DISCRIMINACIÓN COMO ESTRATEGIA


Por Olga Kauffman

Hay situaciones que no se pueden entender y, mucho menos aceptar. El presidente Andrés Manuel López Obrador y su rémora, el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell Ramírez, se empecinan en negar la vacuna al personal de salud del sector privado de manera planeada, dirigida e intencional.
En lo que a todas luces es una clara violación a su derecho a la salud, los profesionales que no se encuentran en el listado oficial, también han trabajado día y noche a costa de su propia vida. Muchos de ellos se han enfermado y han contagiado a sus familias, incluso varios han perdido la vida, por lo que rechazar su reclamo a las vacunas y darles largas, es grave y raya en lo criminal.
Se trata de una cuestión muy delicada, ya que el Presidente López Obrador está discriminando a un grupo determinado en total flagrancia, en contra de las recomendaciones específicas de la Organización Mundial de la Salud de la que México es miembro.
Ello semeja a la discriminación tal y como gobiernos anteriores lo hicieron con minorías y con los más pobres.
López Obrador ha dicho una y otra vez que los médicos del sector privado deben esperar hasta que les toque por edad, y que no interesa que ellos estén en hospitales privados.
Evidentemente lo que hace aquel que se presentó en una larga campaña de 20 años como defensor del pueblo, es un acto de discriminación y, si alguien se atreve a reclamar o protestar, vienen las represalias.
Los médicos privados han sido los más críticos de la llamada 4T, lo cual les ha acarreado un sinfín de amenazas que, conforme pase el tiempo, se irán dando a conocer.
Lo peor de todo es que pareciera que en México hay una sociedad indiferente, lo que hace que la gente, todos en un momento dado, se aíslen ante el embate de quien detenta el poder.
Queda claro que con la estrategia que se ha manejado, nos están dividiendo cada vez más como sociedad.
Habría que decirle al Presidente de México que la mayoría de médicos particulares no son dueños de hospitales, ni tienen mansiones, ni cuentas en Suiza. Que se trata de trabajadores que se dedican por completo a sus pacientes.
El desprecio, la arrogancia de López Obrador es más que evidente.
Y hay que observar los números. Hasta el 13 de abril México recibió 16 millones 900 mil vacunas, se aplicaron 12.5 millones de inyecciones y han recibido dos dosis 756 mil trabajadores de salud de primera línea, fundamentalmente del sector público.
La 4T está sentada sobre 5 millones de vacunas, hay abasto, podría hacer el esfuerzo, ya que pretexto no tiene.
Pero siguen con su mensaje cargado de desprecio, de indiferencia y deja solos a su suerte a más de un millón de trabajadores de salud que dependen de la caridad del Presidente, lo cual no solamente es mezquino, sino despreciable.

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