“YA NADA MÁS UNA SEMANA”


Por Javier Solórzano Zinser

Estamos de nuevo en una semana que nos hacen ver como clave. Ya van varias ocasiones en que esto sucede en que, al tiempo de que nos hablan de la inminencia de una nueva etapa, también colocan una fecha para el regreso.
Es entendible que se quiera a toda costa la llamada “nueva normalidad”. Han sido en lo general días difíciles, pero sobre todo para mucha gente todo ha sido brutalmente complicado, no han tenido cómo ganar dinero y en otros muchos casos de plano han perdido su empleo.
El Presidente consignó que se va a perder un millón de ellos con lo que se ve cada vez más a contracorriente alcanzar la cifra de 2 millones de empleos a finales de año, haciendo cuentas tendrían que ser tres por el millón que se ha perdido.
Bajo esta dinámica también habrá que preguntarse cómo se podrá alcanzar la cifra de crecimiento de entre 4 y 6% al final del sexenio, de no ser que las nuevas mediciones que está proponiendo el Presidente logren cuadrar su objetivo.
A menudo los ciudadanos nos sentimos y encontramos bajo el síndrome de atrapados sin salida, asumiendo que tenemos que cumplir con las indicaciones para poder salir de la pandemia. En la mayoría de los casos lo hemos hecho pensando en nosotros, en los nuestros y en nuestro entorno.
Cada quien ha hecho lo que ha podido y como ha podido. Al final de la historia seguramente uno de los elementos para ponderar será la reacción y acción ciudadana que contra viento y marea se ha logrado mantener en la mayoría de los casos en sus hogares.
También se tendrá que saber valorar el hecho de que mucha gente no haya tenido otra alternativa que salir para poder vivir, el esfuerzo colectivo ha sido grande y por lo que se ha visto en otros países, y se está viendo en el nuestro, debemos seguir haciéndolo. La escasa experiencia muestra la relevancia que tiene el mantener la estrategia hasta el final.
Es por ello que en la medida en que el Gobierno materialmente juega con fechas límite, lo que está haciendo es confundir a los ciudadanos, a la vez que los lleva a interpretaciones propias de los pasos que se pueden dar.
Los doctores han sido particularmente cuidadosos y escrupulosos al hablar de fechas, incluso el afamado vocero, a diferencia del Presidente que a menudo habla de las etapas como si tuviéramos la salida a la vuelta de la esquina.
La preocupación de los galenos está en que a la gente “se le comen las ansias” por salir, lo que lleva en muchos casos a menospreciar lo que les puede pasar. Se parte del supuesto de que se van abriendo las puertas para la “nueva normalidad”.
En cuatro ocasiones el Presidente ha planteado el inicio de una nueva etapa. Primero puso abril como límite, luego pasó al Día de las Madres, posteriormente habló del 17 de mayo y ayer aseguró que “ya estamos en la última semana de la sana distancia, ya nada más una semana”.
La afirmación puede ser interpretada como si el lunes que entra estuviéramos ya en posibilidad de salir a la calle y por ende regresar, en buena medida, a muchas de nuestras labores. El tema pasa, insistimos, por lo que quiere decir el Presidente, lo cual no queda del todo claro, y por lo que interpretamos los ciudadanos en medio de nuestras urgencias y nuestros temores.
La multicitada OMS ha señalado que es fundamental mantener al máximo los protocolos de seguridad. La razón es que tiene pruebas concretas de que las probabilidades de que se presenten rebrotes de coronavirus son altas y que forzar el regreso puede llevarnos a estados más críticos de aquellos en los que originalmente estábamos.
De nuevo fechas, momentos y semanas cruciales al límite.
RESQUICIOS.
Que conste. 1. “¿Quedarse encerrados hasta que haya cura o vacuna? 2. ¿Quedarse encerrados hasta que el Gobierno les diga que pueden salir? 3. ¿O quedarse encerrados hasta que un buen día se desapendejen y decidan salir a vivir la vida con

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