Dexametasona, fármaco barato que reduce la mortalidad entre pacientes con Covid-19


Un fármaco barato y de fácil acceso en todo el mundo llamado dexametasona puede ayudar a salvar vidas de pacientes que se encuentran graves a causa del coronavirus, como recoge un estudio de la Universidad de Oxford. Una opción terapéutica por la que apostaron los médicos, pese a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a principios de la pandemia.
Este medicamento de la familia de los corticoides ya se venía empleando, “de forma empírica”, como apunta Patricia Fanlo, coordinadora del Grupo de Enfermedades Autoinmunes Sistémicas (GEAS) de la Soociedad Española de Medicina Interna (SEMI), “ya que, a pesar de que la OMS lo desechó como solución terapéutica al principio de la pandemia por no mostrar eficacia contra los coronavirus antecesores -MERS y SARS- y por apuntar que podía elevar la carga viral de los pacientes, los médicos lo hemos tenido presente”.
Además, en nuestro país, desde el pico de más incidencia de la Covid, a finales de marzo principios de abril, “empezamos a usarlo y a incluirlo en los protocolos terapéuticos en los pacientes más graves. Entonces, ya observamos los buenos resultados”, asegura Fanlo. “Este estudio británico sirve para avalar las acciones que ya estábamos llevando a cabo en la práctica clínica diaria”.
El equipo investigador británico cree que el tratamiento a base de dosis bajas de esteroides supone un gran avance en la lucha contra la Covid-19, al reducir el riesgo de muerte en un tercio de aquellos pacientes que se encuentran conectados a un respirador. Son los pacientes que experimentan la fase inflamatoria que provoca la infección.
En este ensayo clínico participaron unos 2.000 pacientes de hospitales, a los que se administró la medicina y su evolución se comparó con otros 4.000 enfermos a los que no se les prescribió.
Para aquellos pacientes conectados a ventiladores mecánicos, la dexametasona redujo el riesgo de muerte de un 40 a un 28%, al tiempo que en el caso de los enfermos que precisaron de oxígeno, el tratamiento redujo el riesgo mortal de un 25 a un 20%. “Resulta muy importante esta reducción de un 5% de la mortalidad”, apunta Sierra. Y, comenta que “aunque se trate de una hipótesis el éxito del empleo de este fármaco sean las dosis tan bajas que se administran. Esto permite no interferir en la infección y afectar a la carga viral”.
Como explica el portavoz de la SEFH, se trata de “usar unos 6 miligramos, dosis que se emplean con asiduidad en patología rutinarias como el asma”. De forma que las cantidades no resultan agresivas de cara a los efectos secundarios mencionados a nivel infeccioso, como se ha visto que sí sucede con la gripe. Además, “creemos que el secreto de los buenos resultados, sobre todo en enfermos graves, es que previene la reacción inflamatoria que altera el organismo. Por eso, en los leves no hay ningún tipo de impacto”, explica Sierra.

Previous EL PECADO DE YEIDCKOL
Next 463 profesionales de la salud han muerto por Covid-19 en México