Procura Casa Hogar Alegría atención integral de menores albergadas durante el confinamiento por la pandemia

Modifica Casa Hogar sus instalaciones para distribuir a las menores en cubículos donde puedan recibir clases de manera virtual en distintos grados.

Ante la situación de confinamiento por la pandemia a causa del virus SARS-CoV-2, Casa Hogar Alegría, IAP, ha realizado modificaciones en su infraestructura y en los hábitos y costumbres de las 124 menores albergadas en este sitio.
Casa Hogar Alegría es una Institución de Asistencia Privada (IAP) que se encuentra legalmente constituida en la entidad y cuenta con la certificación en el cumplimiento de su labor social emitida por las autoridades estatales competentes en materia de asistencia social.
Durante el confinamiento, las menores han sido protegidas extremando las medidas sanitarias, realizando un registro puntual de los colaboradores que atienden a las niñas, desinfectando las distintas áreas comunes y, en caso de detectar alguna infección, cuenta con un área para aislar a la paciente y evitar contagios.
Obligados por el confinamiento y con la finalidad de ofrecer un espacio digno para las menores albergadas, el Patronato de la Casa Hogar decidió realizar una serie de modificaciones en sus instalaciones para que las niñas pudieran tomar sus clases en cubículos separados por grado, por plantel educativo y por la edad de las menores.
Además, las niñas, cuyas edades fluctúan de entre cero y 23 años, han recibido atención especial para prevenir depresión, abatimiento, estrés y fastidio por el confinamiento, toda vez que se encuentran albergadas 124 menores en las sedes de Cacalomacán y Toluca, así como 25 menores en las instalaciones de Guadalajara, Jalisco.
“Las niñas han estado teniendo sus clases en línea como la mayoría de la población, dentro de lo que cabe, han estado pues muy estables, nosotras como Casa Hogar hemos buscado diferentes actividades formativas para que ellas pudieran descargar el estrés o la ansiedad o todas las emociones que pudieran generarse a partir del encierro aquí en la casa, a través del baile, a través de la expresión de las artes, incluso a través del yoga han podido descargar estas emociones y favorablemente han estado de manera contenida”, explicó Beatriz González González, Coordinadora de Atención Integral de la Salud en la sede de la Casa Hogar en Cacalomacán.
Las niñas encuentran en la Casa Hogar un espacio digno para proteger su salud y continuar con sus estudios durante los duros meses de confinamiento, sin embargo, todas anhelan que la contingencia termine y puedan retomar sus actividades favoritas, regresar a la escuela, recibir visitas y reencontrarse con amigos.
Aun cuando el Patronato de la institución ha logrado que las niñas no se atrasen en sus estudios y que conserven su salud física y mental, las necesidades de la Casa Hogar siguen en aumento, pues requieren, principalmente, más equipos de cómputo para desahogar el uso de los dispositivos disponibles y además es muy necesario optimizar su conexión a internet, ya que al ser tantas niñas conectadas al mismo tiempo la señal es inestable lo que propicia dificultades para las menores.

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