Es difícil ser presidente: Peña


El Presidente participó en el encuentro Scholas Ciudadanía con jóvenes estudiantes mexicanos de diferentes centros educativos, organizado por la fundación Scholas México.

Ante jóvenes de preparatoria de diferentes escuelas públicas y privadas, el presidente Enrique Peña Nieto reconoció que ser presidente de México no es algo sencillo porque significa tomar decisiones difíciles que a veces no son bien vistas por la sociedad, pero que son necesarias para mantener el progreso del país.
Hoy, aquellos que aspiran, les diría, no saben lo difícil y duro que es ser presidente, porque pesa en una sola persona, en el cargo del presidente de la República tomar muchas decisiones, pensando en el bien del país, que no siempre son bien aplaudidas, o bien aceptadas y que a veces son decisiones difíciles.
Pero, que, si no se toman, la verdad se puede poner en riesgo el rumbo de desarrollo o crecimiento de nuestro país”, admitió.
Reconoció que pudiera pensarse que el mandatario en turno “se la vive auténticamente a todo dar ahí, en Los Pinos, disfrutando de los bellos jardines que tienen, que sí los tiene y de una gran casota”; sin embargo, no es así por la responsabilidad que implica el cargo.
La verdad es que para el presidente a veces, más bien pasa a ser algo que ni siquiera logra apreciar, ni disfrutar plenamente, porque tal es el grado de responsabilidad que tiene un presidente que su mente normalmente siempre está ocupada en pensar en resolver, en tomar decisiones que los integrantes de un gabinete, aquí están los titulares de varias dependencias llevan a la consideración del presidente”.
Al participar en el encuentro Scholas Ciudadanía con jóvenes estudiantes mexicanos, el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, afirmó que “el México que queremos construir entre todos, es un México que vamos haciendo todos los días”.
Aseguró que cada generación, cada uno, estará contribuyendo a hacer de este México un espacio de oportunidad, de realización propia, y de oportunidad para sus hijos, “y ahí van a encontrar a ese México que queremos, ese México con el que soñamos”.
Resaltó que arribar a ese estado de bienestar y de calidad de vida, dependerá del esfuerzo y de la contribución que cada uno haga día a día.
Expuso que los gobiernos “tenemos una gran responsabilidad, nos toca darle curso, cauce y esos gobiernos son elegidos de manera democrática por la mayoría, nunca por unanimidad”. Agregó que quien se hace responsable de alguna tarea pública tiene un deber para con su comunidad, pero no sólo será ese el responsable y el único que pueda cambiar o transformar una nación, la nación debe asumir su propia responsabilidad.
“Nadie vendrá a hacer por nosotros lo que no seamos capaces de hacer nosotros mismos, lo que no hagamos cada quien en su propio espacio. Es la suma de esfuerzos individuales lo que auténticamente cambia a una sociedad”, enfatizó. La responsabilidad “no es la de un líder o la de un Jefe de Estado, la de un Presidente, la de un gobernador o la de un alcalde, es de toda una sociedad que esté decidida a cambiar y mejorar para bien”.
El Presidente Peña Nieto refirió que su Administración puso énfasis en la calidad educativa. Puntualizó que el país estaba ante el problema de tener una educación de calidad, y por ello, al inicio de su gestión se instrumentó esta Reforma. Indicó que está sentada en tres pilares: Uno: Mejores escuelas, con una infraestructura correcta, óptima. Dos: Maestros bien preparados que son evaluados para asegurar que la preparación que tienen asegure calidad en la educación. Y tres: Un nuevo modelo educativo.
Recordó que en México hace apenas 80 años, tres de cuatro mexicanos no sabían leer y escribir. “Después de la Revolución Mexicana, prácticamente el 80 por ciento de la población de nuestro país que era de poco más de 15 millones o casi 20 millones de habitantes no sabían leer y escribir”.
Fue en la Constitución de 1917 que se trazó el Plan Educativo que permitió llevar las escuelas a los lugares más apartados de la geografía nacional, para asegurar educación para todas y todos los mexicanos.
A los jóvenes, quienes previo al evento no sabían que acudiría el Primer Mandatario, les confió que la tarea de ser Presidente de la República, “es el más alto privilegio que puede tener un mexicano que se dedica a la política, el privilegio de poder servir, desde la Presidencia de la República, a una Nación”.
Un país de más de 125 millones de habitantes, el onceavo más poblado del mundo y uno muy diverso, con distintas realidades, en donde casi cada entidad podría ser un país por sí mismo. “Donde hay distintas tradiciones, diferentes costumbres, maneras distintas de pensar”.
Les expresó que reconoce en ellos “la gran diversidad que tenemos como Nación”. “Aquí hay diversidad, hay pluralidad, hay distintas religiones, maneras diferentes de pensar que aquí exponen” y que se respetan; saben convivir y aprenden que no importa su orientación sexual, su educación, su religión, o de dónde vengan, si estudian en una escuela pública o privada, sí es posible encontrar un ambiente de convivencia sano, saludable, armónico, de tranquilidad y de experiencia enriquecedora para cada uno de ustedes”.
“Son ustedes un espejo auténtico y un fiel reflejo de lo que somos como Nación”, afirmó, de “esta Nación que se refleja en los jóvenes que están aquí en esta experiencia de Scholas: diferentes, cada uno con su forma de pensar, de querer, de tener aspiraciones distintas; pero que, al final de cuentas, entre todos contribuyen o hacen un ejercicio auténtico de jalar hacia objetivos compartidos”.
Al término del evento, organizado por la fundación Scholas México, organización civil no religiosa, el Primer Mandatario convivió con los jóvenes quienes proceden de distintas zonas de la Ciudad de México y de diferentes centros educativos, tanto públicos como privados, que fueron convocados con el fin de fomentar y fortalecer el compromiso ciudadano y entre pares.

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