{"id":58594,"date":"2024-07-04T07:07:51","date_gmt":"2024-07-04T13:07:51","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=58594"},"modified":"2024-07-04T07:07:52","modified_gmt":"2024-07-04T13:07:52","slug":"el-tejido-social-no-esta-vivo-esta-cansado-o-en-decadencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=58594","title":{"rendered":"EL TEJIDO SOCIAL NO EST\u00c1 VIVO; EST\u00c1 CANSADO O EN DECADENCIA"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>Por V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Hay que dar espacio y transmisi\u00f3n, tanto a las familias como al cooperativismo, a las mismas empresas o a las asociaciones, puesto que forman parte del g\u00e9nero activo de la sociedad y, como tales, hemos de considerarles, lo que significa liberar buenas vibraciones para que el bien com\u00fan sea fruto del empe\u00f1o y de la solidaridad entre todos. Subsiguientemente, es vital no abandonarse, sino reconocer que son los v\u00ednculos de unidad y el abrirse al mundo, lo que nos hace tomar conciencia de la dimensi\u00f3n comunitaria de la existencia humana. Sin un proyecto colectivo resulta imposible avanzar; igual nos sucede sino universalizamos los derechos humanos, para retomar ese rumbo com\u00fan, en el que todos tenemos que participar, mediante reflexi\u00f3n serena y responsable, que es la que nos lleva a una conjunci\u00f3n de anhelos humanitarios. No olvidemos que todos nos movemos bajo un mismo techo. Y que una morada ser\u00e1 un espacio vivo, cuando este sostenida por unos progenitores de acci\u00f3n y reacci\u00f3n, de valor y de val\u00eda, tan sensatos como valientes; para ser sustentada desde el respeto y la satisfacci\u00f3n rec\u00edproca. Indudablemente, no hay mejor norma social, que ser uno para todos y todos para cada uno.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s, hoy m\u00e1s que nunca, necesitamos que el tejido corporativo se avive con una nueva siembra de quehaceres y sanos prop\u00f3sitos. Nos lo impone el momento arduo que estamos atravesando; y, por ello, el sumatorio asociativo es fundamental para volcar ilusi\u00f3n e injertar esperanzas. En cualquier caso, no podemos encerrarnos, tenemos que aprender a abrir puertas y a compartir realidades, para dar nuestra propia contribuci\u00f3n y tratar de ofrecer respuestas. En este sentido, nos alegra que m\u00e1s del 12% de la humanidad sea cooperativista de alguna de las 3 millones de cooperativas del planeta. L\u00e1stima que estos proyectos conjuntos entren en crisis, comenzando por la propia familia, que est\u00e1 enraizada en la misma constituci\u00f3n fr\u00e1gil. En ocasiones, cuesta entender esta dureza de alma o estos ego\u00edsmos mezquinos que menoscaban esa entrega conyugal, primordial para reencontrarnos. Justamente, si las cooperativas ofrecen crecimiento mercantil sostenible, estabilidad y empleo de calidad al 10% de la poblaci\u00f3n activa mundial, tambi\u00e9n el porvenir de la humanidad est\u00e1 en manos de aquellos linajes que saben dar razones para vivir. Sin duda, la estirpe se enra\u00edza al coraz\u00f3n para siempre.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Esta textura general, por consiguiente, debe renovarse cada aurora, al menos para estar laboriosa. Porque la vida tiene sus cruces, o si quieren sus nudos, que debemos desanudarlos de modo suave, con la mejor historia de amor injertada. Lamentablemente, solemos movernos en el cansancio y en la decadencia. Por eso, es capital tejer historias para enfrentarnos a los retos de la supervivencia, lo que requiere correspondencia de sem\u00e1nticas, pero tambi\u00e9n paciencia y discernimiento para no navegar a la deriva, saber cu\u00e1l es mi hogar, para qui\u00e9n existo y qu\u00e9 me gu\u00eda, ante la ausencia de proyectos compartidos. A mi juicio, nos falta esa alegr\u00eda de explorarnos, de vivir unidos desvivi\u00e9ndonos entre s\u00ed, con la calma en el futuro. De ah\u00ed, la importancia de las energ\u00edas morales para el fomento de las instituciones de gratuidad, como la propia familia; una preciosa y necesaria riqueza para la sociedad, que se ha de sostener y valorar. Por otra parte, al igual que la globalizaci\u00f3n debe regirse por un conjunto de valores como los del movimiento cooperativo; de lo contrario, la desigualdad y los excesos crear\u00edan sociedades insostenibles, tambi\u00e9n la comuni\u00f3n casera nos reconstruye, conciliando sentimientos y autenticidades.<br><\/p>\n\n\n\n<p>En consecuencia, tenemos que sumar fuerzas colectivas. Comunidades que no se reconocen como tales o que tienen desconfianzas entre ellas, han de reintegrase trabajando comunitariamente. Ante este desolador panorama, me parece fundamental incentivar, desde la estabilidad de las parejas, la natalidad y la responsabilidad educativa, hasta el modelo de inscripci\u00f3n abierta de las cooperativas que permite el acceso a la creaci\u00f3n de riqueza y la eliminaci\u00f3n de pobreza, ya que los miembros contribuyen equitativamente y controlan democr\u00e1ticamente el capital de su cooperativa. As\u00ed como el movimiento cooperativista es muy democr\u00e1tico, localmente aut\u00f3nomo pero integrado internacionalmente, tambi\u00e9n el v\u00ednculo familiar refleja en todo su actuar, prestaci\u00f3n de ayuda rec\u00edproca, procreaci\u00f3n generosa y responsable, contribuci\u00f3n a la cohesi\u00f3n y desarrollo de la sociedad. Por tanto, la filiaci\u00f3n debe entroncarnos al entrelazado ben\u00e9fico, como primera escuela de sociabilidad, en base a los pasos de la humildad, el compromiso y la familiaridad perpetua; lo que nos demanda a proteger las verdaderas columnas sociales, que no son otras que lo aut\u00e9ntico y la libertad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero Hay que dar espacio y transmisi\u00f3n, tanto a las familias como al cooperativismo, a las mismas empresas o a las asociaciones, puesto que forman parte del g\u00e9nero activo de la sociedad y, como tales, hemos de considerarles, lo que significa liberar buenas vibraciones para que el bien com\u00fan sea fruto del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":58595,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":["post-58594","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-editorial"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/58594","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=58594"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/58594\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/58595"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=58594"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=58594"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elinformante.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=58594"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}