{"id":61664,"date":"2024-08-15T07:55:04","date_gmt":"2024-08-15T13:55:04","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=61664"},"modified":"2024-08-15T07:55:05","modified_gmt":"2024-08-15T13:55:05","slug":"la-loa-del-amor-nace-en-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformante.mx\/?p=61664","title":{"rendered":"LA LOA DEL AMOR; NACE EN MAR\u00cdA"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>Por V\u00edctor Corcoba Herrero<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Como poetas en guardia permanente, Mar\u00eda es nuestra inspiraci\u00f3n, la mujer en donaci\u00f3n que todo lo ve con buenos ojos. Su horizonte es claro: el amor de amar amor es lo que nos ennoblece, hasta el extremo que nos hace ser m\u00e1s poes\u00eda que poder. Hay que volver a la composici\u00f3n en son de alabanza, previo caminar por aqu\u00ed abajo sembrando sonrisas, haciendo el coraz\u00f3n para acrecentar nuestra hoja de servicio en favor de nuestros hermanos y hermanas. Uno asciende en la medida en que se confiere a la dem\u00e1s. Personalmente, yo admiro el voluntariado; tarea muy complicada, pero que es necesaria e imprescindible, al menos para que nos fraternicemos. Lo vital es sobreponernos del desaliento, persistir en los sue\u00f1os e insistir en tomar aliento, evocando lo vivido a trav\u00e9s del verso de la vida.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos que volvernos una cascada en ofrenda, si en verdad queremos envolvernos de eternidad, enternecernos y poder saltar de alegr\u00eda. Mar\u00eda cuando entra en casa de su prima, alaba al Se\u00f1or. No habla de cansancio. Pone sobre las estrellas el m\u00e1s sublime vocablo y todo se envuelve de gozo. Proclama el m\u00e1s n\u00edveo de los himnos, el Magn\u00edficat, venciendo toda tentaci\u00f3n mundana, convencida de mirarse y verse en sus propios latidos, en lugar de atormentarse. Buceemos en este r\u00edo l\u00edrico que nos trasciende, volando alto para encaminar supervivencias, jam\u00e1s en la pena de aqu\u00ed abajo que nos hunde. Lo trascendental es remontar cada aurora el cultivo generoso, de gratuidad y gratitud, para entonar tonos y timbres que nos edifiquen hacia esa placidez de reencuentros y hallazgos.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Nos necesitamos para la reconstrucci\u00f3n de esa gloriosa m\u00e9trica innovadora, tomada del h\u00e1lito del Hijo que da su vigor por nosotros y de la brisa de la Madre, siempre acarici\u00e1ndonos, deseosa de que brote la energ\u00eda an\u00edmica necesaria para formar una familia y conformar el romance del pulso. Son, precisamente, estos manjares paradis\u00edacos los que nos hacen meditar sobre las realidades que nos trascienden la existencia terrenal. El horizonte de la dulzura no se circunscribe al mundo, se amplifica atra\u00eddo por el esplendor del manto po\u00e9tico, que desde la b\u00f3veda beat\u00edfica nos observa y protege. Requerimos de su iluminaci\u00f3n, para afrontar las pruebas y los desaf\u00edos de cada d\u00eda, haciendo que todos los pa\u00edses puedan participar en las estructuras de gobernanza ecum\u00e9nica como iguales.<br><\/p>\n\n\n\n<p>No olvidemos jam\u00e1s que hemos sido creados para el reino de la belleza y la sant\u00edsima Virgen est\u00e1 en la cima del himno, para entusiasmarnos de c\u00e1nticos, pues su loor es la luz: \u201cvestida del sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza\u201d (Ap. 12, 1). Indudablemente, Mar\u00eda fue la primera en tomar en sus remos a su propio renuevo: el Jes\u00fas de todos; hecho ni\u00f1o, creciendo a su vera. Tambi\u00e9n ahora es la primera en estar a su lado, en la gloria del ed\u00e9n, portando el abecedario del bien para oscurecer el lenguaje del mal. Lo ha conseguido, adem\u00e1s lo logra a diario para que pueda obrar en nosotros, haci\u00e9ndonos una humanidad de visi\u00f3n sincera y de palpitaci\u00f3n conjunta, para poder corregir las graves injusticias del momento presente.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Si el estilo del Creador es el de la cercan\u00eda; nuestra Madre, es nuestra musa. Nos acompa\u00f1a en la perpetuidad del vers\u00edculo que somos. Tan solo hay que dejarse amar por la concebida sin mancha original y abandonarse a su vera, la \u00fanica capaz de vislumbrar el cielo en la tierra. Ella, mejor que nadie, como Vaso honorable, nos abrir\u00e1 la puerta de las alturas, para que tengamos savia en abundancia. Quedemos, pues, con esa Madre inmaculada; la del buen consejo, envuelta en un destello de silencios. Tambi\u00e9n la observamos como signo de perspectiva segura, de proximidad hacia esa piedad mariana que debe ser promovida y cultivada, sabiendo que todo se enaltece con el esp\u00edritu orante. La inteligencia artificial, por s\u00ed misma, tampoco nos va a salvar de nada.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Desde el Olimpo, la Estrella de la ma\u00f1ana contin\u00faa velando por nosotros, solo hay que adentrarse en la multitud de testimonios que se encuentran en cualquier rinc\u00f3n. Ah\u00ed est\u00e1n sus santuarios, siempre vivos. Recuerdo, por tanto, que hoy m\u00e1s que nunca todos debemos decir: Mar\u00eda, Reina de la Paz, ruega por nosotros. Lamentablemente llegan noticias dolorosas desde cualquier parte del mundo. Pedimos su faro para transformarnos internamente. Nos ayudar\u00e1 a crear un clima de convivencia fraterna, comenzando por nuestros propios hogares. Son muchos los ni\u00f1os que sufren la falta de afecto de sus padres, menos que mal que la Gobernante de la familia est\u00e1 en la cima de la escalera amorosa y nos la sostiene con las dos manos. Reavivar el amor es venerarla; y, eso es, \u00a1salud espiritual!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero Como poetas en guardia permanente, Mar\u00eda es nuestra inspiraci\u00f3n, la mujer en donaci\u00f3n que todo lo ve con buenos ojos. Su horizonte es claro: el amor de amar amor es lo que nos ennoblece, hasta el extremo que nos hace ser m\u00e1s poes\u00eda que poder. 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