{"id":40324,"date":"2023-11-06T09:33:53","date_gmt":"2023-11-06T15:33:53","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=40324"},"modified":"2023-11-06T09:33:54","modified_gmt":"2023-11-06T15:33:54","slug":"llamados-a-ser-amor-despertar-la-consciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=40324","title":{"rendered":"LLAMADOS A SER AMOR: DESPERTAR LA CONSCIENCIA"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>Por V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Hay una mancha en nuestra percepci\u00f3n colectiva, que hemos de clarificar cada cual consigo mismo, a fin de alcanzar el sentido de responsabilidad que pesa sobre la humanidad. Nadie puede hoy en el mundo ignorar el volc\u00e1n de sufrimientos que se desparraman por los rincones vivientes. El acceso a nuestra propia subsistencia es cada vez m\u00e1s preocupante. Los diversos Estados deben mantener un esp\u00edritu \u00e9tico y no un doble rasero. Tambi\u00e9n las pol\u00edticas, con sus l\u00edderes al frente, han de ejemplarizar las actuaciones con un destino arm\u00f3nico com\u00fan. Sin duda, es fundamental tener una concepci\u00f3n positiva de la solidaridad. Por otra parte, hace falta que los gobiernos promuevan la coherencia entre el decir y el hacer; sin obviar las medidas correctoras necesarias para injertar a las generaciones futuras las bases morales fundamentales, especialmente ayud\u00e1ndoles a formarse y a luchar, con la acci\u00f3n y la palabra, contra los males sociales que nos amortajan la quietud. Desde luego, lo sustancial radica en no abandonarse, en el obrar de cada jornada y no en dejar hacer sin m\u00e1s, como requiere nuestra pertenencia a la familia del g\u00e9nero humano.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Todo debe importarnos, tambi\u00e9n la plaga de conflictos que nos est\u00e1 dejando las entretelas empedradas. Urge trabajar, pues, para mantener viva esa l\u00e1mpara interna de fuego celeste. A poco que trabajemos en comunidad la raz\u00f3n, superaremos los condicionamientos interesados o partidistas, haciendo valer el esp\u00edritu donante, reconociendo los bienes universales que todos los seres humanos necesitan. Entre estos apoyos, la paz y la conciliaci\u00f3n tan requeridos, vinculados no \u00fanicamente a un marco legislativo justo y adecuado, que tambi\u00e9n, sino adem\u00e1s a la calidad pudorosa de cada ciudadano. La personalidad, una vez despierta, es un instinto que nos lleva a reorientarnos en cada amanecer; siendo el mejor juez que tiene un ser de bondad y de bien. F\u00e1cilmente estar\u00e1 gozoso y sosegado aquel que, ciertamente, tiene sus interiores limpios y sus haza\u00f1as son honestas. Sigamos entonces este rastro de luz y vida. En efecto, nada es f\u00e1cil de conseguir, el hecho de tomar gnosis, de transformar la cognici\u00f3n en ejercicio, igualmente toma su tiempo. En ocasiones, necesitamos m\u00e1s ambici\u00f3n. Frente a una acci\u00f3n, una reacci\u00f3n de la misma magnitud, y luego tambi\u00e9n alzar nuestras voces, escuch\u00e1ndonos todos desde el respeto m\u00e1s absoluto.<br><\/p>\n\n\n\n<p>La pasividad no es saludable, somos seres en movimiento permanente que debemos evolucionar, para descubrir y no encubrir, la interdependencia entre semejantes. Indudablemente, esta tarea nos fomenta el cuidado y la disposici\u00f3n de lo que ocurre a nivel global, nos abre la mente y eso, de igual forma, nos ayuda a entendernos y a comprendernos mejor. Tenemos que sacudir de nosotros el deseo individualista, ego\u00edsta a m\u00e1s no poder, para poner en pr\u00e1ctica, medidas decisivas y conjuntas de un desarrollo que reactive los hogares hacia el bien colectivo. Fuera exclusiones, por tanto. Es el momento de la sensatez, de plantarse y no dejarse aterrorizar y desorientar por guerras, revoluciones y calamidades, porque esas tambi\u00e9n forman parte de los escenarios cotidianos. Lo significativo es trabajar para reconstruirnos, unirnos y reunirnos para entonar otros tonos y timbres m\u00e1s conciliadores, permaneciendo firmes, en la certeza de que nuestra historia nos la labramos nosotros con el servicio que prestemos a los dem\u00e1s. Dejemos de enga\u00f1arnos, creo que no se puede ser humano y mucho menos llegar a ser, el ser que uno quiere ser porque se pertenece y debe quererse, sin poseer voluntad de aprender a reprenderse.<br><\/p>\n\n\n\n<p>En consecuencia, por muchos conocimientos adquiridos, o ciencia sin conciencia atesorada, por cuantiosas letras y palabras bebidas, todo esto es una borrachera para el alma, sino le volcamos ecuanimidad; puesto que no hay m\u00e1s que una satisfacci\u00f3n: el genio al servicio de la verdad y de la bondad, el \u00fanico deber cumplido. Ante este confuso ambiente, tenemos que estremecernos y rehuir de soplos inhumanos. Normalizar las barbaries es deshumanizarse por completo. Debemos adoptar medidas audaces y urgentes, ya no s\u00f3lo para reducir los riesgos que la degradaci\u00f3n ambiental y el cambio clim\u00e1tico producen, sino tambi\u00e9n para estar en paz con nosotros mismos y con aquello que nos circunda. De lo contrario, padeceremos la mayor inestabilidad e inseguridad vivida como linaje, lo que confirma el urgente aprieto de soluciones coordinadas, sustentadas en una coherente visi\u00f3n espiritual del orbe. Puede que nos falte amor y nos sobre indiferencia para reconquistar lo est\u00e9tico, que es lo que en realidad es nuestro fundamento existencial. Repens\u00e9moslo. Sobre la base de este principio supremo, se puede percibir el valor de cada cual, llamados a formar y a conformar en concordia el gran poema interminable, el poema m\u00e1s perfecto, el coraz\u00f3n m\u00e1s puro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero Hay una mancha en nuestra percepci\u00f3n colectiva, que hemos de clarificar cada cual consigo mismo, a fin de alcanzar el sentido de responsabilidad que pesa sobre la humanidad. Nadie puede hoy en el mundo ignorar el volc\u00e1n de sufrimientos que se desparraman por los rincones vivientes. El acceso a nuestra propia [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":40325,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":["post-40324","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editorial"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/40324","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=40324"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/40324\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/40325"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=40324"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=40324"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=40324"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}