{"id":40875,"date":"2023-11-13T07:03:24","date_gmt":"2023-11-13T13:03:24","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=40875"},"modified":"2023-11-13T07:03:25","modified_gmt":"2023-11-13T13:03:25","slug":"antiguas-rivalidades-rencores-historicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=40875","title":{"rendered":"ANTIGUAS RIVALIDADES; RENCORES HIST\u00d3RICOS"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>Por V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>El mundo tiene que empezar a reconstruirse, comenzando por abatir los diversos conflictos con clemencia y esp\u00edritu democr\u00e1tico, que es lo que objetivamente nos hace forjar una nueva unidad entre pueblos y culturas diversas. Esta noble visi\u00f3n de entendimiento, sustentada en los derechos humanos y en las libertades fundamentales, nos predispone a sentirnos parte de ese hogar com\u00fan, del que todos hablamos, pero poco hacemos por llevarlo a buen t\u00e9rmino. Para comenzar, debi\u00e9ramos despojarnos de arcaicas hostilidades, que lo \u00fanico que generan son divisiones absurdas y caminos de aborrecimiento entre an\u00e1logos. Si hay algo que fomentar es la reconciliaci\u00f3n entre los moradores, cuyas energ\u00edas f\u00edsicas, morales y espirituales han sido malgastadas por la barbarie y la violaci\u00f3n continua. Es el momento de pasar p\u00e1gina, de recomponer esfuerzos por consolidar y acrecentar lo arm\u00f3nico; en lugar, de activar las oposiciones nacionales alimentadas, en la mayor\u00eda de las ocasiones, por la ceguera de los l\u00edderes pol\u00edticos, encerrados en su endiosamiento y separados de las realidades y de la gente, lo que precipita el enfrentamiento permanente y la pugna por los pedestales.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Defender la concordia, en una sociedad que carece de puntos de referencia, supone recurrir a datos antropol\u00f3gicos claros y objetivos que est\u00e1n ah\u00ed, como que somos \u00fanicos y dignos del respeto entre semejantes. Ciertamente, la indignaci\u00f3n de la gente ante el aumento de las desigualdades o el debilitamiento del esp\u00edritu de compromiso y servicio propio de las democracias, as\u00ed como la indiferencia ante las reglas universales colectivas, nos est\u00e1n llevando a un callej\u00f3n de crueldades, en un instante de gran ansiedad y desorden mundial. Sin duda, hay que tomar un respiro para repensar, cuando menos para poder concertar los esfuerzos hacia la paz y el desarrollo sostenible. No compitamos los humanos unos contra otros, ni desoigamos ninguna voz; en todo caso, fomentemos una moralidad a toda prueba en la gesti\u00f3n desinteresada y transparente del poder, estableciendo el di\u00e1logo como instrumento insustituible de toda confrontaci\u00f3n constructiva. Desde luego, no hay mejor sanaci\u00f3n en tiempo de crisis, que la mano extendida, que una caricia reconciliadora y no tantos argumentos para defenderse, muchas veces es cuesti\u00f3n de entenderse mutuamente y de atenderse rec\u00edprocamente.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Hemos barrido el orden en todo. Este panorama es desolador y confuso. El desgaste de los valores universales comienza a amortajarse en las propias familias. Cada cual consigo mismo debe forzar a interrogarse. No dejes que el sol se vaya sin que hayan muerto tus resentimientos, es una buena medicina. Un coraz\u00f3n vengativo no merece continuar latiendo. Ojal\u00e1 retorne el viento de la esperanza y podamos recomponer la confianza perdida. Seguramente, entonces, tendremos que cambiar planes y proyectos entre los m\u00e1s j\u00f3venes, porque muchos de ellos, son educados con sentimiento vengativo, en contextos ideol\u00f3gicos en los que se plantan las semillas de viejas antipat\u00edas y se preparan las habitaciones interiores para futuras violencias. Desde luego, hoy m\u00e1s que nunca hace falta reencontrarse fuera del terror que se anida por cualquier esquina planetaria. Favorecer el encuentro y socorrer en la necesidad, ayuda mucho. De ah\u00ed, la importancia del derecho internacional humanitario, que ha aminorado los sufrimientos, limitando los efectos de un conflicto sobre la poblaci\u00f3n civil o los no combatientes. Por otra parte, hay que acabar con la impunidad, para que esas inhumanas pugnas, desaparezcan para siempre de nuestros andares.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Todos somos conscientes de que el pasado no se puede modificar. Sin embargo, su lecci\u00f3n es sustancial para no repetir el tormento y poder purificar la memoria, que suele deformar la visi\u00f3n que nos tenemos. Las enemistades, as\u00ed como todas las formas de castigo colectivo, deben quedar superadas por un esp\u00edritu fraterno. Adem\u00e1s, han de cesar las pandillas rivales que lo \u00fanico que hacen es aterrorizar a las poblaciones. Tambi\u00e9n las desavenencias deben dar paso a la solidaridad, que es lo verdaderamente grandioso. Debemos unir fuerzas con las masas de los pueblos en una lucha com\u00fan, que no es otra, que convivir sin etiquetas bajo un aire democr\u00e1tico de buena gobernanza. Fuera resentimientos, pues, y nada de presiones diversas que constri\u00f1en el espacio c\u00edvico. En una \u00e9poca tan tensa y turbulenta como la actual, lo que se demanda es un cambio de actitudes para impedir cualquier acci\u00f3n que agrave o prolongue la controversia. Esto se origina cuando el ser humano, pierde el horizonte de la belleza y se cierra en su propio inter\u00e9s ego\u00edsta, justificando hasta la propia locuci\u00f3n de la muerte. Por ello, apremia escucharnos m\u00e1s entre nosotros para vernos en el dolor del semejante. Ser\u00e1 un buen prop\u00f3sito, sin duda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero El mundo tiene que empezar a reconstruirse, comenzando por abatir los diversos conflictos con clemencia y esp\u00edritu democr\u00e1tico, que es lo que objetivamente nos hace forjar una nueva unidad entre pueblos y culturas diversas. 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