está llegando a su tope, significaría que a México la pandemia de SARS-COV-2, en serio, le hizo lo que el viento a Juárez.
Cierto que las cifras no son para celebrarse, pues hasta este viernes el número de casos confirmados eran 20 mil 739 y de fallecimientos1 mil 972, pero nada comparado con lo que se supone ocurrió en el resto del mundo o en algunos otros países.
Más aún porque, efectivamente, en la Ciudad de México y su zona conurbada, en ella el Estado de México, la curva comenzaría a descender entre el 6 y el 10 de mayo.

Botón volver arriba