Miembros de la caravana migrante piden asilo a EU


Migrantes de Honduras, Guatemala y El Salvador, que a finales de marzo iniciaron una larga travesía rumbo a la frontera de Estados Unidos ‘desatando la ira’ del presidente Donald Trump, decidieron entregarse y pedir asilo este domingo.
Los organizadores de la caravana indicaron que son casi 200 migrantes, muchos de los cuales viajan con niños, los que habían decidido solicitar asilo en el cruce de San Diego.
Pero las autoridades de inmigración de Estados Unidos anunciaron que el cruce, con capacidad para alojar temporalmente a 300 personas, ya estaba a su máxima capacidad y que por el momento no los recibiría.
Pero incluso antes de que los migrantes llegaran, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza dijo que los cruces sólo podrán aceptar la cantidad de personas según el espacio y los recursos con que se dispongan.
Autoridades fronterizas de Estados Unidos dijeron este sábado que algunos miembros de la caravana habían sido atrapados intentando cruzar la frontera y alentaron al resto a entregarse a las autoridades.
«Somos un país muy acogedor, pero al igual que tú en tu propia casa, esperamos que todos entren por la puerta de ingreso y respondan las preguntas con sinceridad», dijo en un comunicado el jefe de la Patrulla Fronteriza de San Diego, Rodney S. Scott.
«A cualquiera que esté relacionado con esta caravana: piense antes de actuar», dijo Scott en su comunicado, amenazando con procesar a los migrantes que ingresen ilegalmente al país.
De frontera a frontera, los migrantes hicieron la travesía a pie, sobre trenes de carga y en autobús durante el último mes.
Amenazas de muerte de pandillas, asesinatos de familiares, violaciones por represalias y persecución política en su país son algunas de las razones que los llevaron a huir, dicen inmigrantes y abogados.
Jaime Alexander, quien trabajaba como guardia de seguridad en El Salvador, dijo que huyó después de una amenaza de muerte. Sus pies aún están hinchados por los largos días de caminata hacia la frontera.
«Tengo frío. Estoy nervioso», comentó por la mañana Alexander, temblando ligeramente.
Tras el agotador viaje, un estado de ánimo sombrío se apoderó del grupo durante el fin de semana, cuando se enfrentaron a la incertidumbre de un futuro en el que probablemente serán detenidos y separados de sus amigos y familiares.
Los asesores legales del grupo les han advertido que no todos tendrán éxito en solicitar el asilo, ya que deben demostrar un miedo bien fundado a ser perseguidos en sus países.
Los abogados aconsejaban qué casos tenían mayores posibilidades de aprobar el examen de «temor creíble» requerido para iniciar el largo y a menudo difícil proceso de asilo en Estados Unidos, dijo la organización de derechos de inmigrantes Al Otro Lado.

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