{"id":102080,"date":"2026-03-19T07:45:20","date_gmt":"2026-03-19T13:45:20","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=102080"},"modified":"2026-03-19T07:45:26","modified_gmt":"2026-03-19T13:45:26","slug":"la-felicidad-radica-en-el-espiritu-reconciliador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=102080","title":{"rendered":"LA FELICIDAD RADICA EN EL ESP\u00cdRITU RECONCILIADOR"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p><strong>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><br>\u201cLa quietud llega, precisamente, como fruto de un constante cultivo moderador; lo que nos lleva a pensar que tenemos que ejercitar continuamente el esp\u00edritu apaciguador, con nosotros mismos, con los dem\u00e1s y con aquello que nos rodea y acompa\u00f1a\u201d.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">El j\u00fabilo es un objetivo humano primordial y maravilloso; sin embargo, no hay obligaci\u00f3n que descuidamos tanto como el deber de caminar aplacados. En consecuencia, puede ser un buen deseo trabajar en estas fechas, en las que despunta primavera repoblada de versos y poblada de sue\u00f1os, en un poderoso catalizador de di\u00e1logo y concordia. Indudablemente, cuando nos adentramos en nuestros interiores m\u00edsticos, observamos que el bienestar no es un ideal de la raz\u00f3n, sino de la contemplativa conciliadora del poema y la palabra, a degustar por los labios del alma, que son los que verdaderamente nos trascienden, con el descanso de la pena y los dolores. De ah\u00ed lo importante que es descender a las profundidades de uno mismo para lograr un cambio de visi\u00f3n y una mutaci\u00f3n del ser.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Lo horroroso de esta humanidad, que se ha globalizado, pero no hermanado, es que nos afanamos en buscar con el mismo br\u00edo el individualismo, volvi\u00e9ndonos radiantes ego\u00edstamente e impidiendo que los restantes lo sean. Desde luego, si queremos promover una gozosa armon\u00eda humanitaria, hemos de comenzar por extenderla a todos, comenzando por nuestras propias familias, para continuarla despu\u00e9s, a trav\u00e9s del compromiso y la determinaci\u00f3n de la comunidad internacional con el bien com\u00fan, que sobrepasa fronteras, tradiciones religiosas y culturas. Todo esto requiere, asimismo, de una colaboraci\u00f3n interdisciplinar sistem\u00e1tica, reuniendo instituciones y uniendo sus diversos quehaceres, para lograr atm\u00f3sferas de entendimiento.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 bien que cada uno goce al m\u00e1ximo de la tranquilidad que pueda, pero sin disminuir la placidez de sus an\u00e1logos. Ojal\u00e1 aprendamos a reprendernos. La quietud llega, precisamente, como fruto de un constante cultivo moderador, lo que nos lleva a pensar que tenemos que ejercitar continuamente el esp\u00edritu apaciguador, con nosotros mismos, con los dem\u00e1s y con aquello que nos rodea y acompa\u00f1a. Unidos a estos sentimientos de entrega total, sin inter\u00e9s alguno, es como la alegr\u00eda entra en el coraz\u00f3n y nos engrandece. En cambio, si se hace de la prosperidad un \u00eddolo, uno se equivoca de horizonte y es dif\u00edcil reencontrarse y hasta quererse. Esta es la propuesta de algunas gentes que ponen la mentalidad en la b\u00fasqueda del placer a toda costa y en la difusi\u00f3n del uso de drogas como evasi\u00f3n.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, la paz no se puede construir s\u00f3lo a trav\u00e9s de la geopol\u00edtica. Necesitamos una avenencia m\u00e1s inclusiva, tambi\u00e9n m\u00e1s humana y precisamos a los j\u00f3venes para construirla. Bajo este oleaje, m\u00e1s celeste que terr\u00edcola, nada est\u00e1 de ning\u00fan modo consumado. Basta un poco de complacencia para volver a resurgir. L\u00f3gicamente, nosotros queremos transitar satisfechos por aqu\u00ed abajo. Al fin y al cabo, todo parte del coraz\u00f3n, nunca de la riqueza, ni de la gloria humana o el poder, por \u00fatil que sea. S\u00f3lo hay dicha donde habita la virtud y reside el esfuerzo serio, pues la vida no es un juego, es un ejercer el paso como poeta en guardia permanente. As\u00ed, lo que nos llena de optimismo, es una plenitud existencial sustentada en el amor, la esperanza y el servicio.<br><\/p>\n\n\n\n<p>No hay que desesperarse, las personas felices se quedan sin historia. Est\u00e1 visto que el querer lo es todo en la vida. En este mundo, cada persona, tiene su sitio; lo importante es ayudarse entre s\u00ed, hacer risue\u00f1os a los otros y no hacerlos desgraciados. Para conseguirlo, laboremos el aprecio en nuestro caminar diario. Tampoco hay felicidad, sin fidelidad, ni conversi\u00f3n. Sea como fuere, no hay mejor transformaci\u00f3n que dar vida y amor, sin cesar. En todo caso, si en verdad queremos ser encantadores, tambi\u00e9n lo seremos. Es la voluntad, la que mueve pesares y seca el cauce de las l\u00e1grimas, la que vive el presente y desea ser agradecido, aprendiendo a perdonar los errores de los an\u00e1logos y los nuestros propios. No olvidemos jam\u00e1s que, un acto de caridad, es por s\u00ed mismo un acto de salud.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero\u201cLa quietud llega, precisamente, como fruto de un constante cultivo moderador; lo que nos lleva a pensar que tenemos que ejercitar continuamente el esp\u00edritu apaciguador, con nosotros mismos, con los dem\u00e1s y con aquello que nos rodea y acompa\u00f1a\u201d. 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