{"id":56827,"date":"2024-06-13T07:04:56","date_gmt":"2024-06-13T13:04:56","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=56827"},"modified":"2024-06-13T07:04:57","modified_gmt":"2024-06-13T13:04:57","slug":"el-aislamiento-social-de-las-personas-mayores-nos-demanda-una-sociedad-para-todas-las-edades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=56827","title":{"rendered":"EL AISLAMIENTO SOCIAL DE LAS PERSONAS MAYORES; NOS DEMANDA UNA SOCIEDAD PARA TODAS LAS EDADES"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>Por V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Las dificultades nos acorralan, hasta el extremo que toda la humanidad est\u00e1 siendo puesta a prueba, con un aluvi\u00f3n de amenazas y dejadeces que nos suelen sacrificar con la m\u00e1s tremenda de las desolaciones, afectando de manera desproporcionada a los ascendientes, exacerbando as\u00ed su vulnerabilidad. Precisamente, el v\u00ednculo social y humanitario est\u00e1 ah\u00ed, en esa relaci\u00f3n de los cuidados que todos requerimos m\u00e1s pronto que tarde, y que no debemos abandonar, si en verdad queremos salvaguardar el esp\u00edritu conciliador y no dejar a nadie desatendido. No olvidemos jam\u00e1s que estamos obligados a crecer unidos, a practicar el abrazo continuo y a cultivar el esp\u00edritu fraterno, para poder divisar la luz que se expande, a pesar de las sombras que nos lanzamos los unos sobre los otros. Personalmente, reconozco que sufro cuando veo una ciudadan\u00eda pasiva, indiferente, incapaz de pararse y detenerse para dirigir una mirada, una caricia hacia esos antecesores que esperan una sonrisa de nosotros, una palabra de aliento y consuelo. Ellos son la memoria de la humanidad. Los ancianos, por su estado vivencial, pueden mostrarnos el arco existencial y ayudarnos a reparar nuestras mezquindades de juventud.<br><\/p>\n\n\n\n<p>La poblaci\u00f3n mundial envejece, pero la frialdad es tan acusada, que hoy tenemos necesidad de hogar; y, as\u00ed, poder compartir el com\u00fan tesoro de la vida, de so\u00f1ar juntos restableciendo v\u00ednculos y estableciendo la cercan\u00eda como valor. Ojal\u00e1 aprendamos a rectificar. No importa la duraci\u00f3n, lo que nos interesa es concienciarnos de que todos, absolutamente todos, somos necesarios e imprescindibles, como agentes que contribuyen al desarrollo. Cada amanecer es necesario ponerse en camino y, mayormente, salir de uno mismo para emprender algo nuevo. Tenemos que darnos vida y la forma de injertarla, es ofreci\u00e9ndola; poni\u00e9ndonos en disposici\u00f3n de escucha, mirando a nuestro alrededor. Con demasiada frecuencia, nuestros propios descendientes nos aparcan lejos de sus h\u00e1bitats con la amarga compa\u00f1era de la soledad impuesta, fruto envenenado de la confrontaci\u00f3n que nunca nos va a reconducir a buen puerto, ya que lo que requerimos es un consorcio para todos los per\u00edodos y todos en activo. Y esto, por el bien colectivo, de ellos y de nosotros, tambi\u00e9n de nuestros hijos. Con raz\u00f3n, se dice y se comenta, que la vejez es un tiempo proyectado hacia el cumplimiento del ser y lo que nos circunda.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Por si fuera poco, la penuria del aislamiento, se prev\u00e9 adem\u00e1s que el n\u00famero de casos de maltrato a personas mayores aumente habida cuenta del r\u00e1pido envejecimiento de la poblaci\u00f3n en muchos pa\u00edses y de la posibilidad de que sus necesidades no puedan cuidarse plenamente por falta de recursos. Una poblaci\u00f3n que juega al descarte o que es incapaz de proteger a sus abuelos para que vivan sin temor a ser agredidos, expoliados o desatendidos, debe reconsiderar su propia vocaci\u00f3n de familia, lo que supone que en todos ha de permanecer vivo un b\u00e1sico sentimiento de pertenencia. Seguramente, entonces, no necesitemos tantos planes de asistencia, y si proyectos de existencia conjunta. Es cierto que el planeta vive un tiempo de dura prueba, que estas grandes crisis pueden volvernos insensibles a nuestra casa com\u00fan, pero en nosotros est\u00e1 el cambio, y m\u00e1s en los que han alcanzado la c\u00e1tedra viviente, llamados a ser art\u00edfices de la revoluci\u00f3n de la ternura. Tenemos que enternecernos para eternizarnos como caminantes, mediante un ocaso saludable, lo que nos exige fomentar y mantener la capacidad funcional, que no es otra que tener los atributos que permiten a todas las personas ser y hacer lo que para ellas es transcendental.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Esta atm\u00f3sfera de realizaci\u00f3n, y no de incomunicaci\u00f3n, es lo que realmente nos genera el bienestar en la madurez. En consecuencia, toda la sociedad debe apresurarse en entender y en atender a sus longevos, \u00a1ellos son nuestro tesoro!, cada vez m\u00e1s numerosos y, por desgracia, en muchas ocasiones desamparados. La inhumanidad es manifiesta en el mundo. Hace unos d\u00edas, con motivo del D\u00eda Internacional del Juego el organismo de la ONU para la infancia, nos ped\u00eda poner fin a la violencia contra los ni\u00f1os y promover un cuidado positivo, enriquecedor y l\u00fadico, dado que son criados muchos de ellos, en base a maltratos f\u00edsicos o verbales. Pues lo mismo sucede con la vejez, no s\u00f3lo en ocasiones se pierde su dignidad, sino que se pone en duda incluso que merezca continuar. As\u00ed, bajo este absurdo manto de contrariedades por el que nos movemos, estamos tentados de esconder hasta nuestra propia edad o enfermedades, porque francamente tememos que sean la antesala de nuestra p\u00e9rdida de cometidos. Ojal\u00e1, de una vez por todas, veamos y vivamos la senectud como un privilegio, no como un tormento. Al fin y al cabo, la a\u00f1oranza puede ser un malestar, pero con afecto, proximidad y alivio an\u00edmico, podemos curarla.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero Las dificultades nos acorralan, hasta el extremo que toda la humanidad est\u00e1 siendo puesta a prueba, con un aluvi\u00f3n de amenazas y dejadeces que nos suelen sacrificar con la m\u00e1s tremenda de las desolaciones, afectando de manera desproporcionada a los ascendientes, exacerbando as\u00ed su vulnerabilidad. 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