EL EJÉRCITO, SIN GUERRA Y CON DESGASTE


Por Francisco Bustillos

Algo no explicado aún y que no ha sido puesto al descubierto por quienes se llaman especialistas en cuestiones militares es el cambio diametral de la opinión de Andrés Manuel López Obrador sobre las Fuerzas Armadas.
Como candidato de Morena no desperdició oportunidad, foro o plaza pública para presentarlas como lo más semejante a los 4 Jinetes del Apocalipsis, pero una vez que tomó el poder, el Presidente López Obrador convirtió a las Fuerzas Armadas, por encima de sus bases electorales, en el cimiento fundamental de su gobierno, de tal suerte que no exagerará quien especule que la estrategia de la Cuarta Transformación supone a la clase castrense su soporte fundamental para no perder el poder.
Esta suposición explicaría que en año y medio del sexenio, además de encargarle, primero como basamento de la Guardia Nacional y después por decreto, la seguridad pública de todo el país, el Presidente convirtiera al Ejército en constructor de hospitales, bancos, aeropuerto, un tramo del Tren Maya, distribuidor de gasolina, etcétera.
Dejemos de lado las especulaciones sobre la supuesta estrategia de convertir a las Fuerzas Armadas en garantía de permanencia de la Cuarta Transformación, pero no soslayemos el hecho de que los altos mandos de las Fuerzas Armadas no se pueden quejar del trato presidencial.
En cada oportunidad que tiene el Presidente afirma que en ellos no tiene cabida la corrupción, aunque en alguna ocasión revelara que, como México es pacifista, si por él fuera desaparecería al Ejército y dejaría la seguridad pública en manos de la Guardia Nacional, y la defensa del país, en caso de una invasión extranjera, en las del pueblo que en masa se levantaría a repeler al enemigo invasor.
Pareciera que las Fuerzas Armadas viven en el mundo perfecto porque además de ser casi todo en el gobierno, menos el poder civil, no están en guerra contra el crimen organizado, como ocurrió en los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

LA LARGA LISTA
DE INCONVENIENTES
Por eso extrañó que la Secretaría de la Defensa Nacional reconociera el jueves en una publicación en el Diario Oficial de la Federación, que el Ejército está resintiendo el desgaste por realizar las tareas “multifacéticas” que le encarga el Presidente.
Se queja de que “El incremento de estas exigencias inherentes a la vida militar… ocasionan que los soldados vivan alejados de sus derechohabientes por meses, sustrayéndolo de fechas importantes en el ámbito familiar, o incluso se vea afectado en su integridad física o su vida por la realización de las tareas que desempeña”.
Y es que, estar en todo, “implica que las y los militares se encuentren disponibles para ser desplegados por periodos prolongados en las principales áreas que requieren un enfoque de mayor atención”.
La publicación enumera una problemática de tropa y oficiales que permite suponer que no todo es felicidad en las Fuerzas Armadas: “gran acumulación del estrés mental y físico que genera frecuentes actos de indisciplina. Crecimiento del fenómeno de desintegración familiar. Colusión latente en actos ilícitos principalmente en las actividades contra el narcotráfico. Quejas de la sociedad civil por supuestas violaciones a sus derechos en las actividades de intercepción terrestre, que se traducen en demandas legales contra el personal y la institución. Incremento de los indices en bajas por deserciones, decesos, heridos y lesionados. Proclividad a la corrupción”.
En lo referente a los recursos materiales es igual de preocupante: “Excesivo desgaste en material, vehículos, aeronaves, embarcaciones, maquinaria, equipo y armamento. Baja de material de estos pertrechos por accidentes, extravío y desgaste”.
En lo institucional, la “distracción de un elevado número de personal y pertrechos que limitan las actividades de adiestramiento para la defensa nacional.
“Ocupación de espacios de almacenamiento en instalaciones militares para el resguardo de armas, vehículos, aeronaves, embarcaciones, enervantes y artificios pirotécnicos, entre otros a disposición de autoridades ministeriales. A futuro posible campaña de acusaciones y descrédito de forma análoga a lo que hoy se denomina guerra sucia, por las acciones realizadas por el ejército y fuerza aérea mexicanos con motivo de la irrupción del EZLN el 1/O. de enero de 1994 en el estado de chiapas. Afectación perceptible de la moral general, espíritu de cuerpo y prestigio del ejército y fuerza aérea mexicanos. Recomendaciones de la comisión nacional de derechos humanos por presuntas violaciones a las garantías individuales. Permanentes señalamientos de organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales respecto a supuestos excesos cometidos por personal militar. Segregación de una brigada orgánica de policía militar, que afecta la operatividad del cuerpo de policía militar”.
El documento habla de problemas de liderazgo y de la necesidad de priorizar la disciplina militar y la moral del personal y el bienestar de sus familias.

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