Día de Muertos distinto en México debido al COVID-19


En este 2020 la mayoría de las familias tuvo que conformarse con las tradicionales ofrendas en sus hogares

La colorida y efusiva celebración mexicana del Día de Muertos fue más tranquila y solitaria de lo habitual este año, debido a que muchos cementerios cerraron al público por temor a la propagación del coronavirus.
Las familias mexicanas a menudo visitan los panteones para decorar las tumbas de sus familiares con flores y cantos, plática y comida durante la festividad que se celebra el 1 y 2 de noviembre. Pero este año, la mayoría tuvo que conformarse con las tradicionales ofrendas en sus hogares que contienen una fotografía del fallecido y su comida favorita, junto con velas y pétalos de las flores de cempasúchil.
Algunos altares de las víctimas de COVID-19 también incluyeron las urnas con sus cenizas.
El cierre de los cementerios, entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre, en Ciudad de México y los estados cercanos, fue la medida más decisiva para impedir aglomeraciones en estos lugares y evitar así la propagación de la enfermedad.
Algunos de los estados más significativos en esta celebración, como Oaxaca, también suspendido la visita a cementerios, mientras que en Michoacán se restringirá el número de asistentes.
En algunos lugares del país, las familias pasaban la noche de 1 noviembre y la madrugada del 2 en el camposanto para recibir a los difuntos, que según la tradición en esas fechas regresan, por unas horas, al mundo de los vivos, pero ahora no pudo ser así.
A pesar de las restricciones, los mexicanos intentaron mantener viva la leyenda al montar en sus casas las ofrendas y los altares, llenos de comida, bebida y dulces, para recibir a “sus muertos”.
La celebración de Día de Muertos es una de las tradiciones más representativas en México y está considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco.

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