{"id":59987,"date":"2024-07-22T07:24:22","date_gmt":"2024-07-22T13:24:22","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=59987"},"modified":"2024-07-22T07:24:23","modified_gmt":"2024-07-22T13:24:23","slug":"la-humanidad-y-sus-permanentes-heridas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=59987","title":{"rendered":"LA HUMANIDAD Y SUS PERMANENTES HERIDAS"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 visto que no evolucionamos mar adentro, continuamos sin abandonar el camino de la arrogancia y el oleaje comunitario no puede ser m\u00e1s violento, porque no hemos renunciado a\u00fan al estilo agresivo en el que nos movemos, en vez de adoptar una d\u00f3cil corriente de entendimiento entre an\u00e1logos.<br><\/p>\n\n\n\n<p>La necedad en las relaciones humanas es nuestro mayor tormento, a lo que hay que sumar la persistente falsedad que nos sacude en lugar de la fuerza de la verdad contra todo abuso, que es lo que nos asegura un futuro m\u00e1s decente para todos. Desde luego, si en verdad queremos poner remedio a este c\u00famulo de sablazos que nos lanzamos unos contra otros, ya sean los materiales como el hambre y las injusticias, o las psicol\u00f3gicas y morales, causadas por un falso bienestar, tenemos que ponernos a cultivar el amor con los brazos extendidos y el coraz\u00f3n ha de estar en guardia, para poder auxiliar a esa multitud de personas desfavorecidas por sistemas corruptos e inhumanos. Ahora bien, a pesar de todas estas sinrazones, la mayor raz\u00f3n radica en reconocerse como pulso conciliador y pausa reconciliadora. Una ciudadan\u00eda que quiere revancha, guarda sus heridas abiertas y no avanza hacia la paz, porque lo que resguarda es venganza.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente, a poco que exploremos los espacios terrestres, veremos que hay multitud de personas que muestran una fuerza grande por sobrevivir, en medio de tantas crueldades vertidas, con una inseguridad manifiesta en refugios improvisados, rodeados de escombros y aires injustos. Tenemos que entrar en sanaci\u00f3n, ante este continuo desgarre, sino queremos caer en el naufragio de la civilizaci\u00f3n; puesto que todos estamos bajo un mismo techo. Hay que fraternizarse; y, para ello, es menester cambiar de paso, ser personas acogedoras, que saben escuchar, comprender, acompa\u00f1ar y tambi\u00e9n estar junto con otros moradores para compartir, para llevar unidos el peso de las cruces. Sin duda, esto ayuda a cicatrizar las heridas. En efecto, aqu\u00ed est\u00e1 el futuro de la humanidad, en esa donaci\u00f3n y en ese servicio incondicional, que es lo que en realidad refuerza el tejido de la amistad social y la cultura del encuentro, atm\u00f3sfera fundamental para hermanarse. De entrada, no tengo derecho a decir o hacer nada que empeque\u00f1ezca a un ser humano, la decencia nos la merecemos todos, hasta el extremo que fusilar un latido es un crimen contra su dignidad.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, es el momento de actuar para proteger la salud humana y del planeta de los nuevos retos ambientales y tecnol\u00f3gicos, a fin de no repetir errores del pasado. Quiz\u00e1s tengamos que repensar mucho m\u00e1s sobre la realidad diversa que nos circunda, serenar la rapidez del cambio en contextos de turbulencias geopol\u00edticas, respirar hondo para no desviarnos de rumbo, siendo m\u00e1s contemplativos que vigilantes de un desarrollo econ\u00f3mico que continuamente nos domina con su poder\u00edo monetario, del tanto tienes\/tanto vales. En cualquier caso, no nos dejemos contagiar por la l\u00f3gica perversa, centr\u00e9monos en la concordia, como objetivo central de nuestra acci\u00f3n personal, a todos los niveles. Quiz\u00e1s nuestra misi\u00f3n actual, deba ser desactivar el aluvi\u00f3n de conflictos con el arma del di\u00e1logo. Promover, favorecer y aceptar negociaciones, siempre ser\u00e1 una medida sabia para ahuyentar los trances que nos dividen y separan. Por eso, el individuo pensante no es un mero animal que vive para s\u00ed, sino que es como un hogar en conjunci\u00f3n de palpitaciones, la forma m\u00e1s n\u00edvea de la cordialidad mundana y el fondo menos fr\u00edvolo de la naturalidad m\u00edstica.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, s\u00ed a una inteligencia Artificial carente de una base \u00e9tica hemos de temerle, tambi\u00e9n a un ser humano a quien no le conmueve el acorde de los ecos cadenciosos, es capaz de toda clase de traiciones, artificios y perversiones. En lugar de acribillarnos, pues, tenemos que aprender a querernos. Porque ning\u00fan ciudadano se vale por s\u00ed mismo, o es algo completo para s\u00ed, requiere de la correspondencia de sus semejantes, para formar y conformar la haza\u00f1a vivencial completa. Escuchar el grito de los excluidos que resuena en nuestro interior, dejarse sorprender por el desconsuelo ajeno, solidarizarnos con sus llagas, no s\u00f3lo nos hace participar en la construcci\u00f3n de un orbe m\u00e1s vinculante, sino que tambi\u00e9n nos fortalece para acelerar la instauraci\u00f3n de otro cosmos m\u00e1s despejado y menos horrorizado. En consecuencia, es el momento de abrirnos camino, de trabajar conjuntos en la construcci\u00f3n de una aut\u00e9ntica cultura de la paz y de la vida. Al fin y al cabo, las heridas que te origina quien dice amarte, son preferibles a los abrazos enga\u00f1adores de quien nos odia. Nos toca, sin duda, crear otra realidad. Y al fin, y para siempre, recrearnos despojados de la ingratitud, de la soberbia y de la envidia. Dicho queda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V\u00edctor Corcoba Herrero Est\u00e1 visto que no evolucionamos mar adentro, continuamos sin abandonar el camino de la arrogancia y el oleaje comunitario no puede ser m\u00e1s violento, porque no hemos renunciado a\u00fan al estilo agresivo en el que nos movemos, en vez de adoptar una d\u00f3cil corriente de entendimiento entre an\u00e1logos. 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