{"id":42607,"date":"2023-12-04T04:53:02","date_gmt":"2023-12-04T10:53:02","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=42607"},"modified":"2023-12-04T04:53:03","modified_gmt":"2023-12-04T10:53:03","slug":"el-respeto-a-los-vinculos-de-pertenencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=42607","title":{"rendered":"EL RESPETO A LOS V\u00cdNCULOS DE PERTENENCIA"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>Por V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La compostura es el modo primordial para interactuar unos con otros, y con aquello que nos rodea, ciment\u00e1ndonos en una mayor convivencia. Rehacerse ante el aluvi\u00f3n de dificultades que nos acorralan, nos reclama fidelidad y uni\u00f3n. La sanaci\u00f3n comienza estableciendo v\u00ednculos de pertenencia e instaurando lazos de unidad entre an\u00e1logos. Es importante acortar distancias, que se rompan los muros que a\u00edslan y marginan, para reunirse, coordinarse y resolver problemas globales. Desde luego, s\u00ed la supervivencia de nuestro planeta depende de la proximidad entre el suelo y el agua, ya que m\u00e1s del 95% de nuestros alimentos procede de estos dos recursos vitales, tambi\u00e9n nuestra estabilidad human\u00edstica proviene de una relaci\u00f3n vivida con el coraz\u00f3n.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, ante todo, este don solidario que nos sale de adentro, nos llama a acompa\u00f1ar a quien est\u00e1 solo o angustiado, a corregir a quien est\u00e1 confundido, a consolar a quien est\u00e1 afligido, a ser acogedores y a socorrer a quien pasa necesidad. Estos valores son los que en realidad nos hermanan, volvi\u00e9ndonos serenos y pacientes, poni\u00e9ndonos al servicio de los dem\u00e1s con docilidad y entusiasmo, que es lo que en realidad nos desarrolla el esp\u00edritu de la comuni\u00f3n fraterna. Por consiguiente, la forma m\u00e1s adecuada es depositar en nuestro sello interno el amor m\u00e1s grande con la mayor sencillez. Al final solo cuenta el apego y la pasi\u00f3n que injertemos en los pasos que vertamos hacia los dem\u00e1s. Esto requiere constancia, valor y libertad interior para poder llevarlo a buen t\u00e9rmino.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Las diversas formas de pertenencia representan otras tantas modalidades de compromiso y de participaci\u00f3n en los ideales comunitarios. Una cuesti\u00f3n primordial es apartarse de la deshumanizaci\u00f3n del otro o del enemigo, evitando la incitaci\u00f3n al odio y a la violencia. En esto, todo el mundo puede contribuir, debe colaborar humanamente en el partido de su vida, regenerando relaciones olvidadas o perdidas. Hoy sabemos que las pr\u00e1cticas inadecuadas de gesti\u00f3n de la superficie terr\u00edcola y una mala utilizaci\u00f3n de los recursos h\u00eddricos afectan a la erosi\u00f3n, la biodiversidad y la fertilidad del terreno, as\u00ed como a la calidad y a la cantidad del ciclo hidrol\u00f3gico. De ah\u00ed, la grandeza del camino, que no se entiende sin una comuni\u00f3n de vivencias compartidas.<br><\/p>\n\n\n\n<p>No separemos, entonces, nuestras propias ligaduras arm\u00f3nicas. El sentimiento de dependencia y participaci\u00f3n debe obligarnos a reforzar la sujeci\u00f3n de la buena sinton\u00eda, con la comprensi\u00f3n necesaria y la escucha suficiente. Al fin y al cabo, el mundo de lo \u00fanico que precisa es de una prohibici\u00f3n vinculante de los ensayos nucleares y lo que requiere es del benepl\u00e1cito de todos, al proteger tanto a la humanidad como al medio ambiente de sus efectos destructivos. Si acaso, debemos llenar nuestros arsenales interiores de ternura, no de armas, que nos dejan sin alma y abandonados en contiendas demoledoras. Indudablemente, la quietud no va a conseguirse hasta que el v\u00ednculo de la unidad de esp\u00edritu sea real, con una aceptaci\u00f3n mutua y un desapego a los intereses mundanos.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Lo importante es que tengamos claro estas conexiones esenciales entre el bienestar humano y la entrega, entre lo que nos circunda y las v\u00edas utilizadas, que m\u00e1s que pol\u00edticas se han de convertir en po\u00e9ticas, porque las mejoras en las gobernanzas se conseguir\u00e1n en la medida que los acuerdos institucionales, nos hagan tomar conciencia de que el manto \u00e1spero de la sequ\u00eda se alarga cada vez m\u00e1s por el planeta, porque no cultivamos las interdependencias de todas las formas de vivir, con autocr\u00edtica, considerando los innatos l\u00edmites naturales. Evidentemente, no hay mejor obra que ayudar a robustecer lo que realmente nos enra\u00edza con lo existencial, que es lo que nos dona a todos, la esperanza de una cr\u00f3nica m\u00e1s aut\u00e9ntica que la actual.<br><\/p>\n\n\n\n<p>El colapso entre moradores y lo que nos rodea es tan fuerte, que hay que retomar una nueva alianza, que aminore la desigualdad y las absurdas divisiones, dando prioridad a las gentes. Cada cual, consigo mismo, debe propiciar el cambio; sin obviar el nudo de participaci\u00f3n, con rendici\u00f3n de cuentas y actitudes responsables. Unamos, pues, nuestras energ\u00edas para tomar otra reorientaci\u00f3n por las sendas de la paz y del verdadero progreso. Si en verdad somos hijos del querer, activemos el apreciarnos en nuestros andares, dejemos de encerrarnos en los propios ego\u00edsmos, que la belleza radica en ofrecerse y en observar que nadie permanezca en la exclusi\u00f3n. Volvamos a ese fondo de humanidad, reconozc\u00e1monos parte, y d\u00e9monos aliento para sustentarnos y sostenernos como humanos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero La compostura es el modo primordial para interactuar unos con otros, y con aquello que nos rodea, ciment\u00e1ndonos en una mayor convivencia. Rehacerse ante el aluvi\u00f3n de dificultades que nos acorralan, nos reclama fidelidad y uni\u00f3n. La sanaci\u00f3n comienza estableciendo v\u00ednculos de pertenencia e instaurando lazos de unidad entre an\u00e1logos. 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