A las matadoras les pegó el efecto pandemia

En el marco del Día Internacional de la Mujer de este 2021 se empiezan a apreciar las consecuencias que el parón de festejos taurinos obligado por la pandemia del Covid-19 y que este marzo cumple un año, ha traído para el de por sí complicado panorama para el toreo ejercido profesionalmente por mujeres.
Como es sabido, ante la ausencia de festejos los criadores de toros de lidia han lidiado una enorme cantidad de astados a puerta cerrada para probar su bravura antes de enviarlos al rastro, ahora más que nunca, los toreros han tenido oportunidad de lidiarlos para prepararse en el campo ya que tienen infinidad de invitaciones, sin embargo, esa situación no se presenta con las mujeres toreras, quienes llaman a los ganaderos para solicitarles que las incluyan en sus tentaderos y son escasos quienes les dan oportunidad, en cambio, la mayoría les expresan evasivas.
Hilda Tenorio es sin duda el mejor estandarte que ha tenido el toreo nacional femenino, se encuentra recuperada físicamente del tremendo percance que sufrió en El Relicario de Puebla, en mayo de 2019, sin embargo, reconoce que no ha podido retomar el sitio ante el toro, debido a la falta de contacto con este en el campo bravo para volver a queda puesta para regresar a torear a alguna plaza.
Para lograr su recuperación física, esta michoacana que ejerce la profesión de abogada solicitó un largo permiso en su trabajo en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Regresó a laborar un tiempo, pero ante los cambios obligados por la pandemia, recién perdió su puesto y por ende su ingreso económico mayor. En meses pasados ha tenido altibajos personales en su vida sentimental que ella misma se ha encargado de postear en redes sociales y le ha generado una serie de dimes y diretes que su hasta ahora impecable trayectoria no se merece y mucho menos generados por ella misma. A pesar de lo anterior, Hilda, con 33 años de edad y primera mujer en haber recibido la alternativa en la Plaza México, no deja de entrenar a un costado del Museo de Antropología de la CDMX y afirma que tiene la fe puesta en que pronto se revertirá su situación actual.
La matadora tlaxcalteca Karla de los Ángeles, con 31 años de edad, continúa ejerciendo su labor didáctica y educando a su hija, aunque desde antes que se presentara la pandemia, era prácticamente nula su actividad en los ruedos. La también matadora Lupe López, a sus 43 años, ejerce su profesión como Licenciada en Nutrición, da clases de yoga y está valorando el ofrecimiento para incursionar en la política.
La matadora queretana Paola San Román, de 26 años, se recupera de las graves quemaduras que sufrió cuando explotó el tanque de gas y ella estaba en el lugar.

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