Andrés Manuel López Obrador estuvo grave por COVID-19: Riva Palacio


Para nadie es un secreto que la salud del presidente, Andrés Manuel López Obrador, tras contagiarse con COVID-19, ha sido manejada con total secrecía, lo que ha propiciado muchas especulaciones e incredulidades, sobre todo en redes sociales, que van desde que el mandatario no tiene coronavirus, hasta que ha estado muy grave. Y esta última situación sí pasó.

El periodista Raymundo Riva Palacio, relató en su columna de El Financiero, que el presidente se agravó la noche del lunes 25 de enero para amanecer el martes. Solo un día después que anunció haber dado positivo al coronavirus.

Riva Palacio resaltó que en las 48 horas previas de que se le diagnosticara positivo de Covid-19 y del martes al viernes 29 de enero, “se ha mantenido como secreto de Estado dentro del gabinete de seguridad, quizás por las implicaciones legales en que pudiera haber incurrido con algunas de sus acciones, así como por la fragilidad en la que se encontró el Estado mexicano, al sufrir el presidente un momento de alto riesgo donde el equipo de médicos –dos de ellos del sector privado–, encabezados por el secretario de Salud, Jorge Alcocer, por años doctor de todas las confianzas de López Obrador, trabajó muy bien para estabilizarlo y evitar que aquello se convirtiera en tragedia”, aseguró Riva Palacio.

El columnista aseguró que la primera parte de la enfermedad del presidente comenzó la tarde del viernes 22, cuando López Obrador le confió a su coordinador de asesores, Lázaro Cárdenas, que se sentía bastante cansado, y que le había costado trabajo mantener la secuencia en las reuniones que había tenido.

“Ninguno de los dos sospechaba que tenía Covid, porque no presentaba ningún síntoma. Cárdenas le recomendó descansar y reducir la agenda del fin de semana, por lo que sólo mantuvo entrevistas con los gobernadores de San Luis Potosí y Nuevo León, así como un par de reuniones con empresarios, a petición de Alfonso Romo, el exjefe de la Oficina Presidencial”, señaló.

Pese a ello, el presidente viajó a esos estados, pero tanto Romo como la candidata de Morena a la gubernatura de Nuevo León, Clara Luz Flores, comentaron al equipo de López Obrador que no lo habían visto con ánimo y que, cosa rara en él, repetía cosas que ya había conversado momentos antes.

“Desde el mismo viernes, antes de iniciar su gira de trabajo, López Obrador se había vacunado contra el Covid, como un trámite fuera de las pruebas semanales que le hace la unidad médica en Palacio Nacional los martes. Incluso, Cárdenas bromeó con él de la posibilidad de que podía contagiarse del virus antes de que se vacunara, lo que provocaría diversas teorías conspiracionistas, como sucedió, primero con la especulación de que era un tema electoral, y después los rumores de que su enfermedad era realmente una embolia”, resaltó el periodista.

“López Obrador había expresado a sus colaboradores su preocupación por que la cifra de muertes iba a llegar en breve a las 150,000, por lo que vendría una nueva andanada de críticas contra él –cada vez es más susceptible a ellas– y contra el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, arquitecto de la fallida estrategia del combate al coronavirus. Luego viajó a Monterrey y después a San Luis Potosí, mientras le llegaba el resultado de la prueba. El resultado le fue entregado la madrugada del domingo en su hotel en la capital potosina: positivo”.

Pese a ello, no interrumpió su gira por San Luis Potosí, donde inauguró un cuartel de la Guardia Nacional. “El presidente ya se sabía enfermo y no canceló ningún acto ni tampoco tuvo cuidado en sus interacciones. En San Luis Potosí, la prensa registró que, sobre el templete colocado para la ceremonia de la Guardia Nacional, con la mano que llevó a su cara y nariz, saludó al gobernador Juan Manuel Carreras, quien se tuvo que hacer la prueba de Covid. Tampoco cambió su modo de transporte a la Ciudad de México, y tomó un avión comercial. Aún pese a que utilizó el cubrebocas, fue una irresponsabilidad, con dolo podría añadirse, el haber viajado en avión sabiendo que era portador del coronavirus”, destacó el columnista.

Por la tarde, a través de su cuenta de Twitter, el presidente reveló que estaba enfermo de Covid-19 -casi 12 horas después de haber recibido la prueba positiva- y comenzó su confinamiento en Palacio Nacional.

“Informó que presentaba síntomas leves y que ya estaba bajo tratamiento leve. Omitió que se sentía bastante mal, sin fuerza y con temperatura alta. Se decidió dentro del gabinete de seguridad que su estado de salud se mantendría con secrecía y se prohibió a todo el staff del presidente hablar sobre el tema con nadie, incluidos sus familiares y amigos. El hermetismo se mantuvo”.

Raymundo Riva Palacio finalizó asegurando que la vaguedad en los reportes sobre su salud, como acciones ocasionadas por incompetencia profesional, no tuvo ese factor como el origen.

“La forma como estuvieron informando en Palacio Nacional, (Olga) Sánchez Cordero y (Hugo) López-Gatell, como ahora lo muestran los detalles que circularon dentro del gabinete de seguridad, fue para ocultar el estado de salud de López Obrador, su irresponsabilidad de interactuar con el conocimiento pleno de que tenía Covid, y el momento de mayor crisis durante todo el periodo de tratamiento y el sexenio mismo, que fue aquella madrugada del 26 de enero, que le provocó un notable deterioro físico el martes y el miércoles”, concluyó.

 

Previous Mapa del coronavirus en México 3 de febrero: con más de 400 muertes en un día, CDMX y Edomex superan el 80% de ocupación hospitalaria
Next Restauranteros exigirán a autoridades de la CDMX y Edomex apertura en interior de sus locales.