{"id":104540,"date":"2026-05-07T05:53:25","date_gmt":"2026-05-07T11:53:25","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=104540"},"modified":"2026-05-07T05:53:28","modified_gmt":"2026-05-07T11:53:28","slug":"decepcion-en-estilos-de-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=104540","title":{"rendered":"DECEPCI\u00d3N EN ESTILOS DE VIDA"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p><strong>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><br>\u201cUna ciudadan\u00eda comprometida con el bien colectivo deber\u00eda desistir de tener permanentemente cara de funeral\u201d.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Solemos andar deca\u00eddos y con un aluvi\u00f3n de resentimientos en nuestros pasos. Est\u00e1 visto que nos puede la tristeza individualista m\u00e1s que el coraje comunitario, con una b\u00fasqueda achacosa y posesiva. Los intereses de la avaricia son tan reales que nadie se entusiasma por donarse; m\u00e1s bien el desvelo brota de un \u00f3rgano acaparador y resentido, \u00a1desesperado a m\u00e1s no poder! El rescate no es f\u00e1cil, m\u00e1xime en un momento de endiosamiento social; porque, adem\u00e1s, la sociedad tecnol\u00f3gica ha logrado multiplicar las ocasiones de placer, pero percibe muy complicado engendrar regocijo de verdad, al no haber sobre la tierra m\u00e1s que l\u00e1grimas. Por desgracia, a\u00fan no hemos aprendido a morar, a darnos energ\u00eda, con un latir desprendido. Pensar que cada d\u00eda puede ser el \u00faltimo es ya un avance.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Nadie, por su l\u00f3gico movimiento mundano, empieza a ser ciudadano de bien, sino conectado entre s\u00ed, coraz\u00f3n a coraz\u00f3n y con la naturaleza, que es lo que sustenta el esp\u00edritu de conservaci\u00f3n. Por cierto, uno de los gozos m\u00e1s sublimes es saber en qui\u00e9n fiarse. La satisfacci\u00f3n es inocente por naturaleza. Ahora bien, desconfiar instintivamente de todo y de todos es un mal pron\u00f3stico existencial. Nada puede hacerse sin esperanza y menos a\u00fan rehacerse sin naturalidad; pues, aunque sabemos que la vida no es f\u00e1cil para ninguno de nosotros, \u00a1tampoco importa!, hay que perseverar y, sobre todo, tener confianza en uno mismo. Consecuentemente, una ciudadan\u00eda comprometida con el bien colectivo deber\u00eda desistir de tener permanentemente cara de funeral.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Lo importante es el amor vertido en nuestro transitar por aqu\u00ed abajo, que es lo que nos renueva mar adentro y nos sorprende con su constante creatividad inspiradora; haci\u00e9ndonos que impulsemos nuevos horizontes conjuntos, al menos para no correr el riesgo de crear una generaci\u00f3n marcada por la amargura y la radicalizaci\u00f3n. El problema no es la ley, sino que violarla no tenga consecuencias. Indudablemente, hay que reforzar la rendici\u00f3n de cuentas y revitalizar los apegos, con esp\u00edritu consolador y entrega solidaria, cuesti\u00f3n que no se compra en el mercado, se cultiva internamente, en medio de las cosas del relato cotidiano. Reconozco que no es f\u00e1cil esta labor en un orbe lacerado por las guerras y la violencia, con multitud de absurdos enfrentamientos.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, jam\u00e1s nos vengamos abajo. La \u00fanica primavera que nos florece, son los comienzos. Es hermoso vivir y desvivirse por vivir. Cuando falta esta sensaci\u00f3n uno quisiera morir. Por otra parte, con demasiada frecuencia, nos olvidamos que estamos en la misma barca y que vamos hacia id\u00e9ntico puerto. Alegr\u00e9monos con los frutos ajenos, compart\u00e1moslos con los propios y hag\u00e1moslos universales, a pesar de nuestras simpat\u00edas y antipat\u00edas, de modo que tampoco nos quedemos anclados en la ambici\u00f3n. Desde luego, a poco que nos adentremos en nuestro h\u00e1bitat, percibiremos que los desdichados son ego\u00edstas, abusivos, crueles e incapaces de comprender al otro. En consecuencia, en vez de unir, los funestos separan y no reparan.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Nos toca, pues, mirar la cr\u00f3nica con la dicha de la alegr\u00eda y el anhelo juntos, incluso cuando pasamos por tribulaciones, tenemos problemas y cuando sufrimos. Tampoco se trata de anestesiarnos, la angustia es angustia siempre, pero vivida con otro aire m\u00e1s efectivo y afectivo tambi\u00e9n, te abre la puerta a la euforia de un producto nuevo. Mejoremos las coyunturas, entonces; hagamos de los instantes, soplos fraternos. El alborozo nace precisamente de la gratuidad del encuentro, nunca del encontronazo. Es la aut\u00e9ntica cultura humanitaria, llamada a servir constantemente a la humanidad en todas sus vertientes, la que nos injerta lozan\u00eda, af\u00e1n y desvelo por ser caritativos, pacientes y humildes. La arrogancia del orgulloso, nos tritura el alma de la sencillez. \u00a1Restemos dolor!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: V\u00edctor Corcoba Herrero\u201cUna ciudadan\u00eda comprometida con el bien colectivo deber\u00eda desistir de tener permanentemente cara de funeral\u201d. Solemos andar deca\u00eddos y con un aluvi\u00f3n de resentimientos en nuestros pasos. Est\u00e1 visto que nos puede la tristeza individualista m\u00e1s que el coraje comunitario, con una b\u00fasqueda achacosa y posesiva. 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