{"id":61061,"date":"2024-08-08T06:28:25","date_gmt":"2024-08-08T12:28:25","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=61061"},"modified":"2024-08-08T06:28:26","modified_gmt":"2024-08-08T12:28:26","slug":"las-garras-del-abismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=61061","title":{"rendered":"LAS GARRAS DEL ABISMO"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Hay que evitar el precipicio destructivo, huyendo de los anzuelos interesados, para volver a ser m\u00e1s alma que cuerpo, que es lo que nos injerta el rescate, abri\u00e9ndonos a la puerta existencial que nunca fenece. Despoj\u00e9monos pues de usuras materialistas, trabajemos con la fuente de la esperanza, que es la que nos sacia de visiones saludables, superando el miedo y el aislamiento. Seamos ciudadanos de paz, gentes de palabra, poemas expresivos que crean puentes de solidaridad y no derraman penas, sino gozos. La cruz, entonces, si la llevamos todos unidos y la elevamos juntos, se har\u00e1 m\u00e1s llevadera, en un c\u00e1ntico an\u00edmico de concordia que nos lleve al abrazo continuo y a la sanaci\u00f3n perpetua. Con esta fuerza interior, que viene de la comuni\u00f3n de pulsos, todo se sobrelleva arm\u00f3nicamente, hasta transformarnos en ofrenda l\u00edrica y en cauce de silencio.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Indudablemente, con el buen callar es como nos superamos; puesto que para hacerse o\u00edr, muchas veces hemos de mantener la boca cerrada. En cualquier caso, \u00fanicamente hay que observar que cuando vienes al mundo, lloras; y, cuando mueres, el mundo guarda paz. Esa quietud es la que ahora nos hace falta para repensar y trazar otros horizontes vivientes. Hay que derribar las batallas y reconstruir el reino de lo aut\u00e9ntico, que no es otro que el mejor tono y el excelente timbre de la poes\u00eda, jam\u00e1s del poder, que todo lo mercantiliza; en vez de rehacernos a la m\u00edstica, y no al abismo de la indiferencia, que consiste en estar bien informados, pero no en sentir la realidad de los dem\u00e1s. Esto nos demanda, con urgencia, liberarnos de la mundanidad y desmembrarnos de la ceguera, que no custodia nada m\u00e1s que adjetivos. Ojal\u00e1 el esp\u00edritu nos siga hablando, para poder enmendarnos, y lograr salir de esta naturaleza malvada.<br><\/p>\n\n\n\n<p>La desconfianza y la divisi\u00f3n mundiales han aumentado. Desde luego, el fin de las hostilidades entre continentes aliviar\u00eda las tensiones. Ciertamente, las guerras son crueles y una guerra nuclear nunca puede ganarse, porque la muerte es la negaci\u00f3n de nuestra percusi\u00f3n, que sue\u00f1a con estar cultivando el verso, a pesar de soportar una riada de sufrimientos inaguantables, a causa de las contiendas. Considero crucial que actuemos de manera colectiva y contundente, porque somos hijos del afecto y no del odio como efecto, o de la voluntad donante y no mercantilista como consecuencia. La naciente poes\u00eda a la que pertenecemos como \u00e1rbol vivo, nos llama a la bondad y a la verdad, a ser cantautores celestes. Para empezar, nos hace falta un nuevo c\u00f3digo \u00e9tico, una est\u00e9tica racional que nos socialice, como condici\u00f3n previa para un nuevo reaparecer, bajo el trono de la clarividencia y el trino de la claridad.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Por desgracia, nuestro cosmos es una zona profundamente ensombrecida. Al pobre no se le escucha, molesta porque nos llama a m\u00e1s justicia y a compartir. Adem\u00e1s, solemos levantar muros, en lugar de activar el culto al abrazo sincero, haci\u00e9ndonos que nos encerremos en nosotros mismos, con actitudes de superioridad y de desprecio hacia nuestros semejantes, cuando nadie es m\u00e1s que nadie, ni menos que ninguno. El momento nos llama a recogernos para acogernos unos a otros, descubriendo que el apego y la paz son posibles a trav\u00e9s de otros lenguajes m\u00e1s puros, m\u00e1s despose\u00eddos, m\u00e1s fehacientes en suma. Quiz\u00e1s el pin\u00e1culo del orgullo nos impida ver las diversas situaciones, lo que precipita en un abismo de males, que nos est\u00e1n empedrando nuestro interior, hasta dejarnos en la absoluta necedad inhumana, de no rechazar la violencia y de obrar como monstruos entregados al instinto del le\u00f3n.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, tambi\u00e9n hay que rescatar del abismo a la biodiversidad. El orbe natural se enfrenta a un peligroso declive y alrededor de un mill\u00f3n de especies est\u00e1n amenazadas. Precisamente, en un universo tan hiperconectado a d\u00eda de hoy, la existencia de pueblos ind\u00edgenas en aislamiento voluntario, tienen una estricta dependencia con su entorno ecol\u00f3gico, que cualquier cambio en su h\u00e1bitat com\u00fan puede perjudicar tanto la supervivencia individual como la estabilidad de todo su grupo. No olvidemos que los pueblos aut\u00f3ctonos han heredado y practican sapiencias y formas singulares de relacionarse con la gente y el medio ambiente. Estoy convencido de que les necesitamos para conseguir un planeta m\u00e1s habitable, aunque a lo largo de la historia, tambi\u00e9n sus derechos hayan sido violados. Al fin y al cabo, todos somos un gran enigma y un gran abismo que \u00fanicamente el AMOR ilumina y colma. Practiqu\u00e9moslo, coraz\u00f3n a coraz\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V\u00edctor Corcoba Herrero Hay que evitar el precipicio destructivo, huyendo de los anzuelos interesados, para volver a ser m\u00e1s alma que cuerpo, que es lo que nos injerta el rescate, abri\u00e9ndonos a la puerta existencial que nunca fenece. 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