{"id":22506,"date":"2023-03-20T15:41:41","date_gmt":"2023-03-20T15:41:41","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=22506"},"modified":"2023-03-20T15:41:41","modified_gmt":"2023-03-20T15:41:41","slug":"el-santuario-interior","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=22506","title":{"rendered":"EL SANTUARIO INTERIOR"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>V\u00edctor Corcoba Herrero<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Necesitamos reanimarnos y restablecernos, llenar el santuario \u00edntimo de nuestro esp\u00edritu con vocablos comprensivos, m\u00e1s positivos que negativos, clementes y placenteros. Por desgracia, la atm\u00f3sfera actual no suele acompa\u00f1arnos en ninguna parte del planeta. Proliferan los conflictos, las cat\u00e1strofes diversas, los actos violentos, los abusos de todo tipo, as\u00ed como una fuerte carga de sensaci\u00f3n de aislamiento y abandono, que ciertamente pueden generar conductas suicidas. A este desorden, hay que sumarle los grupos vulnerables y discriminados, como son los refugiados y migrantes.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Desde luego, tenemos que aprender a vivir la vida; y, en este sentido, el cultivo de la poes\u00eda o el de cualquier otro arte en general, nos ayudar\u00e1n a un recogimiento \u00edntimo que nos permitir\u00e1 reconocernos y abrirnos a los dem\u00e1s. Sin duda, para sacudirnos de estos tiempos turbulentos, tan fr\u00edvolos como irresponsables, se agradecen otros aires que nos eleven, transformando el m\u00e1s simple de los poemas en un eficaz fermento para el di\u00e1logo con lo arm\u00f3nico. Por cierto, para despertar a esta cadencia hemos de trabajarla a diario. Ser\u00e1 nuestra mayor riqueza.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Justamente, en la l\u00edrica o en el cultivo de cualquier autentico quehacer pl\u00e1stico, todo se orienta hacia la verdad que no tiene ocaso. Hoy m\u00e1s que nunca, necesitamos de esa espiritualidad y goce est\u00e9tico, para no enfermar y volvernos piedras. Tenemos que batallar por los valores, reconquistar indefinidamente el acorde de los sonidos mel\u00f3dicos, para motivar otra realidad m\u00e1s resplandeciente, que no est\u00e9 ofuscada por la mentira o por la banalidad.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Indudablemente, aquello que nos embellece y entusiasma jam\u00e1s puede desfallecer, como las tradiciones orales de los recitales de l\u00edrica, o cualquier otra energ\u00eda creativa, que sirva para unirnos y reunirnos alrededor de un nuevo orbe, en el que todo debe tender hacia la concordia. Por ello, la apuesta por aumentar la visibilidad de la inspiraci\u00f3n en los medios de comunicaci\u00f3n tiene que hacerse evidente, pues en lo ver\u00eddico es donde hemos de reencontrarnos para poder florecer y dar fruto. El g\u00e9nero humano no tiene otro razonamiento para s\u00ed, que aprender a conducirse por la cognici\u00f3n, un criterio que nos lleva a juzgarnos a la luz de las normas naturales; y, a reconducirse de las ca\u00eddas, por el sue\u00f1o de la contemplativa vital.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Sea como fuere, necesitamos sorprendernos, sentir el placer del h\u00e1lito que penetra en la naturaleza y descubrir que todo lleva consigo un alma, que requiere dar cuerpo a la esencia profunda de las cosas, lo que contradice esa absurda mentalidad del descarte y la exclusi\u00f3n; seg\u00fan la cual, solo se suele prestar mayor atenci\u00f3n y cuidado a quienes pueden aportar ventajas productivas a la sociedad, olvidando que aquellos que sufren son tambi\u00e9n ciudadanos con id\u00e9ntica dignidad.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Seguramente, tengamos que circundarnos de quietud para verter dulzura y poder encender el fuego del amor, al menos para crear unidad donde habita la divisi\u00f3n, antes de que los perversos huracanes nos lleven a la destrucci\u00f3n del propio poeta que todos llevamos consigo. Ahora bien, jam\u00e1s perdamos la calma de la pasi\u00f3n, esa que germina de un santuario familiar puro, y que no es otra que la pr\u00e1ctica del coraz\u00f3n entre linajes, por la que todo el mundo se torna cantor. En este caso, no es una ambici\u00f3n m\u00e1s, sino una manera de estar en guardia para ofrecer ayuda, embelleciendo los caminos existenciales.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Hemos de tomar conciencia, pues, de que no existe sobre la tierra nadie que permanezca insensible al real afecto, ese que todo lo hermosea con un donarse a quererse y a querer perdonar, conciliando lenguajes y reconcili\u00e1ndose, detr\u00e1s de ese abecedario entra\u00f1able que llama a la amistad. Adem\u00e1s, permanezcamos con los ojos bien abiertos y el o\u00eddo en disposici\u00f3n de escucha, si en verdad nos queremos liberar de toda pretensi\u00f3n mundana y retomar el soplo po\u00e9tico m\u00e1s all\u00e1 de uno mismo.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro rec\u00f3ndito santuario, precisamente, suele estar escaso de humildad. Nos pensamos dioses, tambi\u00e9n nos creemos supremos y hasta nos endiosamos de pedestales corruptos a m\u00e1s no poder; en lugar de poner los pasos en reencontrarse humildemente. Hag\u00e1moslo, con la sencillez, que es lo que da sentido a la existencia.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Luego, recordemos que el mejor ant\u00eddoto para no caer en el vac\u00edo, desmembrando v\u00ednculos y empedrando parentesco, radica en restablecerse como musa, estableci\u00e9ndose como cantautor de autenticidades en lugar de autor de chismes. Las habladur\u00edas nos dejan fuera, regresemos al interior. En los adentros del ser y en el saber estar, est\u00e1 la sanaci\u00f3n y la evidencia por montera. Abrac\u00e9monos coraz\u00f3n a coraz\u00f3n, por algo se empieza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V\u00edctor Corcoba Herrero Necesitamos reanimarnos y restablecernos, llenar el santuario \u00edntimo de nuestro esp\u00edritu con vocablos comprensivos, m\u00e1s positivos que negativos, clementes y placenteros. Por desgracia, la atm\u00f3sfera actual no suele acompa\u00f1arnos en ninguna parte del planeta. 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