{"id":44269,"date":"2024-01-08T05:23:35","date_gmt":"2024-01-08T11:23:35","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=44269"},"modified":"2024-01-08T05:23:35","modified_gmt":"2024-01-08T11:23:35","slug":"la-continua-novedad-de-vivir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=44269","title":{"rendered":"LA CONTINUA NOVEDAD DE VIVIR"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>Por V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>A menudo la novedad nos da miedo. Sin embargo, en cada despertar nos sorprende un infinito oleaje de abecedarios, que renuevan nuestra vida, aunque atravesemos por momentos oscuros y multitud de debilidades. Lo importante es no dejarse de asombrar. Para ello, hay que tener a punto el esp\u00edritu creativo, tomar la iniciativa de resistir, con el arraigo que esto supone, de entenderse y atenderse, en medio de una tarea tan exigente como desafiante. Esta convicci\u00f3n nos permite conservar la alegr\u00eda y lanzarnos hacia adelante, por muchas fuerzas contrarias que recibamos en nuestro diario acontecer. En efecto, son las motivaciones de un renovado impulso viviente, las que nos ponen alas para no debilitarnos, ante el cansancio y las dificultades. Ciertamente, en todas las \u00e9pocas de nuestra historia han estado presentes la b\u00fasqueda enfermiza de s\u00ed mismo, el materialismo y el desvelo por acumular poder y atesorar posesiones, con el \u00fanico fin de endiosarse o de adue\u00f1arse del mundo. Quiz\u00e1s, por consiguiente, deber\u00edamos escucharnos m\u00e1s en nuestro interior. Jam\u00e1s nos cerremos, y mucho menos nos encerremos en nuestro ego, precisamos compartir y ponernos en disposici\u00f3n, situarnos en el que camina a nuestro lado.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Es bueno ganar confianza, dejar de oprimirnos, no resignarse por nada y proyectarnos hacia el futuro. Acomodarse disminuye la pasi\u00f3n de adentrarnos en el continuo trance de renacerse. Por propio sentido natural, no podemos ser una sociedad envejecida. Tenemos que dejarnos sorprender por nuestro peculiar diario existencial. Hacerlo con paciencia nos ayuda a vencer todo tipo de resistencias, como cuidar el \u00e9tico proceder, lo que nos exige el ser fuertes y d\u00f3ciles de esp\u00edritu a la vez. Sea como fuere, hoy m\u00e1s que nunca, tenemos que buscar horizontes de comuni\u00f3n que nos universalicen, para confraternizar nuestros propios latidos, en favor del bien colectivo y de la supervivencia. Solo hay que ver la interminable matanza de ni\u00f1os, en el c\u00famulo de bombardeos que se producen a diario, para observar el oleaje de la tristeza y los r\u00edos de l\u00e1grimas vertidos. La desesperaci\u00f3n de tantas gentes, as\u00ed como la incertidumbre que nos rige el mundo, nos est\u00e1n dejando anestesiados por el p\u00e1nico. Hemos de salir, pues, de este calvario de demonizaci\u00f3n, de desprecio a la diversidad y a los derechos humanos, que est\u00e1n ah\u00ed para que se cumplan y no se violen. Vivir es respetar y respetarse, no lo olvidemos jam\u00e1s.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos que dar un rostro m\u00e1s humano, tanto a lo vivido como a lo que nos queda por anidar. La mejor recomendaci\u00f3n pasa por ser m\u00e1s de brazos abiertos y menos indiferentes. El coraz\u00f3n es la fuente del aliento; la sabidur\u00eda de un bien estar y mejor ser, en suma. Ser\u00e1 bueno, por consiguiente, que tracemos la ruta humanitaria para este 2024 reci\u00e9n iniciado. Naturalmente, nuestro paso por aqu\u00ed abajo, va de asombro en asombro. Esto requiere transformarse, para aprender a rechazar lo saludable de lo que es insalubre. Sin duda, tenemos que fortalecer nuestras defensas, frenando la proliferaci\u00f3n del odio vertido por todas las esquinas planetarias, invirtiendo mucho m\u00e1s en cohesi\u00f3n social y fortaleciendo los r\u00edos vivientes de compasi\u00f3n, respeto y fraternidad humana. Al tiempo, hemos de garantizar que cada pueblo se sienta respetado en su identidad \u00fanica, valorado como parte integrante de la sociedad en su conjunto, reconociendo la diversidad como una riqueza social. Nuestro mejor ant\u00eddoto contra el veneno de la discordia y la divisi\u00f3n, radica en aceptar los v\u00ednculos del linaje, engrandeciendo las singularidades de cada pulso. Aprendamos a hacer memoria de lo que nuestros progenitores han hecho, seamos agradecidos.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Ve\u00e1monos en ellos, recuperemos nuestra aut\u00e9ntica identidad. Me consta que no es nada f\u00e1cil. El c\u00famulo de acontecimientos que suelen presentarse, nos suelen dificultar el discernimiento entre una cosa y la otra. En cualquier caso, para no equivocarse de camino y no caer en la inmovilidad, en la absurda rigidez o en la clausura de la voluntad, se requiere que nos dejemos templar e interpelar. Tampoco podemos normalizar, con la idea de ser modernos, las colonizaciones ideol\u00f3gicas perversas. Tenemos que concebirnos como seres en formaci\u00f3n, comenzando por aprender a reprendernos a nosotros mismos y finalizando por desvivirnos por vivir las ideas, con un esp\u00edritu conciliador. Por otra parte, jam\u00e1s paremos de trabajar con decencia cada d\u00eda; y que, luego, los chismosos digan lo que les plazca. Con el hacer y el amar, ser\u00e1 nuestra forma de morar con plenitud y dignidad. Desde luego, el amor es la gran maravilla que siempre hace nuevas las cosas. Las mismas piedras con ser piedras se suavizan, rompiendo esquemas y h\u00e1bitos pasivos, juntando capacidades y anhelos. Necesitamos, en consecuencia, la llama del n\u00edveo afecto para no agonizar de fr\u00edo, lo que debe traducirse en un renovado calor de hogar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero A menudo la novedad nos da miedo. Sin embargo, en cada despertar nos sorprende un infinito oleaje de abecedarios, que renuevan nuestra vida, aunque atravesemos por momentos oscuros y multitud de debilidades. Lo importante es no dejarse de asombrar. 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