{"id":32763,"date":"2023-08-03T12:57:16","date_gmt":"2023-08-03T12:57:16","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=32763"},"modified":"2023-08-03T12:57:17","modified_gmt":"2023-08-03T12:57:17","slug":"historias-de-nuestra-propia-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=32763","title":{"rendered":"HISTORIAS DE NUESTRA PROPIA HISTORIA"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>Por V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Cada d\u00eda es un incesante volver a empezar. Hay que rehacerse y renacerse. Todo es ponerse en camino y caminar. Necesitamos dar respuesta a nuestros andares, ser solidarios y generosos, alentarnos y alimentarnos los unos a los otros, aprender a reprendernos, bucear por nuestra propia biograf\u00eda que ha de respetar el orden natural del ser, que es donde habita lo arm\u00f3nico de la historia y es nuestra suprema aspiraci\u00f3n. Lo importante es allanar sendas y abrazar horizontes celestes, para llevar al mundo la luz y el calor de los labios del alma. A prop\u00f3sito, me viene a la memoria el camino de las jornadas mundiales de la juventud, aquella inolvidable fecha del 15 de abril de 1984, con la clausura del Jubileo de los j\u00f3venes en Roma con motivo del A\u00f1o santo de la Redenci\u00f3n, en la que el Papa entrega la Cruz a los seres en formaci\u00f3n. Desde luego, en todas las etapas de la vida hemos de estar en disposici\u00f3n, tambi\u00e9n en guardia, para dar fundamento a nuestro paso por la tierra.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Lo sustancial est\u00e1 en no desfallecer, en saber mirar y ver la se\u00f1al de cada d\u00eda, en no renunciar a los sue\u00f1os grandes para abrazar la belleza existencial; y, por ello, se ha de pensar m\u00e1s en donarse y hacer el bien, que en recluirse y en sentirse seguro. Cuidado con permanecer en el estado de la confusi\u00f3n. Despertar a tiempo es un sensato modo de vivir. No se trata de ir tirando, sino de levantarse cada aurora con la ilusi\u00f3n de encontrar la alegr\u00eda y la fuerza necesaria del est\u00edmulo, para poder entonar otras leyendas menos viciosas y m\u00e1s vers\u00e1tiles. Aquello realmente valioso, radica en conocerse y en reconocerse, a trav\u00e9s de la po\u00e9tica del amor de amar amor. En consecuencia, es primordial conjugar la proclama de los v\u00ednculos, negarse a ser piedra y retomar el pulso del coraz\u00f3n en cada instante. Habremos descubierto, entonces, el significado de resurgir de las cenizas. Al fin y al cabo, la cuesti\u00f3n est\u00e1 en ubicarse, en partir sin demora hacia uno mismo y hacia los dem\u00e1s, por los oc\u00e9anos de la libertad.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Para desgracia nuestra, tenemos que reconocer que nos batimos muchas veces en los aspavientos de la necedad, cuando lo trascendente est\u00e1 en unirse en la b\u00fasqueda del rencuentro, a trav\u00e9s de un itinerario m\u00edstico, donde para nada se consideran los caudales ni el poder, sino que la cruz domina la historia de reconstrucci\u00f3n, toda vez que el mundo se transfigure por la sabidur\u00eda y el amor eterno. Llegado a este extremo, pienso en tantas situaciones negativas vividas, lo que nos lleva a permanecer en el abismo de la angustia y la ansiedad. De ah\u00ed, la importancia de no perder el empuje de la esperanza, de luchar por cambiar el mundo, aunque ya estemos en la era del horno global y en el periodo de las m\u00e1ximas injusticias sembradas. A pesar de los pesares, seguro que podemos tomar un nuevo respiro en comuni\u00f3n y en comunidad. No hay que tener miedo a combatir nada. Proteger y restaurar es la misi\u00f3n.<br><\/p>\n\n\n\n<p>El cometido se hace savia y nos enra\u00edza en mil historias, que nos van renovando por dentro y por fuera, para que podamos reconocer en medio del mal el dinamismo del bien y hacerle sitio. Sin duda, todo esto hemos de forjarlo con el tesoro de la juventud, pero tambi\u00e9n abrigados por la c\u00e1tedra de la supervivencia. En cualquier caso, con el atardecer de los pasos, todo se confluye en hallar motivaciones heroicas, para continuar con la valent\u00eda de deshacer nudos y de componer razones, para con serenidad entrar rec\u00f3nditamente; que es lo que, en su contexto, nos hace estar atentos para sentirnos compasivos. Si el legado de Mandela, en otro tiempo, ha servido para iluminar como modelo los derechos de los presos del siglo XXI; tambi\u00e9n la historia del camino de las Jornadas Mundiales de la Juventud, deben servir como sol para cualquier andar por la tierra.<br><\/p>\n\n\n\n<p>El discernimiento es la historia m\u00e1s ed\u00e9nica de los momentos hermosos y de los instantes oscuros, de las desolaciones y de los consuelos, que experimentamos a lo largo de nuestro relato vivencial. Cada d\u00eda, desde luego, es un nuevo interrogarse, recrearse y crecerse. Quiz\u00e1s necesitemos la sabidur\u00eda ind\u00edgena para hacer frente al aluvi\u00f3n de crisis planetarias, posiblemente precisemos adem\u00e1s una revoluci\u00f3n espiritual, comprensiva y tierna, para hacer hogar; pero, lo m\u00e1s urgente, es liberar juntos al mundo de la sombra de la soledad impuesta y del demonio de la guerra. Ser\u00e1 nuestra mejor huella, lo que nos exige entrar en el creciente lum\u00ednico reconciliador, cuesti\u00f3n que supone la renuncia a la propia superioridad y la aceptaci\u00f3n de responder con amor al odio, volviendo el rostro hacia quienes nos desprecian como caminantes, para proclamar la vital tonada del ser que somos, haciendo enternecedor y eterno el linaje del pulso y la pausa de su pureza, hasta infundir lo divino con lo humano e inducir lo celeste en lo terrenal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero Cada d\u00eda es un incesante volver a empezar. Hay que rehacerse y renacerse. 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