Nicaragüenses exigen salida del presidente Daniel Ortega


Un grupo de estudiantes que lidera la manifestación nacional contra el Gobierno de Nicaragua anunció este lunes sus deseos de paz, pero sin el presidente Daniel Ortega ni su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.
Queremos paz, sí, con un cambio sí, fuera Daniel Ortega, fuera Rosario Murillo”, dijo a periodistas un líder estudiantil de la Universidad Nacional Politécnica de Nicaragua (Upoli), que no quiso ser identificado.
Los estudiantes de la Upoli son los que más represión han sufrido de la Policía Nacional y grupos afines al Gobierno, desde que iniciaron las protestas, hace seis días.
La noche del domingo un fuerte dispositivo policial asaltó el campus de la Upoli, al este de Managua, donde lanzó balas de plomo de distinto calibre, denunciaron los estudiantes.
Tuvimos un infiltrado, cuatro muertos en los alrededores de la universidad, dos que aquí (en un centro médico improvisado) fallecieron”, sostuvo el líder.
Para los estudiantes, ésta ya no es una lucha contra las medidas de seguridad social recientemente aprobadas y que Ortega anuló, en un intento fallido por que el país regresara a la calma.
Quitaron la ley, sí está bien, fue nuestra la primera batalla ganada, eso era lo que queríamos, pero nuestros muertos no valen una ley, no vamos a conseguir la paz mientras nos estén reprimiendo de esta forma (…) si ellos nos reprimen el pueblo va a salir”, señaló el líder estudiantil.
Así como los estudiantes, miles de personas han protestado de manera simultánea en toda Nicaragua contra el Gobierno de Ortega, al que señalan de represor y corrupto.
La represión por parte de la Policía Nacional y grupos de choque oficialistas llamados “turbas”, han dejado al menos 27 fallecidos, 428 heridos, así como cientos de arrestados y desaparecidos, según datos de organizaciones no gubernamentales y la Cruz Roja Nicaragüense.
El presidente Daniel Ortega, un líder de la revolución de 1979 que levantó la bandera de los oprimidos, ha gobernado su país con su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, con un poder casi absoluto.
Ortega dirigió por primera vez al frente de la Revolución Sandinista que derrocó al régimen somocista en 1979, con apoyo de Cuba y la Unión Soviética.
Tras perder las elecciones de 1990 ante Violeta Barrios de Chamorro, se despojó del uniforme militar y adoptó la indumentaria de civil como líder de la oposición.
Tras su retorno al poder en 2007 se alió al empresariado, con el que ha cogobernado los últimos 11 años, en un modelo que llama de “diálogo y consenso”, aunque ha excluido a otros sectores.
Tras reelegirse en 2011, gracias a una maniobra legal, Ortega ha dejado el poder prácticamente en manos de Murillo, su portavoz oficial y a quien convirtió en su vicepresidenta en las elecciones de 2016.
Los dos mantienen control férreo sobre todas las instituciones del Estado: el Ejército, la Policía, el Congreso y el tribunal electoral.

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