{"id":48771,"date":"2024-03-04T08:16:30","date_gmt":"2024-03-04T14:16:30","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=48771"},"modified":"2024-03-04T08:16:31","modified_gmt":"2024-03-04T14:16:31","slug":"fortalecer-nuestra-perspectiva-universal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=48771","title":{"rendered":"FORTALECER NUESTRA PERSPECTIVA UNIVERSAL"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>Por V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En nuestra hoja de ruta debe estar presente, tambi\u00e9n nuestra propia contribuci\u00f3n, a restablecer un clima de concordia. Hemos venido a la tierra con el empe\u00f1o de conciliar y reconciliar v\u00ednculos, de hacer y rehacerse como familia, de generar hogar y de instituir la paz como avance para poder caminar fusionados. Este quehacer natural, desde luego, tiene que fortalecer otro esp\u00edritu, muy contrario al actual, si en verdad queremos asegurar nuestro futuro com\u00fan. Para empezar, la disuasi\u00f3n ha de ser algo prioritario en todas las agendas del mundo; y as\u00ed, podremos poner fin a la multitud de conflictos armados. Sin duda, nos merecemos contar terceras historias y activar lozanas biograf\u00edas menos dolorosas y m\u00e1s recargadas de verdad. Esto nos exige tomar conciencia, cada cual consigo mismo, para abrirse a la escucha de los dem\u00e1s, que es como realmente se alcanza la cognici\u00f3n, pobl\u00e1ndonos de ideas y repobl\u00e1ndonos de sue\u00f1os.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Puede que las heridas sean profundas, pero no las podemos continuar agrandando. Tenemos que entrar en sinton\u00eda unos con otros, propiciar distintos ambientes m\u00e1s arm\u00f3nicos, abrazando sonrisas para secar l\u00e1grimas, sabiendo que no hay paz sin desarme y que no hay desarme sin reconciliaci\u00f3n. La mejor justicia es la enmienda y el perd\u00f3n. Lo que no guarda sentido es la acumulaci\u00f3n excesiva de armas convencionales, amparadas por un tr\u00e1fico il\u00edcito, o el uso de instrumentos explosivos en zonas pobladas, poniendo en grave peligro a la poblaci\u00f3n civil. A este descontrol hay que sumarle las tecnolog\u00edas armament\u00edsticas emergentes e inesperadas, o los aparatos de destrucci\u00f3n masiva como los dispositivos nucleares, que contin\u00faan siendo la gran amenaza para la humanidad. Ante este panorama de crueldades reinantes o que se avecinan, apremia como obligaci\u00f3n, reanudar entre las partes implicadas cualquier tipo de negociaci\u00f3n diplom\u00e1tica que nos lleve al entendimiento global.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Comprend\u00e1monos, porque todos nos necesitamos entre s\u00ed, para perpetuar el viaje existencial de lo sist\u00e9mico. La ciudadan\u00eda ya advierte que la situaci\u00f3n mundial es muy seria. Tal vez sea ahora, el instante preciso y precioso, para poner fin a esta locura destructiva. Por ello, fortalecer nuestra perspectiva universal, conlleva aminorar tensiones y riesgos. Precisamos dejar de sembrar odio en los debates; y, en su lugar, propagar la cultura del abrazo sincero y de la solidaridad manifiesta. Esto nos demanda ser m\u00e1s coraz\u00f3n que coraza, para poder desarmarnos de lenguajes sin alma. Puedo asegurar, adem\u00e1s, que la libertad de aliento y el regreso a lo aut\u00e9ntico en los abecedarios, contribuir\u00e1n a enriquecernos con diferentes sentimientos menos dominantes y m\u00e1s generosos. La apuesta, luego, por separadas expresiones que fomenten acercamiento, las considero vitales para ganar subsistencia. Contemplemos, que la vida por s\u00ed misma, es una tarea conjunta de la que nadie puede desmembrarse.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Es p\u00fablico y notorio que los desaf\u00edos actuales trascienden las fronteras, los propios muros que nos vamos creando entre nosotros y que tenemos que derrumbarlos, como lo demuestran las diversas crisis que padecemos: alimentaria, ambiental, econ\u00f3mica, docente y sanitaria. Por consiguiente, si en verdad queremos garantizar un porvenir m\u00e1s seguro para todos, soltemos ego\u00edsmos y desmontemos escudos. Pasemos p\u00e1gina, centr\u00e9monos en el bien colectivo, poniendo fin a la discordia, para iniciarnos en otros andares m\u00e1s copart\u00edcipes, que nos fraternicen. Si ya sabemos que el acuerdo es superior al desacuerdo, siendo posible desplegar uni\u00f3n y comuni\u00f3n en las variedades, despoj\u00e9monos de don dinero, con una autocr\u00edtica reflexi\u00f3n en mente, capaz de discernimiento. Lo sustancial radica, por tanto, en no desfallecer contribuyendo a la causa de la paz. Al fin y al cabo, siempre nace un esperanzador horizonte cuando dos seres humanos deciden juntar latidos.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Naturalmente, una alianza hacia el sosiego destrona de los espacios cualquier ofensiva hostil. Tambi\u00e9n las medidas de desarme y control de armamentos sabemos que ayudan a certificar la seguridad internacional y humana en esta tirante \u00e9poca; y, en consecuencia, deben formar parte integrante de un sistema de seguridad colectiva cre\u00edble y eficaz. Claro que el hermanamiento es posible, s\u00f3lo hay que defender la vida y educar para el amor de amar amor. Es el mejor modo y la principal manera de concienciar para el aplacamiento y la no proliferaci\u00f3n de artefactos. Junto a estas premisas, a los ni\u00f1os hay que dejarlos ser ni\u00f1os y a los j\u00f3venes hay que ilusionarlos con la experiencia sapiencial y espiritual de los mayores; sin obviar, que tambi\u00e9n los maduros necesitamos del apoyo, el afecto, la creatividad y de su dinamismo, para la b\u00fasqueda de proyectos compartidos. Esta ha de ser la mayor aspiraci\u00f3n humana, porque no desear hacer nada ya es como morir en vida. Nos conviene recordarlo, pues.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero En nuestra hoja de ruta debe estar presente, tambi\u00e9n nuestra propia contribuci\u00f3n, a restablecer un clima de concordia. 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