{"id":21338,"date":"2023-03-06T14:56:50","date_gmt":"2023-03-06T14:56:50","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=21338"},"modified":"2023-03-06T14:56:51","modified_gmt":"2023-03-06T14:56:51","slug":"decencia-y-compasion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=21338","title":{"rendered":"DECENCIA Y COMPASI\u00d3N"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>A poco que rastreemos por los caminos terrestres, percibiremos que la decencia y la compasi\u00f3n humana acostumbran a brillar por su ausencia, sobre todo entre los desfavorecidos, que suelen ser los m\u00e1s vulnerables y marginados. Debemos evitar que esto suceda o que se prolongue en el tiempo. El legado de la lucha del ayer no puede continuar alimentando el conflicto del ma\u00f1ana. Esta atmosfera de resentimiento y desesperaci\u00f3n hay que desterrarla de cualquier existencia. Nos merecemos caminar con otros aires m\u00e1s de acogida, que de rechazo; con otro esp\u00edritu m\u00e1s protector, que opresor; si en verdad queremos activar la cultura del abrazo, para poder mejorar la inclusi\u00f3n entre an\u00e1logos. Para ello, quiz\u00e1s tengamos que corregir los est\u00e1ndares de dignidad y clemencia, ajust\u00e1ndonos al derecho internacional, con un di\u00e1logo constructivo y el coraje necesario, para que se nos garantice a todos una presencia que nos permita reinsertarnos en este mundo veloz y cambiante.<br><\/p>\n\n\n\n<p>El momento nos llama a comprometernos con la vida de la gente, a que nos conmovamos unos por otros, para tranquilizarnos de nuestros males; sobre todo de ese hurac\u00e1n destructivo del espacio c\u00edvico y democr\u00e1tico, o de esa posici\u00f3n inc\u00f3moda de incertidumbre que nos est\u00e1 sustrayendo la seguridad. Tenemos que aprender a querernos y a respetarnos, empezando por nosotros mismos, repatriando v\u00ednculos para sentirnos familia y reintegrando la perseverancia de tender la mano y de destronar, de nuestro andar, el mirar hacia otra parte. Adem\u00e1s, hemos de compartir aquello que nos reconduce hacia los despojados para fraternizarnos. Lo importante reside en no desfallecer para combatir el discurso de odio, que se ha hecho asiduo en nuestras vidas. Sin duda, hoy m\u00e1s que nunca, necesitamos purificar esas manifestaciones da\u00f1inas del tejido social, llamando a las cosas por su nombre, pero tambi\u00e9n con la compostura y la ternura precisa, asistiendo al dolor de las personas.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos que ejercitarnos a mirar con el coraz\u00f3n para poder entendernos y comprendernos. A mi juicio, esta es una batalla pendiente. Indudablemente, la sociedad como tal, ha de comprometerse con pleno respeto y protecci\u00f3n de la vida humana, intensificando el cumplimiento de los derechos humanos y promoviendo tambi\u00e9n la solidaridad internacional entre todos los pueblos del orbe. El rostro humano debe estar presente en toda acci\u00f3n de desarrollo. No hay progreso, si todo se deshumaniza y nadie se compadece de nadie. En consecuencia, tenemos que rechazar esos vientos repugnantes y malignos, como son la corrupci\u00f3n y el soborno, el apropiamiento de fondos p\u00fablicos y la dominaci\u00f3n del fr\u00e1gil, la insensibilidad hacia el pobre y el impedido. Todo esto requiere un acercamiento compasivo y un decoro en los sentimientos, tanto los vertidos en la vida de hogar como en la del trabajo o en la cotidianidad, lo que nos exige desvivirnos por vivir unidos y dejar a los cotillas que digan lo que les plazca.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Seguramente, si conoci\u00e9ramos el verdadero fondo de todo y no pec\u00e1ramos de ignorancia, tendr\u00edamos consideraci\u00f3n hasta de lo m\u00e1s insignificante. \u00danicamente este talante, unido a la armonizaci\u00f3n de los latidos conjuntos en favor del bien com\u00fan, har\u00e1 de nosotros un alma gozosa. Porque si la gloria de los gobiernos radica en el bienestar que imprimen, en la quietud que ofrecen y en la alegr\u00eda de los gobernados, tambi\u00e9n hay que sumarle la confianza expedida, lo que imprime una ventana m\u00e1s abierta a todas las preguntas. Nada puede conseguirse sin este anhelo de respuestas a los interrogantes; puesto que la vida no es f\u00e1cil para ninguno de nosotros. Es gracias a ese reencuentro consigo mismo, cuando en verdad nos fortalecemos, con el lazo colectivo de los afectos diarios y los efectos comunes, opuestos a la indiferencia, que nos amortajan internamente. Ponerse en movimiento debe ser tarea diaria, o si quieren, ha de ser af\u00e1n contemplativo. Esto no significa dejar de pelear, por esa gente que descartamos.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Hay que retomar tantos pulsos perdidos u olvidados, que entrar en faena es lo honesto, lo justo y preciso. Se me ocurre pensar en el impulso de la justicia social, en promover el trabajo decente para achicar las desigualdades, en la sed de libertad de muchos pueblos, en tantos valores irreemplazables para la reconstrucci\u00f3n de un mundo m\u00e1s po\u00e9tico que poderoso, con unos moradores menos competitivos y m\u00e1s sensibles a las situaciones dolorosas. Ojal\u00e1 activemos otro br\u00edo espiritual, que nos acerque entre s\u00ed y con la creaci\u00f3n. No olvidemos que cada d\u00eda son m\u00e1s los abatidos, y si tu conciencia no te interroga, entonces algo est\u00e1 mal o no funciona como debiera. Humana cuesti\u00f3n es tener piedad de los desolados, que esperan nuestro consuelo hasta en sus \u00faltimas fuerzas e incluso m\u00e1s all\u00e1. Sin duda, no hay mejor prop\u00f3sito de caminante que la de donarse, servir y mostrar indulgencia hacia lo visible, con la firme voluntad de auxiliar a quien solicita amparo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero A poco que rastreemos por los caminos terrestres, percibiremos que la decencia y la compasi\u00f3n humana acostumbran a brillar por su ausencia, sobre todo entre los desfavorecidos, que suelen ser los m\u00e1s vulnerables y marginados. Debemos evitar que esto suceda o que se prolongue en el tiempo. El legado de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":21339,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":["post-21338","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editorial"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/21338","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=21338"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/21338\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/21339"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=21338"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=21338"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=21338"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}