LOS PASOS DE LOS NUEVOS NEOLIBERALES


Por Ezra Yashaime

Nadie lo duda, nadie lo pone en tela de juicio: Morena quiere “consejeros electorales carnales” para que les pasen por alto sus omisiones y francas transgresiones a la ley.
Los morenistas, desde el que se encuentra en Palacio Nacional, hasta los que se ubican en curules de piel, no aceptan que el INE, al cancelar los registros de dos candidatos a gobernadores, solo aplicó la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales.
Pareciera que no han leído el apartado 3 del artículo 229 de la LGIPE, que a la letra dice: “Si un precandidato incumple la obligación de entregar su informe de ingresos y gastos de precampaña dentro del plazo antes establecido (a más tardar dentro de los siete días siguientes al de la jornada comicial interna o celebración de la asamblea respectiva) y hubiese obtenido la mayoría de votos en la consulta interna o asamblea respectiva no podrá ser registrado legalmente como candidato”.
Como se aprecia, el INE simplemente aplicó la legislación en la materia, que por cierto, fue producto de una reforma electoral derivada del berrinche poselectoral del 2006 y donde Mario Delgado Carrillo, actual presidente de Morena, fue uno de los impulsores.
La decisión del INE de negarle el registro a Félix Salgado Macedonio fue aprobada unánimemente por el Instituto Electoral y Participación Ciudadana de Guerrero.
Y también está el caso de Raúl Morón, en Michoacán, al que se le negó el registro por los mismos motivos que a Salgado Macedonio pero, lejos de aceptar culpas, las repartió, ya que el ex líder de la CNTE aseguró que, en todo caso, se debe sancionar al partido que fue el que incumplió con los reportes.
Lo que preocupa es que Mario Delgado proponga la defensa “en las calles’’ de las candidaturas perdidas; su sugerencia de que el INE “debe morir’’ entraña una serie de mensajes alarmantes que los seguidores de Morena pueden malinterpretar, con alto riesgo para los consejeros electorales actuales.
Como dijo el consejero electoral Uuc-Kib Espadas el jueves pasado, Morena utiliza una “verbalización engañosa’’ para atacar una sentencia legal, aunque a juicio del propio consejero, desproporcionada.
Quizá se requiera modificar la la ley, pero no sentenciar a muerte a un organismo que pese a las críticas, los ciudadanos de a pie no fanatizados consideran confiable.
Es cosa de tiempo, es cuestión de esperar el desenlace de este encontronazo. ¿Qué prevalecerá? ¿Las instituciones o la obcecación de un grupo político que busca adueñarse de todo y de todos?

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