La Casa Blanca busca promover elecciones “justas y transparentes” en Venezuela, Nicaragua y Cuba


El Consejo de Seguridad de Nacional de la Administración Trump ha aprobado el documento «Marco estratégico para el Hemisferio Occidental», con la atención básicamente puesta en Latinoamérica, aunque también incluye su relación con Canadá y el deseo de hacer «más persistente» su presencia en el Ártico.
En cuanto a los países americanos que tiene al sur, EE.UU. dice perseguir unos objetivos que pueden resumirse en tres: en el plano político, fomentar los valores democráticos (en concreto, propiciar elecciones libres en Venezuela, Nicaragua y Cuba); en el social, combatir el narcotráfico y la llegada de inmigrantes ilegales a suelo estadounidense (esto último sobre todo mediante la mejora de las condiciones económicas de Centroamérica), y en el más internacional, revertir la «maligna influencia» de actores externos «adversarios», en referencia explícita a China.
El nuevo «marco estratégico» concreta para la región americana las líneas generales establecidas por la Estrategia de Seguridad Nacional aprobada por Donald Trump a finales de 2017. Ese documento vino a oficializar la «nueva Guerra Fría» en la que nos encontramos, señalando como adversarios a Rusia y China, después de años en los que EE.UU. estuvo básicamente preocupado por el terrorismo yihadista; esa novedad es la que ahora se traslada al área latinoamericana. No son nuevos en Washington los deseos del fin del autoritarismo en Cuba, cuya senda siguen Venezuela y Nicaragua; sí, en cambio, el señalamiento formal de China por su actuación en Latinoamérica.
El documento dice que «países adversarios ejercen una influencia maligna» y que «a lo largo de la región, esos actores externos buscan alinearse con regímenes con los que simpatizan, explotar los abundantes recursos de la región para su propia ganancia, y destinar sus inversiones y donaciones a expandir su propia influencia política y económica, todo ello mientras contribuyen a extender la corrupción y el deterioro sistémico de estado de derecho».
Son acusaciones veladas hacia Moscú y explícitas hacia Pekín: los chinos están mucho más activos en toda la región, mientras que los intereses rusos se han limitado básicamente al área caribeña. El texto cita el caso de China y sus «esfuerzos agresivos para expandir la cuota de mercado, notablemente en cuanto a infraestructura 5G, para Huawei y otras firmas tecnológicas estatales; exportar instrumentos de vigilancia y censura; incrementar la dependencia de la región de la financiación con deuda y la exportación de materias primas a expensas de la soberanía, prudencia fiscal, diversificación económica y mercados locales».
El Consejo de Seguridad Nacional estadounidense destaca que Latinoamérica es una región «crítica» para la seguridad, la paz y la prosperidad de EE.UU. Justifica la actitud contraria hacia «regímenes dictatoriales represivos» por la amenaza que constituyen para la seguridad regional, la cual también se ve afectada por la actividad de organizaciones criminales transnacionales.

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