Una multitudinaria protesta desafió a la monarquía en Tailandia y dejó una simbólica placa en un palacio


Los manifestantes tailandeses prodemocracia colocaron este domingo una placa cerca del antiguo palacio real de Bangkok, en la que se lee que Tailandia pertenece al pueblo y no al rey, un desafío a la monarquía, hasta ahora un tema tabú en el país.

La manifestación se había iniciado el sábado, congregando a decenas de miles de opositores. Miles de personas seguían este domingo congregadas en el centro de la capital para exigir más democracia y la dimisión del primer ministro. Algunas de ellas también reclaman una reforma de la realeza.

Se trata de la protesta más multitudinaria desde el golpe de Estado de 2014 que llevó al poder al jefe de gobierno Prayut Chan-O-Cha, quien desde entonces ha sido legitimado en unas polémicas elecciones.

La placa fue fijada con cemento en Sanam Luang, una plaza real cerca del Gran Palacio.

“En este lugar, el pueblo expresó su voluntad: que este país pertenece al pueblo y no es propiedad del monarca”, lleva escrito. “La nación no es de nadie, sino de todos”, agregó Parit Chiwarak, una de las figuras de las protestas. “Abajo el feudalismo, viva el pueblo”, añadió.

Se trata de un gesto muy simbólico: una placa, que llevaba años instalada en el centro de Bangkok para celebrar el fin de la monarquía absoluta en 1932, fue retirada en condiciones misteriosas en 2017, poco después de la ascensión al trono de Maha Vajiralongkorn.

Se trata de un “desafío inmediato” a la realeza, destaca Paul Chambers, politólogo en la universidad tailandesa de Naresuan. “El endurecimiento de la protesta podría conducir a una violencia estatal contra los manifestantes”.

Los opositores se dirigieron después hacia las oficinas del poderoso Consejo Privado, que ayuda al soberano en sus funciones. Una de las organizadoras entregó una carta que contiene una serie de peticiones al jefe de la policía real, constataron los periodistas de la AFP.

“Es una primera victoria, el pueblo se ha despertado” afirmó Napassorn Saengduean, un estudiante de 20 años. El palacio real no emitió ningún comentario.

Los manifestantes, que desfilan casi a diario desde el verano, se atreven a enfrentarse abiertamente a la monarquía.

Exigen la no injerencia del rey en los asuntos políticos, la derogación de la ley draconiana sobre lesa majestad y la devolución de los bienes de la Corona al Estado.

Algo nunca visto en Tailandia donde, a pesar de los sucesivos derrocamientos de regímenes (12 golpes de Estado desde 1932), la monarquía –defendida por las élites y el ejército– había permanecido intocable hasta ahora.

 

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