{"id":18377,"date":"2023-01-30T15:14:57","date_gmt":"2023-01-30T15:14:57","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=18377"},"modified":"2023-01-30T16:42:09","modified_gmt":"2023-01-30T16:42:09","slug":"aprender-a-vivir-en-un-mundo-en-crisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=18377","title":{"rendered":"APRENDER A VIVIR EN UN MUNDO EN CRISIS"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En estos momentos de continuos trances, con un oleaje fuerte de pandemias y cat\u00e1strofes naturales, a lo que hay que sumar un aluvi\u00f3n de contiendas absurdas, deber\u00edamos ejercitarnos en saber vivir y en tender puentes. Ciertamente, hemos pasado uno por uno los l\u00edmites. Urge, por consiguiente, aprender a reprendernos. \u00danicamente as\u00ed podremos despertar y abrazar otros horizontes m\u00e1s arm\u00f3nicos y justos. Todo empieza por nosotros mismos. Ahora es el instante preciso para interrogarse y poder tomar decisiones. Hay que perseverar para fortalecerse, trabajar para no alejarnos del bien, resistir y ejemplarizar nuestras actuaciones de uni\u00f3n y alianzas. Hoy m\u00e1s que nunca, se hace preceptivo multiplicar los esfuerzos hacia el pr\u00f3jimo, volverlo pr\u00f3ximo a nosotros, m\u00e1s all\u00e1 de los frentes y de las fronteras.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Estos factores de estr\u00e9s acent\u00faan las desigualdades ya existentes y acrecientan el torrente de tormentos, que nos est\u00e1n dejando en la cuneta de la desesperanza. Por eso, es vital repensar el modo y la manera de coexistir entre s\u00ed, para superar tanto veneno sembrado, lo que requiere de actuaciones moderadas, firmes y respetuosas. Para empezar hemos de bajarnos de los pedestales y ponernos a servir abrazos que nos reconcilien arm\u00f3nicamente. Todo lo contrario a lo que se est\u00e1 haciendo, que es alimentar el descontento, para que los demagogos populistas puedan campear a sus anchas, utilizando la crisis para ganar votos, y vendernos a su propio negocio vengativo y cruel. Desde luego, con esta atm\u00f3sfera tan repelente, no es f\u00e1cil verter amor y esperanza.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco es imposible enmendar situaciones. Es verdad que la tristeza nos invade, pues llevemos alegr\u00eda; que la discordia impera, pongamos acuerdo y coalici\u00f3n. Todo tiene soluci\u00f3n, es cuesti\u00f3n de querer modificar actitudes, de emplearse a fondo en auxilio de las numerosas necesidades de las v\u00edctimas de este enjambre de aprietos, de superar la l\u00f3gica de los intereses mundanos y de ponernos al servicio de la concordia, poniendo fin a toda contienda. Lo que no es de recibo, es cerrar los ojos frente a tantas injusticias expandidas, que nos est\u00e1n dejando sin ilusi\u00f3n alguna. En consecuencia, hemos de volver al sue\u00f1o de desvivirnos por vivir, a coraz\u00f3n abierto, con la dignidad que nos merecemos como seres pensantes.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Esto requiere ser instrumentos de iluminaci\u00f3n y conciliaci\u00f3n a la vez, ante el desbordamiento de cantos de sirena de odio, que nos dejan sin palabras. De no hacerlo, las cosas van a empeorar m\u00e1s de lo que podemos imaginar, hasta nuestra propia destrucci\u00f3n como linaje. En muchos lugares del planeta sabemos que se dispara a nivel m\u00e1s alto el hambre, mientras en otros entornos se desaprovechan multitud de alimentos; tambi\u00e9n en otros sitios el esp\u00edritu discriminatorio acarrea un fuerte hostigamiento que llega a criminalizarse en bloque y a encarcelar sin motivo. La cadena de acontecimientos es tan can\u00edbal, que a poco que nos adentremos en ella, nos tritura el alma. Deber\u00edamos, entonces, impulsar la lucha contra la miseria y la opresi\u00f3n, activando en cada instante y circunstancia los derechos humanos.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Indudablemente, la realizaci\u00f3n de una convivencia entre los diversos y variados pueblos ha de ser m\u00e1s justa y m\u00e1s decente en humanidad. Entre tanto est\u00e1 siendo v\u00edctima de una corrupci\u00f3n de las estructuras sociales como jam\u00e1s y de una expansi\u00f3n de los agentes del terror. La violencia que a diario respiramos es tremenda, salvaje y deshumanizante. Ello, nos exige ponernos en acci\u00f3n, a trav\u00e9s de una profunda renovaci\u00f3n an\u00edmica-moral y po\u00e9tica, mejor que pol\u00edtica, que suele germinar corrompiendo hasta el mismo aire del di\u00e1logo. Vengan los poetas en guardia a poner orden y est\u00e9tica, donde habita el desorden y la mediocridad. Al fin y al cabo, la responsabilidad personal, la veneraci\u00f3n a la vida y a los modos de morar y vivir, requiere de una estima po\u00e9tica en el centro de la vida social.<br><\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, desfallecer es lo \u00faltimo, el mundo demanda de una conciencia que tenga su fundamento en el aut\u00e9ntico amor. Tampoco nos sirven las apariencias. Es cierto, que hoy requerimos de todas las mentalidades para configurar otro orbe, que preserve a la humanidad de viciarse, para concebir otro viento m\u00e1s n\u00edveo, capaz de renovarnos, tanto por dentro como por fuera. De esta forma, podremos romper la cadena que nos ahorca, una vez que nos reconozcamos en el otro como parte nuestra. Ahora bien, \u00fanicamente con la fuerza de la globalizaci\u00f3n no sirve, antes hemos de hermanarnos. Nos lo pide el derecho natural y el mismo h\u00e1lito cong\u00e9nito. Claro est\u00e1, para eso hay que conocerse y reconocerse antes, practicar el clemencia y ejercer una sana voluntad, que es lo que da valor a las cosas peque\u00f1as.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero En estos momentos de continuos trances, con un oleaje fuerte de pandemias y cat\u00e1strofes naturales, a lo que hay que sumar un aluvi\u00f3n de contiendas absurdas, deber\u00edamos ejercitarnos en saber vivir y en tender puentes. Ciertamente, hemos pasado uno por uno los l\u00edmites. 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