SER MUJER NO ES CUESTIÓN DE GENITALES

Por Greta Hoffman

La homosexualidad no es un problema, pero la homofobia sí, ya que es discriminación y se basa en un conjunto de estigmas inmerecidos, prejuicios desventajosos, estereotipos enraizados y tabúes aceptados acríticamente.
Además, fortalece la intolerancia a la diversidad y facilita los abusos de la autoridad. Ítem, promueve la ruptura de las familias y el odio entre los grupos. Legitima la ley del más fuerte. Es caracterización de superioridad y de inferioridad, y negación de igualdad en derechos. Normaliza la desigualdad.
La homofobia, como toda forma de discriminación, es negación de la dignidad humana, afianza la pobreza, es tierra fértil para la violencia y cáncer para la democracia.
Es, sin duda, un fenómeno complejo y, por ello, debe buscar generar el respeto, la igualdad y el reconocimiento mutuo.
En nuestro mundo, personas homosexuales, gays, lesbianas, bisexuales, travestis, transexuales, transgénero e intersexuales (LGBTTTI), viven situaciones complejas en razón de su orientación sexual o de su identidad de género.
Las viven en cada lugar del país de manera continua y continuada, en las casas, en el bullying homofóbico, en el trabajo, en la calle, en los comercios o en los hospitales.
No hemos logrado, como sociedad, pasar del reconocimiento de la diversidad al de la igualdad, que se construye a partir de las diferencias y no de la uniformidad, que supone la eliminación de la desigualdad de trato desde todos los ámbitos de la sociedad y en todos los rincones del país.
Ello supone, fundamentalmente, la certeza de que la orientación sexual e identidad de género de cada persona es un tema de derechos humanos, es decir, de obligaciones sociales y políticas, y no solo de lo más profundo de cada persona.
En este sentido, todos deberíamos estar indignados cuando vemos cómo hay personas que sufren discriminación, agresiones e, incluso, asesinatos por ser lesbianas, gays, bisexuales, transexuales o transgénero.
Todos deberíamos alzar la voz cuando alguien es arrestado y encarcelado por a quien ama o por la apariencia que tiene y, entender y atender al hecho de que la cultura, la religión o la tradición no deben ser utilizadas por nadie para justificar la discriminación a personas de la comunidad LGBTTTI.
Si bien es obligación de los gobiernos proteger a todos, todavía hay quienes se niegan a reconocer la injusticia de la violencia homófoba y la discriminación.
En México requerimos con urgencia enfocarnos a revertir lo más pronto posible la exclusión y la cultura social de rechazo y obstaculización en el ejercicio de derechos para la diversidad sexual.
Pero, principalmente, pensar que debemos terminar con el sufrimiento, la violencia y la discriminación que todos los días viven las víctimas de homofobia y de transfobia, ya que ser mujer, no es una cuestión de genitales.

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