La recuperación laboral en comercio y turismo beneficiaría a mujeres


La pandemia tuvo efectos adversos en el mercado del trabajo, pero más para las mujeres que fueron expulsadas de la fuerza laboral. Entre el primer y el tercer trimestre del año pasado se perdieron tres de cada cuatro puestos que existían en el sector comercio, restaurantes y alojamiento y servicios diversos, mismos que destacan por una sobrerrepresentación femenina.

De acuerdo con el estudio, ‘Mercado laboral en México Post-pandemia’, realizado por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), la Universidad de California Berkeley y el portal datos de México ¿cómo vamos?, la pérdida de empleos formales en estos tres sectores sumó 729,582.

“Apoyar a estos tres sectores será crucial para la reintegración de las mujeres en la vida laboral. Las mujeres le dedicaron, en promedio, al menos 40 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados; el doble que los hombres destinan a estas actividades”, indica Eva Olimpia Arceo, investigadora de la Universidad de California Berkeley.

Si las mujeres no ocupadas recibieran un ingreso por realizar esta actividad, dice, la masa salarial en el primer trimestre de 2020 hubiese sido de 112,869 millones de pesos más alta; esto equivale a más de 33%.

Esta cifra es mayor al aumento que Pemex recibió entre 2020 y 2021. Es tres veces el presupuesto asignado al Tren Maya en 2021, el doble de lo aprobado para Dos Bocas y equivale a cinco veces el presupuesto destinado al Aeropuerto de Santa Lucía.

Katia Guzmán Martínez, politóloga, investigadora y coordinadora de datos de México ¿cómo vamos?, agrega que las mujeres en pobreza laboral ascendieron a 46%; los hombres, a 42.5%. Pero no todos perdieron por igual. Los efectos de la pandemia también produjeron mayores desigualdades en dimensiones como la edad, el nivel educativo y el ingreso.

Durante la presentación del estudio, Guzmán explicó que las personas con un menor ingreso per cápita perdieron en mayor magnitud y se recuperarán menos rápido que aquellas con mayores ingresos per cápita. Similar al comportamiento en ingresos, por nivel de escolaridad las más afectadas son aquellas personas con educación básica o menor a ésta.

Según la investigación, la brecha laboral aumentó en casi 10 millones de personas que deseaban trabajar o querían trabajar más horas, pero no hallaron un empleo por la contracción económica de México. Mientras que la suma total de ingresos percibidos por los trabajadores del país cayó lo equivalente al 2% del Producto Interno Bruto (PIB), considerando que, entre el primer y el tercer trimestre del año pasado, 4,341, 271 mexicanos perdieron su trabajo.

“Poco menos de la mitad de los mexicanos que se quedaron sin empleo han logrado reincorporarse a la vida laboral, sin embargo, vemos que la mayoría ahora está en la informalidad”, comenta Guzmán.

Al respecto, Guillermo Cejudo, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), puntualiza que el escenario actual, marcado por las brechas, desigualdades y falta de oportunidades laborales, responde por un lado a las medidas de confinamiento que derivaron en el cierre de negocios y, por el otro, a la falta de apoyo gubernamental para que no hubiese despidos por falta de liquidez en las empresas.

“Todavía es incierto cuándo podremos volver a alguna nueva normalidad. Algunos patrones de consumo y trabajo han llegado para quedarse, como evitar estar en lugares cerrados o el teletrabajo. La recuperación del mercado laboral requerirá del compromiso del Estado, de los empresarios y de la sociedad”, comenta Cejudo.

En opinión de los investigadores, el ámbito laboral tiene muchos desafíos. Para sortearlos y trazar una estrategia de recuperación laboral que cierre las brechas puestas al descubierto por la pandemia de COVID-19, aconsejan:

Atender a sectores que no observen recuperación para incluso ofrecer capacitaciones a los trabajadores y recolocarlos en actividades con mayor dinamismo.

Promover una nueva cultura de trabajo en que el respeto al horario de trabajo, la flexibilidad de horarios, las medias jornadas laborales y el teletrabajo sean opciones reales para mujeres y hombres que realizan labores de cuidado.

Continuar con el esfuerzo de regularizar al trabajo doméstico remunerado, una actividad altamente feminizada, para que los empleadores otorguen todas las prestaciones de ley.

Que el Estado se involucre en diversas actividades que promuevan la generación de empleos, sobre todo en las tres ramas de actividad más afectadas por la pandemia.

Que tanto el Estado como los empresarios se comprometan con las trabajadoras y trabajadores para darles una mayor oferta de servicios de guardería.

Aunque no de forma sustancial, los hombres se involucraron más en labores de cuidados del hogar durante la pandemia. Es necesario que esta conducta se normalice por los hombres y las mujeres.

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