EN MÉXICO LOS POBRES TIENEN DOBLE RIESGO DE MORIR POR COVID-19

La alta tasa de desigualdad en México hará que el impacto de la pandemia sea más agudo, a los expertos también les preocupa la terrible carga de mortalidad sobre los indígenas

El director de emergencias de la Organización Mundial de la Salud, Michael Ryan, aseguró este viernes que hay una “diferencia sorprendente” entre la mortalidad de los ricos y los pobres e indígenas en México.
El experto agregó que aquellas personas que viven en lugares pobres son hasta unos 50% más vulnerables a morir de COVID-19 y que, aunque la mortalidad en general en el país es alta, en las comunidades indígenas es peor.
“Hay una situación compleja en México con este impacto desigual sobre los pobres y los indígenas, con una estrategia de relativamente poco testeo, que significa que la escala de la epidemia está claramente subrepresentada. Está claro que se necesita hacer más para abordar los problemas de diagnóstico y la diferencia de resultados entre los diferentes grupos sociales”, dijo.
Los casos de coronavirus a nivel mundial ya alcanzan los 22 millones, con casi 800.000 muertes, pero no son los números lo más preocupante, sino la presión constante a los sistemas de salud, afirmó el director de la Organización Mundial de la Salud.
“En muchos países, el número de pacientes que necesitan hospitalización y atención avanzada sigue siendo elevado, lo que ejerce una enorme presión sobre los sistemas de salud y afecta la prestación de servicios para otras necesidades”, señaló Tedros Adhanom Gebreyesus.
Tedros informó que varios países del mundo están experimentando nuevos brotes después de un largo período con poca o ninguna transmisión, y añadió que estas naciones son una advertencia para aquellos que ahora están viendo una tendencia a la baja en los casos.
“El progreso no significa victoria. El hecho es que la mayoría de las personas siguen siendo susceptibles a este virus. Por eso es vital que los países puedan identificar y prevenir rápidamente los grupos de casos, para prevenir la transmisión comunitaria y la posibilidad de nuevas restricciones”, subrayó el director.
Agregó que ningún país puede cruzarse de brazos hasta que aparezca la vacuna, una herramienta vital que esperan tener lo antes posible.
“Pero no hay garantía de que lo hagamos, e incluso si tenemos una vacuna, no acabará con la pandemia por sí sola. Todos debemos aprender a controlar y administrar este virus utilizando las herramientas que tenemos ahora, y hacer los ajustes necesarios en nuestra vida diaria para mantenernos a nosotros y a los demás a salvo”, explicó.
Tedros dijo que, aunque las medidas de confinamiento permitieron a muchos países suprimir la transmisión y aliviar la presión sobre sus sistemas de salud, no son una solución a largo plazo para ningún país.
“No necesitamos elegir entre vidas y medios de subsistencia, o entre salud y economía. Esa es una elección falsa. Al contrario, la pandemia es un recordatorio de que la salud y la economía son inseparables. La OMS se compromete a trabajar con todos los países para pasar a una nueva etapa de apertura de sus economías, sociedades, escuelas y empresas de forma segura”, recalcó.
El experto reiteró que todas las personas tienen la responsabilidad de participar en la lucha contra el COVID-19 y que pueden marcar la diferencia.
“Cada persona, familia, comunidad y nación debe tomar sus propias decisiones, en función del nivel de riesgo en el que viva. Eso significa que cada persona y familia tiene la responsabilidad de conocer el nivel de transmisión a nivel local y comprender qué puede hacer para protegerse a sí misma y a los demás”, acotó.
Insistió en que, al mismo tiempo, no se puede volver a cómo eran las cosas antes de la pandemia, y que, a lo largo de la historia, los brotes y pandemias han cambiado las economías y las sociedades, reiterando que en este caso no puede ser diferente.

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